El FMI y la reunión con Alberto Fernández, ¿quién metió la pata?

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Juan Carlos de Pablo
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8 de septiembre de 2019  

En 2018, la Argentina y el FMI firmaron un acuerdo por el cual el país recibió unos US$50.000 millones y se obligó a cumplir ciertos compromisos. El acuerdo fue modificado más de una vez. De visita en la Argentina, Alejandro Werner y Roberto Caldarelli no solamente se entrevistaron con Hernán Lacunza y Guido Sandleris, sino también con Alberto Fernández, claro vencedor de las PASO y muy probablemente presidente de la Nación a partir del 10 de diciembre. Luego de la reunión, Fernández emitió un "duro" comunicado, que afectó los valores de las variables financieras. ¿Quién metió la pata? Sobre el tema conversé con la norteamericana Margaret Garritsen de Vries (1922-2009), quien luego de estudiar en el Instituto Tecnológico de Massachusetts se postuló para un par de puestos de trabajo: en uno fue rechazada por ser poco conservadora, y en otro, por lo contrario. En 1946 se presentó en el FMI, donde fue entrevistada por Edward Bernstein, quien la tomó de inmediato.

-El FMI fue creado en 1944, pero no comenzó a operar de un día para el otro. Usted debe haber sido una de las primeras empleadas, ¿a qué se dedicó inicialmente?

-Integré misiones que el FMI envió a México, Tailandia, India, Sri Lanka, Birmania, Turquía, Israel, Yugoslavia, Costa Rica y Nicaragua. A partir de 1953 fui asistente del jefe de la división tipos de cambio múltiples, y desde 1957 dirigí la división Lejano Oriente. Renuncié en 1959 para criar a un par de hijos adoptados, retornando en 1963, para colaborar en la elaboración de los primeros 20 años de la historia del Fondo. En 1973 fui nombrada historiadora oficial de la institución, cargo que mantuve hasta que me retiré, en 1987. Un año antes de retirarme publiqué El FMI en un mundo cambiante, 1945-85.

-¿Renunció para criar dos hijos?

-Con ojos de hoy luce ridículo, pero en aquel entonces la agencia de adopción me obligó a dejar el trabajo. Entonces enseñé, a tiempo parcial, en la Universidad George Washington.

-¿Qué experiencias recuerda de cuando integró las misiones?

-En Yugoslavia todos tomaban mucho en las reuniones. Yo no, por ser joven y tener un cuerpo menudo. Pero me gané su respeto por mis opiniones. En Paquistán nunca habían trabajado con una mujer, y menos con una menor de 30 años, pero también logré que me prestaran atención. La experiencia más curiosa fue la de Turquía, cuando con Ernst Sturc nos ganamos el respeto de las autoridades locales tras ganarles al bridge.

-Cuando, en 2018, la Argentina no obtuvo fondos de los mercados internacionales recurrió al FMI.

-Logrando, gracias a la relación política que el presidente Mauricio Macri desarrolló con sus pares de Estados Unidos, Alemania, etcétera, que el organismo le prestara muchos más fondos, con menos condicionalidad, de los que hubiera podido obtener en ausencia de tal relación política. Ahora bien: quien quiera entender el funcionamiento del Fondo tiene que distinguir entre el director-gerente y el directorio, por una parte, y los funcionarios de carrera, por la otra.

-Explíquese.

-Estos últimos le formularon al acuerdo las mismas reservas que le plantea cualquier economista profesional, pero tanto Christine Lagarde como el directorio no solo lo aprobaron, sino que también aceptaron las sucesivas modificaciones, derivadas del cambio de circunstancias.

-Tema que vuelve a tener actualidad por estos días.

-Efectivamente. Y aparece la cuestión que motivó esta entrevista. Hasta Michel Camdessus, director-gerente del FMI entre 1987 y 2000, la institución hablaba con dos funcionarios: el ministro de Economía y el presidente del Banco Central. Nadie los conocía, podían caminar por la calle, ir al Monumental o a la Bombonera... Ahora hablan con todo el mundo, visitan sindicatos, candidatos, etcétera.

-Esto último fue una verdadera insensatez.

-Comparto. ¿Quién puede pensar que en un país tan politizado, en medio de una campaña electoral, el candidato más votado de la oposición va a felicitar al FMI por su labor y sacarse una foto sonriendo? Seguramente, el contenido del "duro" comunicado del candidato Fernández ya había sido expresado en varias oportunidades; solo que la ocasión se prestó para maximizar el impacto de sus dichos.

-El Gobierno acusó a Fernández de irresponsable.

-Fernández hace política, y cuando el oficialismo le contesta, también. ¿Qué otra cosa cabe esperar en medio de una campaña electoral?

-¿Aprobará el FMI el desembolso previsto para este mes? ¿En qué puede consistir una negociación entre Fernández y el Fondo?

-Error tipo I, error tipo II. Hay que tomar todas las decisiones sobre la base de que lo va a aprobar.

-¿Y con respecto a lo segundo?

-Es muy probable que la señora Lagarde sea reemplazada por Kristalina Ivanova Georgieva, nacida en Bulgaria y actual vicepresidenta del Banco Mundial, para ocupar el cargo de directora-gerente. Pero la clave de la negociación no estará aquí, sino en el planteo que haga Fernández y en el apoyo político, nacional e internacional. Pero sí le adelanto algo...

-¿Qué?

-Si, como parece muy probable, gana la próxima elección, Fernández tendrá que bajarse de la tribuna del candidato para ponerse la chomba de presidente electo. Como a usted le gusta decir, al tener la "mala suerte" de ganar, inevitablemente tendrá que aterrizar. Antes de hablar con el FMI tendrá que hablar con los argentinos, quienes por su sensibilidad, derivada de su historia, son muy exigentes.

-Siga.

-A sus compatriotas les tendrá que explicar qué piensa hacer -pero en serio- con el remanente de la herencia que Fernández de Kirchner dejó a fines de 2015, con la que dejará Macri, con las implicancias de la actual dinámica económica, con definir quién es él frente a su vicepresidenta, con La Cámpora, etcétera. E implica mucho trabajo profesional diseñar e implementar una política económica.

-Luego de lo cual...

-Vendrá la negociación con el FMI; no al revés. Entonces les podrá decir a sus autoridades que no tiene cómo pagarles en tiempo y forma, a lo cual el Fondo le responderá que no tiene apuro por cobrar (en dos oportunidades, en 1978 y en 2005, el país canceló toda su deuda con el organismo), y también les podrá decir que no piensa cumplir con los condicionamientos aceptados por el gobierno anterior.

-Todo fenómeno.

-Salvo que, después de todo esto, no pretenderá que el FMI le preste otros US$50.000 millones. Lo cual lo obligará a hacer una política económica mucho más ajustada que las que practicaron sus antecesores.

-Doña Margaret, muchas gracias.

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