El futuro del trabajo: el desafío de tener empleados felices

Rediseño - Mundo corporativo: Tres oficinas nuevas en Londres reflejan el modo en que se está remodelando el espacio laboral y qué pueden hacer las empresas
The Economist
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12 de octubre de 2019  

Durante siglos las empresas se han instalado dentro de los muros de la city de Londres. Su geografía es la misma. Pero al interior de los templos del comercio dentro de la milla cuadrada los cambios han sido profundos. A comienzos del siglo XX las oficinas apuntaban a maximizar la eficiencia haciendo mímica de la disposición de la fábrica con filas de mecanógrafos y empleados supervisados, tal como lo proponía Frederick Taylor, un consultor de management estadounidense. En la década del 60, el Bürolandschaft ("parquización de la oficina") menos rígido cruzó desde Alemania a través del Canal de la Mancha. La década del '80 vio aparecer las "granjas de cubículos". Hoy las oficinas abiertas y los "escritorios calientes" sin dueño apuntan a aplanar las jerarquías e incrementar la informalidad para muchos de los 400.000 trabajadores de cuello blanco de la city.

Un tour de tres oficinas nuevas en Londres ilustra las últimas tendencias. Alrededor de 7000 empleados de la banca de inversión se está mudando al octavo piso de la sede europea de Goldman Sachs, que tardó 18 años en construirse y costó US$1250 millones. Cerca de allí WeWork, una startup en problemas, alquila espacio compartido en un edificio antiguo de la city a 2300 "miembros", cada uno de los cuales disfruta de la mitad del espacio que ofrece Goldman y por un tercio del precio. Calle abajo por Threadneedle Street están terminando los últimos detalles en el 22 de Bishopsgate, una "aldea vertical" de 62 pisos, donde pronto residirán 12.000 trabajadores.

Lo que sucede en edificios como estos importa mucho más allá de sus muros. La oficina corporativa es un motor de crecimiento global. En 40 países desarrollados unas 200 millones de personas, un tercio de la fuerza laboral, trabaja en un escritorio. Los trabajadores de escritorio británicos reciben el 55% de los ingresos totales. La tecnología y los hábitos de trabajo cambiantes están remodelando la vida de los trabajadores de escritorio en la city y más allá, así como la de sus empleadores, que manejan las oficinas, y los propietarios de las mismas.

Empecemos por los propietarios. La ingeniería moderna permite a los constructores crear espacios mejores, más flexibles, que los inquilinos demandan cada vez más. Como todo lo demás en estos tiempos, los edificios están llenos de tecnología. El rascacielos de Bishopsgate cosechará 1 millón de datos al día, para optimizar el uso de recursos tales como el aire acondicionado y ofrece vidrios que apagan los ruidos en oficinas abiertas. Ahora que los ascensores y los baños pueden localizarse en la periferia de un edificio en vez de su eje central, se están construyendo pisos completos sin obstrucciones. Se le pide a los arquitectos que el personal pueda reunirse en cada piso y entre los pisos para promover el pensamiento creativo; las escaleras ahora son lugares de encuentro, no solo algo que sirve para bajar en un simulacro de incendio.

Esto permite a los constructores ofrecer espacios flexibles que los inquilinos pueden adaptar a lo largo de los 15 años del contrato. El hogar londinense de Goldman -que construyó y luego vendió y realquiló por 25 años- está diseñado de modo de que algunos muros exteriores puedan ser removidos y subalquilarse la mitad del espacio en caso de que reduzca el personal, digamos, en caso de un Brexit caótico. En el 22 de Bishopsgate los inquilinos tendrán acceso a 9300 metros cuadrados de espacio flexible administrado por Convene, un rival de WeWork.

Todo esto significa que los propietarios tendrán que gastar más para mantener sus edificios en buenas condiciones, dice Pete Papadakos de Green Street Advisors, una firma de estudios inmobiliarios. Esto puede reducir la ganancia de los alquileres de oficinas de 5% hoy a quizás 4%. Más compañías están temerosas de quedar atrapadas con contratos a 10 o 15 años en un momento en que la automatización y el auge del empleo temporario hacen más difícil pronosticar el número de empleados futuros.

Los propietarios aún pueden contar con que las compañías de espacios compartidos firmen contratos a largo plazo. Pero les preocupa la perspectiva de estos inquilinos. Los problemas de WeWork, que ha perdido más de US$2000 millones desde comienzos de 2018, aumentan la incertidumbre. Como sea, observa Nick Wright de la consultora CBRE, el viejo modelo de propietario-inquilino está siendo sacudido.

La vida también está cambiando para los inquilinos corporativos. Comúnmente las compañías con decenas de miles de empleados tienen sus propias sedes centrales y alquilan oficinas para filiales. Con el paso del tiempo estas obligaciones son sustanciales. Entre 75 grandes compañías del sector servicios que cotizan en bolsa en Estados Unidos y Gran Bretaña, los compromisos por alquileres para la próxima década aproximadamente llegan a US$146.000 millones. Los costos anuales de los alquileres por empleado llegan a US$5000.

El ausentismo y el flujo constante de la gente significan que solo el 40-50% de los escritorios están en uso activo.

Productividad

Las mejoras en las oficinas buscan que los empleados de cuello blanco -y los reclutas, muchos de los cuales esperan ser mimados- se sientan en mejor estado físico, más felices y, según desean los empleadores, más productivos. Alrededor de 10% de lo que una firma gasta en salarios se pierde por días de enfermedad. Un estudio de la Universidad de Harvard demostró que mejorar la calidad del aire, como lo hacen Goldman y el edificio del 22 de Bishopsgate, puede mejorar la función cognitiva de los ocupantes. El acceso a la luz natural también mejora la productividad. Mientras que un estudio de Andrew Oswald de la Universidad de Warwick concluye que la productividad se incrementa 12% cuando la gente es más feliz.

Hay trabajo por hacer. Un estudio reciente a nivel mundial de 600.000 empleados de oficina de Leesman un proveedor de datos, concluyó que el 40% piensa que su oficina les impide trabajar productivamente. Los escritorios calientes pueden ser una maldición. Las tres nuevas oficinas en Londres no son lo último en management y arquitectura del lugar de trabajo Pero dan una visión del futuro previsible.

Proyectos bajo la lupa

  • 200 escritorio: Son los empleados que trabajan en un escritorio en los países desarrollados, lo que implica un tercio de la fuerza laboral
  • 50% en uso: Es el porcentaje promedio de los escritorios en uso en las grandes oficinas, debido a los altos niveles de ausentismo.

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