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El Gobierno intenta unificar el discurso

Los dichos de Terragno sobre el Mercosur dividen al gabinete
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22 de marzo de 2000  

Las declaraciones que hizo el jefe de Gabinete, Rodolfo Terragno, dispararon la decisión: el Gobierno unificará el discurso sobre el Mercosur.

De todos modos, la cuestión llegó a dividir las aguas en el gabinete de Fernando de la Rúa de manera despareja. Terragno pareció quedar en una vereda y el resto del Gobierno, en la otra.

El jefe de Gabinete había reclamado hace dos días un acuerdo con Brasil para que, en el caso de que se produjera una nueva devaluación del real, se pusiera en marcha algún tipo de "compensación". Con sus dichos, Terragno se acercó "peligrosamente" a la postura de Carlos Ruckauf y eso no causó ninguna gracia en la Casa Rosada.

Si bien el gobernador bonaerense se había referido a las medidas compensatorias con el nombre de "cláusula gatillo", las propuestas parecían no diferir demasiado.

El asunto fue tratado ayer en la reunión de gabinete (sobre lo que se informa en la Sección Política). Por pedido del Presidente, el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini expuso sobre la situación actual del Mercosur. El funcionario resaltó de modo particular la importancia "estratégica" que le asigna la actual gestión al bloque del cono sur.

"No pensamos en una cláusula gatillo", dijo anoche el ministro de Economía, José Luis Machinea.

El titular del Palacio de Hacienda expresó que con el gobierno de Brasil deben impulsar "acuerdos en el sector privado" para que se puedan establecer mecanismos de transición que protejan a los sectores que están en conflicto. Si bien no los nombró, entre ellos figurarían el sector avícola, azucar, lácteos, calzado y textiles.

Machinea dijo que hay una mejor predisposición de Brasil para alcanzar acuerdos. "Hace cuatro años que no hacemos nada con el Mercosur", señaló, y advirtió que en la guerra comercial con Brasil, la Nación no pondrá ni un centavo.

"Entre Economía y la Cancillería hay una coordinación perfecta", dijo un alto funcionario cuando se le preguntó sobre la propuesta de Terragno. La escueta respuesta sirvió para pintar en pocas palabras el malestar que había causado el hecho de que el jefe de Gabinete "se cortara solo" y "metiera la cuchara" en un tema en el que el Presidente fijó una firme posición negociadora.

Dos de los ministros que participaron de la reunión de gabinete dijeron a La Nación que hubo varias advertencias con un mismo destinatario: Terragno. Sin embargo, aseguraron que las críticas fueron "indirectas" y que no se mencionó ningún nombre.

Las miradas de reojo alcanzaron también a Ruckauf. Radicales y frepasistas critican al gobernador porque, sostienen, basa su embestida contra el Brasil exclusivamente en un oportunismo político, "si no -comentó ayer un ministro-, no puede entenderse el ataque a un país al que la provincia de Buenos Aires le vende el 47 por ciento de sus exportaciones".

Otro de los integrantes del gabinete denominó "terrorismo mercosuriano" la actitud del gobernador y puso entre paréntesis el pedido de Terragno. "Ahora que hasta los Estados Unidos se asocian con otros países, ¿nosotros vamos a proponer el aislamiento?", dijo.

Hoy llegarán al país los negociadores brasileños por el tema automotor. El Gobierno está decidido a proteger la relación con el socio mayor del Mercosur a cualquier precio. Ayer pareció dar un paso más en ese sentido.

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