Insumos alemanes. Una disputa envuelve al Gobierno, la Cruz Roja y las clínicas

Pablo Fernández Blanco
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18 de mayo de 2020  • 10:19

Los jefes de compras de las clínicas privadas argentinas parecen haber desarrollado en el último tiempo capacidades complementarias: están atentos para hacerse de insumos que sirvan en la lucha contra el coronavirus y, al mismo tiempo, se entrenan para resistir las frustraciones derivadas de que el Gobierno tenga las mejores chances de quedarse con ellos.

Una disputa de ese estilo volvió a movilizar las aguas menos conocidas de la medicina, los negocios y la política días atrás. Ocurrió cuando la filial local de la compañía Dräger les comunicó a varios de sus clientes que iba a destinar 71 respiradores a cubrir una compra realizada por la Cruz Roja "articulada" con el gobierno de Alberto Fernández.

Las clínicas, sanatorios y hospitales interpretaron que se trataba de una manera prolija de decirles que no iba a haber más equipos disponibles para el sector privado. Los respiradores son una pieza clave en la trinchera defensiva contra el coronavirus.

Dräger es una empresa de origen alemán (nació en1889 en Lübeck) que aquí actúa como importadora de insumos. Su marca es muy valorada en el mundo de la medicina, según pudo reconstruir LA NACION. En parte, ese renombre incrementó la desilusión del sector privado.

Los respiradores en juego son una obra de logística internacional. La filial local de Dräger los rescató de la avidez mundial por estas unidades en coordinación con la casa matriz.

El Gobierno y las empresas mantienen desde hace tiempo una disputa silenciosa por los recursos para pelear contra la pandemia, en distintos niveles. Por caso, a fines de marzo pasado el ministro de Salud, Ginés González García, le envió una nota a Tecme, una de las fabricantes locales de respiradores, donde disponía que la compañía no podría "comercializar o entregar equipamiento a destinatario alguno, sin la previa intervención de esta cartera del Estado".

Copia de la nota enviada por la filial de local de la empresa alemana Dräger a sus clientes. Por primera vez se hace referencia a la Cruz Roja, que actúa en coordinación con el Gobierno para suministrar insumos. El sector privado cree que los dejan afuera del mercado.
Copia de la nota enviada por la filial de local de la empresa alemana Dräger a sus clientes. Por primera vez se hace referencia a la Cruz Roja, que actúa en coordinación con el Gobierno para suministrar insumos. El sector privado cree que los dejan afuera del mercado.

Hay voces del sector privado que mezclan molestia con comprensión . Sucede que frente a la amenaza de la pandemia, les parece razonable que el Estado centralice algunas decisiones.

La nota de Dräger es novedosa porque suma a un nuevo actor: la Cruz Roja. La institución con representación internacional se hizo de amplios recursos económicos para comprar insumos a través de dos iniciativas: Unidos por Argentina, el programa de televisión impulsado por Fabiola Yañez, y Argentina nos necesita, una iniciativa del sector empresario.

La idea de la primera dama fue la más popular y sumó $91,8 millones, pero el altruismo del establishment económico, menos conocido, resultó más redituable: fueron $320 millones aportados por más de 300 empresas. Ninguno de los que puso plata quiso decir su nombre, pero fuentes empresarias privadas que participaron en la iniciativa sostienen que estuvieron interesados en aportar, entre otros, Hugo Sigman (Grupo Chemo), Adrián Werthein (La Caja), Eduardo Eurnekian (Aeropuertos), Rubén Cherñajovsky (Newsan) y Jorge Brito (Macro).

LA NACION se comunicó con la entidad -en el país la preside Diego Tipping-, que prefirió no dar nombres sobre los aportantes, pero ofreció precisiones sobre la operación. Los sorprendió que la representante local de la compañía alemana los mencionara en la nota enviada a sus clientes. De acuerdo con un relevamiento de este medio, también envió correos electrónicos en la misma línea.

La Cruz Roja hizo un concurso internacional de precios al que se presentó Dräger. La empresa ganó y vendió 71 ventiladores por US$1.262.380. Es decir, a US$17.780 cada uno.
La Cruz Roja hizo un concurso internacional de precios al que se presentó Dräger. La empresa ganó y vendió 71 ventiladores por US$1.262.380. Es decir, a US$17.780 cada uno.

La explicación es que Cruz Roja hizo un concurso internacional de precios al que se presentó Dräger. La empresa ganó y vendió 71 ventiladores por US$1.262.380. Es decir, a US$17.780 cada uno. En el organismo internacional sostienen que nadie obligó a Dräger a presentarse.

La asociación civil es especialista en este tipo de compras, con centros logísticos globales y regionales, pero la pandemia la expuso a una situación que nunca antes había atravesado porque todo el mundo, literalmente, estaba comprando lo mismo al mismo tiempo.

Los respiradores que costaban unos US$12.000 pasaron a US$35.000 en algunos casos y la Cruz Roja hizo en el país varios concursos de precios a la espera de una cifra que le resultara más razonable. De la comparación surge un dato alentador: los picos de la pandemia ya pasaron para otros países, otras industrias se volcaron a producir insumos médicos y quienes ya lo hacían aumentaron la fabricación, algo que le puso un techo a los valores.

Conocedores de la operatoria de la compañía dan otras explicaciones. Reconocen que Dräger eligió a ese cliente por encima de los demás, pero sostienen que lo hizo porque trabaja en articulación con el Gobierno, que tiene capacidad para decidir el destinatario de los productos. Hasta la semana pasada, sin embargo, el Ministerio de Salud no le había dado el visto bueno final a la operación.

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