El Gobierno no consigue frenar la baja del dólar, que cayó a $ 2,81

El BCRA tuvo que comprar US$ 90,9 millones para absorber la sobreoferta de divisas; las reservas superaron los US$ 11.000 millones
Hugo Alconada Mon
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3 de mayo de 2003  

El dólar minorista retrocedió ayer otros cuatro centavos y cerró en su valor más bajo en trece meses: $ 2,77 comprador y $ 2,81 vendedor.

Alcanzó así la paridad conocida en la City como la "pizarra Prat-Gay", en torno de 2,80 pesos, que el flamante titular del Banco Central (BCRA) aventuró en sus primeros días al frente de la entidad, en diciembre del año pasado, si se dejaba flotar al peso sin mayores injerencias.

La rueda de ayer también se constituyó en un mojón cambiario para el BCRA por otros dos motivos. El primero, que su saldo en la intermediación en la compra y venta de divisas arrojó otros US$ 90,9 millones en su favor, el resultado más elevado de los últimos cuatro meses.

El segundo motivo de satisfacción para el Banco Central provino de las reservas, que superaron la barrera de los US$ 11.000 millones, un piso que había perforado en mayo del año pasado. Al martes pasado, último día relevado, ascendían a US$ 10.948 millones, cifra a la que deben adicionarse otros US$ 143,9 millones absorbidos en las últimas dos ruedas.

Pero la evolución del tipo de cambio, que no deparará sorpresas en las próximas semanas, sí lo hará en cuanto lleguen algunas definiciones, coincidieron los analistas consultados por LA NACION.

"La Argentina puede tranquilamente mantener el peso en esta paridad, pero esto resultará algo contingente en el largo plazo. Dependerá del esfuerzo fiscal que esté dispuesto a afrontar el próximo gobierno", comentó Gustavo Cañonero, economista jefe para América latina del Deutsche Bank. "Sin mucho esfuerzo fiscal será posible seguir como hasta ahora y el peso hasta puede apreciarse más con un superávit de 3,5 puntos del PBI -estimó-. Pero dependerá del esfuerzo que demande el pago de la deuda externa y el apoyo que ofrezcan en ese momento el Congreso y las provincias. Y para ser sincero, no veo que ese respaldo sea posible con la fragmentación de poder actual."

También José Dapena Fernández, economista y profesor de la Universidad del CEMA, vislumbró un horizonte complicado. "El tipo de cambio actual muestra un precio artificial, propio del escenario que enfrenta cualquier concursado, que no paga nada por cierto tiempo. Aquí entran dólares, pero no se afrontan pagos de la deuda externa ni hay flujos relevantes de divisas hacia el exterior", recordó.

Dapena Fernández fijó incluso un plazo cierto. "Basado en nuestros antecedentes cambiarios, un dólar a 3 pesos sería más real, sin contar que la negociación con el FMI podría generar cierto ruido y derivar en un incremento paulatino de la demanda, aunque tampoco se espera una apreciación abrupta del tipo de cambio en los próximos dos meses", afirmó.

El retroceso del dólar se elevó a siete centavos esta semana (-2,43%), a 19 centavos en los últimos treinta días (-6,33%) y a 57 centavos desde que comenzó el año (-16,86%). Pero no sólo flaqueó en la rueda local. El euro alcanzó ayer su cotización más elevada con respecto al dólar en las principales plazas financieras del mundo desde que comenzó a cotizarse, en enero de 1999. Tras tocar su piso en octubre de 2000 -cuando se fijó en US$ 0,83-, revirtió la tendencia y ayer se comerció a US$ 1,1284 por unidad, con resto para avanzar y cierto atractivo para los inversores.

Euros posicionados

"El dólar se depreció frente al euro, el yen y las monedas latinoamericanas. Sumado al creciente apetito por las inversiones de mayor riesgo, es positivo para el flujo de capitales hacia los mercados emergentes, aunque si esto resulta sostenible dependerá del ciclo económico global", indicó Alberto Ades, analista del banco Goldman Sachs, de Wall Street.

"En el caso argentino, hay que ver qué pasa en las elecciones, qué equipo económico se hace cargo y cuáles son las primeras definiciones sobre la deuda externa. Pero si se trata del euro, nosotros recomendamos tomar posiciones, porque vemos que en los próximos doce meses subirá hasta 1,18 dólar", sostuvo.

Las previsiones del Deutsche Bank también dan más cabida al euro. "Hay espacio para una mayor depreciación del dólar. De aquí a doce meses prevemos que el euro esté en 1,20 de dólar. Nuestra sugerencia es posicionarse en euros", manifestó Cañonero.

Las pizarras de futuros del dólar con respecto al peso arrojaron ayer, por lo pronto, cotizaciones por debajo de los 3 pesos hasta principios de octubre. Esto, siempre que se mantenga el statu quo actual. Para fines de mes cerraron a $ 2,83 en el Rofex y a $ 2,82 en el Indol; para fines de junio, a $ 2,855 y $ 2,85; para julio, a $ 2,87 y $ 2,88; para agosto, a $ 2,93 y $ 2,92; para septiembre, a $ 2,95 y $ 3, y para octubre, a $ 3,015 y $ 3,03; en tanto que sólo en el Rofex cotizó para fines de enero ($ 3,115).

Visto en perspectiva, además, quien apostó por el euro en septiembre pasado perdió poder adquisitivo en pesos (-10,53%). Pero mucho menos que quien se mantuvo en dólares (-22,84%). El peso se apreció con respecto a ambos, aunque a futuro el cuadro variará.

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