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El Fondo Monetario, ¿es o se hace?

Juan Carlos de Pablo
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17 de marzo de 2019  

Las autoridades políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), en particular su directora gerente, Christine Lagarde, ya no saben cómo hacer para seguir felicitando al gobierno argentino por lo bien que está funcionando el programa económico. La enorme mayoría de los argentinos, a la luz de nuestra realidad individual, nos preguntamos sobre qué base dicen lo que dicen. ¿Cómo puede ser que para el FMI el programa está funcionando, pero que en nuestro país nadie lo advierta?

Al respecto, entrevisté al francés Pierre Paul Schweitzer (1912-1994), quien ocupó varios importantes cargos públicos en su país, incluyendo la presidencia del Banco de Francia, con anterioridad a convertirse en director gerente del FMI, puesto que ocupó entre 1963 y 1973. Era sobrino de Albert Schweitzer, conocido como "el médico de Lambaréné".

-Félix Gilberto Elizalde, presidente del Banco Central de la República Argentina entre 1963 y 1966, refirió la muy buena relación que se desarrolló entre ustedes.

-La recuerdo perfectamente, y siempre lamenté que el integrante más talentoso del equipo económico del presidente Arturo Humberto Illia hubiera fallecido tan joven. En aquel entonces el Fondo era partidario de que el tipo de cambio fuera fijo, pero Elizalde me dijo que la Argentina prefería el crawling peg, consistente en modificar el tipo de cambio nominal sobre la base de la diferencia entre la tasa de inflación interna y la internacional. Contrariamente a lo que afirma John Harold Williamson, el crawling peg es un invento argentino.

-¿Qué le dijo a Elizalde a raíz de este planteo?

-Que lo intentara, porque a quien tiene una responsabilidad ejecutiva siempre hay que otorgarle el beneficio de la duda. Agregándole que si funcionaba, yo lo iba a apoyar, y que si no, volveríamos a conversar. Funcionó y cumplí.

-¿Cómo se entiende que el FMI esté tan a favor del programa económico argentino, a la luz de los resultados obtenidos hasta ahora?

-El Fondo no es un edificio, sino un conjunto de personas que cumplen distintos roles. Atribuirle opiniones a un edificio, como a una calle (por ejemplo, cuando se afirma que "Wall Street piensa"), es algo totalmente absurdo.

-Personas, roles, ¿a qué se refiere, concretamente?

-A tres niveles. Por su mayor exposición pública, uno de ellos corresponde al director gerente, cargo que siempre estuvo en manos de europeos. Desde la creación del Fondo, en 1944, fue ocupado por 11 personas: cinco franceses, dos suecos y uno de Alemania, Bélgica, España y Holanda.

-¿Cuáles son los otros dos niveles?

-Por una parte, el directorio del Fondo, que originalmente estuvo en manos de 20 personas y hoy está compuesto por 24 miembros, algunos de las cuales representan a países individuales, y otros a grupos de países.

-¿Y el otro nivel?

-El de los funcionarios que les aportan conocimientos técnicos a los otros dos. Jacques Jacobus Polak, John Marcus Fleming y Robert Alexander Mundell desarrollaron modelos trabajando en el FMI. Algunos funcionarios se ocupan de la operatoria, otros realizan investigaciones aplicadas, y con frecuencia hay fricciones entre unos y otros. Guillermo Antonio Roberto Calvo sufrió las consecuencias de una de esas pulseadas.

-¿Cuál de los tres niveles dice la verdad?

-Cada uno dice su verdad. Gracias a cómo el presidente Macri opera políticamente en el plano internacional, la Argentina consiguió del Fondo más recursos, con menor condicionalidad, de los que hubiera logrado en condiciones normales. Por favor, argentinos, no abusen de esto, porque tanto la directora gerente como el directorio pueden cambiar de opinión.

-¿Y la burocracia?

-Expresa dudas profesionales, que coinciden con las de la mayoría de los economistas argentinos. Solo que las preocupaciones técnicas, los funcionarios de carrera se las envían a los otros dos niveles, aunque a veces la información se filtra.

-En el plano politizado, queda bien echarle al FMI la culpa de todos los males que sufren los ciudadanos.

-No soy amante de las explicaciones conspirativas, pero señalo que desde el punto de vista de algún país en particular, el análisis que hace el Fondo puede no ser el más acertado. ¿Por qué un burócrata del FMI se va a apartar del "libreto"? Recuerde que, como dijo Henry Kissinger, los asesores nunca son penalizados por haber alertado sobre cosas que no ocurrieron, pero sí por no haber alertado sobre cosas que ocurrieron.

-¿Qué quiere decir con esto?

-Que la anécdota que conté, en mi negociación con Elizalde es más una excepción que la regla. El Fondo puede estar dispuesto a modificar una porción del programa, pero el planteo argentino tiene que realizarse con sólidos fundamentos técnicos.

-Tengo la impresión de que, con respecto a la actual política económica, los argentinos somos más exigentes que el FMI.

-Más exigentes que la directora gerente y el directorio, pero no más exigentes que la burocracia del organismo. Si usted estuviera en lo cierto, habría que decirle al Poder Ejecutivo de su país que el éxito de su programa económico se verá en términos de las decisiones cuando, por ejemplo, aquellos que disponen de medios se dediquen a invertir.

-Don Pierre, muchas gracias.

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