El Grupo Clarín quedó a un paso de adquirir la operadora móvil Nextel

Aunque aún no fue confirmado, el grupo de medios es el único interesado que sigue en carrera; la operación debe ser aprobada por el Gobierno
José Crettaz
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12 de septiembre de 2015  

Es una noticia de negocios pero también una señal de los nuevos tiempos políticos: el Grupo Clarín quedó a un paso de comprar Nextel, cuarta operadora móvil del país con 2 millones de clientes y una facturación en 2014 de $ 3400 millones. Desde hace años, el conglomerado de medios, volcado cada vez más hacia las telecomunicaciones, busca expandirse hacia los servicios móviles, algo que se vio frenado por su enfrentamiento abierto con el gobierno de Cristina Kirchner.

La novedad, que habría molestado a la Presidenta -ver página 2- y fue anticipada anteanoche por el periodista Jorge Asís en Twitter, no fue confirmada por las partes involucradas. Sin embargo, LA NACION pudo saber que en la carrera por la filial local de Nextel -cuyo holding controlante ya se desprendió de sucursales en Chile, Perú y México- sólo queda Clarín. Un fondo de capitales extranjeros que pujó hasta el final ya fue descartado.

El proceso de venta de Nextel Argentina lleva dos años y ya se parece a un culebrón con mútiples triángulos amorosos entrecruzados. La firma estuvo a punto de ser adquirida por el candidato kirchnerista a intendente de Tigre Sergio Szpolski y su socio sciolista Matías Garfunkel pero los avales financieros no aparecieron y la operación -pactada en ese momento en unos US$ 250 millones- se cayó cuando estaba casi cerrada. También estuvieron tras el negocio el empresario kirchnerista Cristóbal López, el tándem José Luis Manzano-Daniel Vila, y en un primer momento Eduardo Eurnekián.

El Grupo Clarín -a través de su cableoperadora Cablevisión- logró mantenerse todo este tiempo cerca de la mesa de negociación, pero su mala relación con el gobierno nacional lo había dejado hasta ahora fuera de la preferencia de NII Holdings, que necesitaba asegurarse la aprobación de la transferencia por parte de múltiples -entre ellos, la Autoridad Federal de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia-.

En la propia asamblea de accionistas del grupo Clarín, donde seguramente será tratada la transacción, tendrá voz y voto el Estado nacional, accionista minoritario del grupo de medios a través de la Anses.

El grupo Clarín no respondió ayer las consultas de LA NACION sobre este tema. Tampoco Nextel Argentina, que es ajena a las decisiones de su controlante. Más que a razones políticas (cuya perspectiva se posiciona ya en diciembre próximo), ese hermetismo se debería a que tanto grupo Clarín como NII Holdings cotizan en bolsa y están obligadas a comunicar antes al mercado cualquier decisión de esta naturaleza. NII Holdings atravesó una severa crisis financiera que la puso al borde de la quiebra y la obligó a desprenderse de varias de sus filiales y abriendo su capital al ingreso como accionistas de algunos de sus principales acreedores (entre ellos el fondo "buitre" Aurelius, que tiene casi el 10% de las acciones). En abril de 2013 vendió la filial de Perú a Entel Chile (por unos US$ 140 millones); en agosto de 2014, la de Chile al consorcio Fucata SA integrado por Szpolski y Garfunkel, que cuatro meses después, la transfirieron al fondo europeo Novator (existen versiones divergentes sobre el valor pagado en primera instancia y cobrado posteriormente por los argentinos). Y en abril de este año, vendió la de México a AT&T (en casi US$ 1900 millones).

La red móvil de Nextel Argentina se complementaría fuertemente con la red fija de Cablevisión, que se convertiría en un jugador de mayor peso en el negocio de las telecomunicaciones. Aunque no tiene espectro para redes 3G y 4G (ese es su punto débil), ypresta principalmente servicios de radiocomunicaciones (con la tecnología Iden de Motorola), Nextel cuenta con una red que abarca la Capital Federal y los principales nodos y centros productivos de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Cuyo. A diferencia de su casa matriz, nunca estuvo endeudada y tiene una operación rentable (es una de las 100 empresas de mayor facturación del país) y emplea a 1200 personas. La firma participó de la licitación que el gobierno nacional hizo en 2013 por el espectro 3G (y que se declaró desierta) y adquirió los pliegos para competir en la de 4G que se hizo el año pasado. En ese último proceso, las frecuencias a las que aspiraba quedaron en manos de Arlink, del grupo Manzano-Vila, que acaba de perderlas por no pagar los US$ 500 millones comprometidos.

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