El FMI cuestionó duramente el modelo económico argentino

Comparó al país con Venezuela, en cuanto al “deterioro” de sus perspectivas para el mediano plazo; prevé este año un escenario de “incertidumbre” y “alta inflación”
Silvia Pisani
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9 de abril de 2014  

WASHINGTON.– No tuvo necesidad de llegar a esta ciudad el ministro de Economía, Axel Kicillof , para tener su primer dolor de cabeza con la Asamblea de Primavera del Fondo Monetario Internacional ( FMI ), que ayer divulgó un lapidario informe sobre la economía argentina , a la que asimiló con la de Venezuela en cuanto al "deterioro" de sus previsiones para mediano plazo.

En su habitual informe sobre perspectivas económicas (WEO, por sus siglas en inglés), el organismo internacional encendió luces rojas para la economía de nuestro país e informó proyecciones de crecimiento que llegaron a insinuar una riesgosa polémica por el pago de bonos de deuda atados al crecimiento del producto bruto interno (PBI).

Si bien luego intentó matizar el carácter de las cifras de sus proyecciones, dejó intactas sus duras críticas a los resultados del llamado "modelo".

Previno en ese sentido que la actividad se "desacelerará marcadamente" durante este año, en lo que definió como un escenario de "incertidumbre" con "alto nivel de inflación" y "disminución de las reservas oficiales de divisas", así como evidentes "dificultades" para acceder al financiamiento.

Todo eso llevó a situar las proyecciones de mediano plazo en un mismo escenario de "deterioro" con la colapsada Venezuela de Nicolás Maduro.

Además, el FMI hizo explícitas sus objeciones respecto del resultado de políticas como la del "control de precios", que, precisamente, anteayer reivindicó y reforzó el ministro Kicillof con la ampliación de la lista de bienes incluidos dentro del programa Precios Cuidados, que ya arranca su segundo trimestre.

También cuestionó los controles de cambios y del comercio. "Todos ellos siguen pesando en la confianza", afirmó el FMI en su duro documento.

El informe que presentó ayer el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, fue poco menos que un mazazo para las autoridades argentinas. Al cierre de esta edición, fuentes cercanas al FMI daban cuenta de supuestas gestiones del gobierno argentino para pedir una moderación en cuanto al mensaje de la entidad, según recogió LA NACION. Pero el texto ya estaba escrito y poco parecía dejar en pie de los resultados sobre el llamado "modelo".

Es el informe más duro que, en materia de perspectivas económicas para nuestro país, haya producido el FMI en los años de Cristina Kirchner. "Es la lectura que surge de los datos económicos, nada más", escuchó LA NACION de uno de sus analistas. Al cierre de esta edición y consultados por este diario, voceros de Economía hicieron saber que no contestarían las críticas y se abstuvieron de dar precisiones sobre la esperada llegada de Kicillof a esta ciudad, cuya agenda anoche era un misterio.

"Seguramente" el ministro viajará para participar en la llamada Asamblea de Primavera, dijeron. Lo mismo se indicó desde el Banco Central para la eventual participación de su presidente, Juan Carlos Fábrega.

Era evidente que, al cierre de esta edición, voceros del FMI intentaban aplacar la controversia que existe sobre el pago de los cupones de deuda que estaría obligado a hacer el Gobierno en caso de que el crecimiento del país superara el 3% (ver nota aparte). "La estimación de crecimiento que dimos del 4,3 por ciento responde a la metodología anterior" y "no significa entrar en contradicción" con el 3% que informó el gobierno argentino, dijeron. Lo que está en juego entre una cifra y otra es el pago de US$ 3000 millones en bonos de deuda atados al crecimiento. Con la cifra informada por el Gobierno semanas atrás, ese pago no opera. Con la que ayer informó el FMI y de la que intentó desdecirse por la noche, sí.

Se espera que el FMI "corrija" esa proyección del 4,3% en la revisión habitual del WEO que suele ocurrir hacia octubre. En esa misma línea deberían entrar las proyecciones de crecimiento del 0,5% que dio para este año y del 1% que informó para el próximo. "Todas ellas se calcularon con la vieja metodología de cálculo", fue la explicación. Como se sabe, por indicación del Fondo, el gobierno argentino aceptó modificar su método de cálculo tanto de inflación como de crecimiento. La nueva metodología empezó a operar en enero último.

Con la tensión generada por el duro informe de ayer se espera de un momento a otro la llegada de Kicillof, en lo que será su debut como responsable de Economía en una asamblea del FMI. Su agenda era hasta ayer un secreto. Sí se sabe que le espera un doble frente y una inusual expectativa, principalmente, por el giro hacia la ortodoxia que pareció ensayar en las últimas semanas.

Se descuenta que su agenda no sólo transitará la difícil relación del gobierno de Cristina Kirchner con el FMI, sino la que se dispara por las negociaciones con el Club de París, las dificultades para acceder al financiamiento con organismos internacionales y la amenaza por los juicios de los llamados "fondos buitre".

El informe de ayer fue un balde de agua fría. En él se afirma que tanto "la actividad en la Argentina como en Venezuela se desacelerará marcadamente" en este año. Añade que los dos países "lidian con difíciles condiciones de financiamiento externo", así como con el "impacto negativo" de controles invasivos en la producción.

A través de un estudio sobre "Perspectivas macroeconómicas mundiales", el organismo sostiene que el deterioro en la actividad económica en los dos países está asociado a "un alto grado de incertidumbre".

Sentencia que "las perspectivas a corto plazo han vuelto a desmejorar", ya que se lidia con "difíciles condiciones de financiamiento externo y con el impacto negativo de nuevos controles cambiarios y administrativos" en la producción de bienes. Si bien reconoce que en las últimas semanas hubo "ajustes en los tipos de cambio y se elevaron las tasas de interés", el diagnóstico es que hacen falta "modificaciones más importantes" para evitar "un ajuste desordenado".

El Fondo reiteró su advertencia sobre las estadísticas oficiales de la Argentina y recordó que existe una "moción de censura" aún no levantada sobre el país por la manipulación de esos datos.

Cupones, cada vez más volátiles

La estimación del FMI según la cual la economía argentina habría crecido 4,3% en 2013 sumó volatilidad a la cotización de los cupones del PBI, ya que el dato se ubica sensiblemente por encima del umbral de 3,22% que habilita el pago de un millonario servicio dentro de nueve meses, que el Gobierno intenta ahora esquivar (bajó su estimación de 4,9 a 3% sólo cambiando la base de cálculo del PBI de 1993 a 2004 y sin brindar mayores datos al respecto aún). Ayer, sólo por esta mención, el cupón en pesos, que venía de caer 16%, repuntó 3,2%, y los emitidos en dólares, de 0,5 a 0,8%.

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