El Gráfico, víctima de la destrucción creativa

Juan Carlos de Pablo
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28 de enero de 2018  

El Gráfico dejará de publicarse, al menos en su versión impresa. Creado en 1919, durante décadas sus fotos -y seguramente que también sus textos- fueron material indispensable para muchos hinchas del fútbol. Pero como consecuencia de la televisión, su demanda disminuyó. Desde 2002 se editaba con frecuencia mensual. ¿Por qué algunos bienes sobreviven al cambio tecnológico y otros no?

Al respecto consulté a Joseph Allois Schumpeter (1883-1950), nacido en Moravia. Uno de los fundadores de la Sociedad Econométrica, quien enseñó en Harvard a partir de 1932, solía decir que se había propuesto ser el mejor amante de Viena, el mejor jinete de Europa y el mejor economista del mundo, y que solo había logrado dos de los tres objetivos, pero sin especificar cuál le faltaba. En 1912 planteó una teoría del desarrollo económico centrada en el empresario emprendedor, desde entonces conocido como "schumpeteriano". Como Miguel Ángel Almada, John Marion Letiche, Franco Modigliani y José Luis Sampedro, Schumpeter falleció mientras dormía. Su tercera esposa, Elizabeth Boody Firuski, armó un verdadero rompecabezas para publicar la monumental Historia del análisis económico, en la que él había trabajado durante los últimos 10 años de su vida.

-En Capitalismo, socialismo y democracia , publicado en 1942, usted describió el desarrollo capitalista como un proceso de destrucción creativa.

-Para mostrar que no hay nada neutral en el cambio tecnológico o en las inversiones en infraestructura. La apertura de los canales de Suez y Panamá fue festejada por muchas personas, pero no por los constructores de barcos, cuya demanda disminuyó al acortarse los tiempos requeridos para el transporte; el asfaltado de los caminos que en la provincia de Entre Ríos tenían ripio fue festejado por muchas personas, pero no por quienes se ganaban la vida reemplazando parabrisas al costado de las rutas; Internet es una maravilla, excepto para los carteros.

-Esto también está ocurriendo en el plano local.

-Efectivamente, piense en el cine, el club y el almacén de barrio. ¿Qué destrozó la demanda dentro de cada barrio, que antes estaba "cautiva"? El automóvil. Cuando no hay más remedio que caminar la proximidad geográfica es una clara ventaja, que se evapora cuando aparece el auto.

-¿Qué se puede hacer para evitar los "efectos indeseados"?

-Una alternativa consiste en cerrar los canales, destruir Internet y prohibir la circulación de los autos.

-Estoy hablando en serio.

-Yo también. En la Revolución Industrial, la primera reacción a los problemas que generó la mecanización fue el "Luddismo", un movimiento cuyos integrantes razonaban de la siguiente manera: si el problema lo generan las máquinas, la solución está en romper las maquinas. El Luddismo, como actitud, sigue entre nosotros, en versiones modernas, como la que pretende que los supermercados y los shoppings no abran los domingos, o que los resúmenes de cuenta bancarios se tengan que seguir entregando de manera impresa.

-¿Qué otra cosa se puede hacer?

-Transformarse. Cuando a Antonio Carrizo le preguntaron qué hizo la radio para sobrevivir luego de la aparición de la televisión, respondió que la que ahora escuchamos es otra radio, basada en el hecho de que hoy se escucha más en los autos y los camiones que en la mesa familiar.

-¿Es el único ejemplo que me puede dar?

-No. La afeitadora eléctrica no hizo desaparecer la "hojita de afeitar", pero cualquiera que tenga suficientes años sabe que las actuales rasuradoras son muy diferentes de las que se utilizaban hace medio siglo. Carlos Keen, en la provincia de Buenos Aires, y algunos bares y confiterías de la Capital Federal, como la confitería Las Violetas, supieron resolver de manera exitosa el desafío que plantea la destrucción creativa.

-Pero en el caso de El Gráfico parece que eso no se logró.

-Efectivamente, pero no es el único caso. Dado el avance de la computadora personal, hace pocos años, en la India, cerró la última fábrica de máquinas de escribir. ¿Cuántos ciegos, a mediados del siglo XX, se ganaban la vida en la vía pública vendiendo ballenitas para las camisas?

-Estos ejemplos sugieren el mayor impacto que la destrucción creativa tiene sobre la producción que sobre la comercialización.

-Buen punto. Es más fácil, para quien vendía máquinas de escribir, vender computadoras personales que transformar las respectivas fábricas. Los ciegos no se suicidaron, sino que comenzaron a comercializar otros productos.

-¿Qué importancia tiene que, en el caso de El Gráfico , el proceso haya sido gradual?

-Mucha. Las consecuencias negativas de un hecho imprevisto son las peores. Nadie anda por Buenos Aires con casco y un bote de goma por si se le cae una marquesina en la cabeza o se inunda la ciudad. Por lo cual, si ocurre alguna de estas fatalidades, las pérdidas son importantes. A pesar de lo cual El cisne negro, de Nassim Nicholas Taleb, es un libro de lectura fascinante que rara vez sirve para tomar decisiones. En el caso de El Gráfico el proceso fue muy paulatino, por lo cual el grupo editor tuvo tiempo de luchar y últimamente de preparar un cese civilizado de la publicación.

-Don José, muchas gracias.

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