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El hambre global se combate con más tecnología

Juan Carlos de Pablo
El norteamericano Theodore Wilhain Schultz dice que los incentivos también son clave
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16 de noviembre de 2014  

Ante participantes del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el papa Francisco afirmó que según el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, la reforma agraria es, además de una necesidad política, una obligación moral; pero a renglón seguido planteó la cuestión de la lucha contra el hambre. La reforma agraria ¿aumenta o disminuye la producción de alimentos?

Al respecto conversé con el norteamericano Theodore Wilhain Schultz (1902-1998), quien en 1979 obtuvo el Premio Nobel de Economía "por sus contribuciones a la comprensión del desarrollo económico y su preocupación por los cambios económicos que podrían beneficiar a los pobres del mundo". Contribuyó a la elaboración de la teoría del capital humano, a partir de la observación de la toma de decisiones de los agricultores. Cuando Iowa State College presionó para modificar las conclusiones de un trabajo realizado por Oswald H. Brownlee, quien había sugerido reemplazar la manteca por margarina, Schultz -director del departamento de economía y sociología- renunció y se fue a la Universidad de Chicago.

-David Gale Johnson documentó los cambios que se produjeron en la agricultura, a lo largo de la historia.

-En efecto. Según él, a fines del siglo XX la mitad de la fuerza laboral mundial estaba ocupada en la agricultura. En los Estados Unidos, en la época de la Revolución Americana aproximadamente 90% estaba en la agricultura, hoy sólo 3%. Buena parte de la riqueza de las naciones industrializadas se debe a la acción de la gente que trabaja en la agricultura, no sólo directamente sino también produciendo maquinaria agrícola, nuevas semillas, aprendiendo a extraer nitrógeno del aire, etc. Los fuertes aumentos en la productividad de la mano de obra y la tierra no surgieron de abolir la ley de los rendimientos marginales decrecientes planteada por David Ricardo, sino del cambio tecnológico, que le permitió a la humanidad escapar de la "trampa malthusiana".

-Todo esto sugiere grandes explotaciones y empresas, no pequeños agricultores.

-De ninguna manera. Enfatiza el hecho de que el hambre en el mundo no se puede resolver sobre la base de la agricultura y ganadería de subsistencia. Probablemente el cambio tecnológico requiera fuertes inversiones y por consiguiente grandes unidades de producción, pero no necesariamente la explotación agropecuaria. Los productores pequeños y medianos hacen tanto "cálculo económico" como los grandes, pero, cualquiera que sea el tamaño de la explotación, tiene que producir mucho más de lo que consume.

-¿Qué debería tener en cuenta un gobierno, para evitar calamidades?

-La experiencia rusa al comienzo de la Unión Soviética, así como las reformas agrarias introducidas en Cuba por Fidel Castro, y en Chile durante la presidencia de Salvador Allende. Millones de campesinos pagaron con su vida, durante la época de Stalin, por no "cooperar" con la industrialización forzada implementada desde la muerte de Lenin. En los casos de Cuba y Chile, campesinos ocuparon fincas donde se producía con métodos modernos, destrozando el capital y por consiguiente disminuyendo la producción.

-Una pregunta más ¿Es inevitable el conflicto entre reforma agraria y producción agropecuaria?

-Las cuestiones empíricas no se pueden dirimir exclusivamente en el plano lógico. Hay que tomar en cuenta la experiencia. En las décadas recientes sobresale el caso chino. Deng Xiao Ping cambió las reglas de juego en el sector agrícola de su país. Bajo Mao Zedong, del terreno asignado a un agricultor, el primer repollo que salía era para él y el resto para el Estado. ¿Resultado? Salía un solo repollo. Bajo Deng, el primero era para el Estado y el resto para él. ¿Resultado? Comenzaron a salir decenas de repollos. ¿Magia? No, para el agricultor comenzó a tener sentido esforzarse más y cuidar los elementos con los cuales cultivaba la tierra.

-El hambre; ¿no se explica en parte porque algunos seres humanos no tienen con qué comprar los alimentos?

-Así es, pero se trata de una cuestión de distribución de los ingresos, no de fallas de producción.

-Don Teodoro, muchas gracias.

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