El impuesto a la renta financiera no afectaría el atractivo de las Lebacs

El peso de la carga fiscal no será decisivo para los inversores
Sabrina Corujo
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4 de noviembre de 2017  • 15:01

La macro y la micro, tanto la local como la externa, siguen sosteniendo el atractivo del riesgo argentino a futuro. Es una visión que no está opacada ni por el rally acumulado en las cotizaciones, ni por el impuesto finalmente anunciado a la renta financiera. Lógicamente el anunció generó ruido y cierta incomodidad entre los inversores (nunca una noticia de este tipo es festejada), a la vez que es real que aún falta la reglamentación que será la clave para analizar el impacto concreto. En principio, la visión constructiva para la economía –y del crédito argentino- que se deriva de algunas de las reformas anunciadas y de otras acciones de política que se proyectan, terminará compensando y aún más la menor rentabilidad que podría haber por el impuesto.

Si bien podía esperarse quizás que el anuncio podría ser una excusa para una corrección, ésta terminó siendo sólo muy parcial (por verlo en términos generales) y temporal. Es cierto igual que, en algunas variables, jugó a favor el contexto externo y otras noticias como la suba en la calificación argentina (algo que, de todas formas, el mercado ya descontaba).

El dólar, una variable de reacción rápida, terminó cayendo unos 10 centavos en la semana (si se mira, como referencia, el BCRA3500) y se mantuvo por debajo de $ 18. Algo parecido pasó con los bonos. Cerraron mixtos, pero sin grandes movimientos en prácticamente ningún caso. La caída en la tasa americana fue un buen dato. En tanto que las acciones –no alcanzadas por el impuesto que se proyecta- terminaron la semana con mayoría de subas, aunque con selectividad creciente. Era más que esperable y no por cuestión del impuesto, exclusivamente. Hay que tener en cuenta que, además, se abrió la temporada de balances. Hasta ahora los fundamentals convalidan las valuaciones y lo seguirían haciendo, pero esto no evitará quizás –y en estos niveles de precios- cierta profundización en la selectividad.

Por ahora se conoció que la ganancia neta “en concepto de intereses o la denominación que tuviere el rendimiento producto de la colocación de capital…, o intereses originados en depósitos a plazo” quedará alcanzados por el impuesto. La alícuota sería de 5% para depósitos bancarios, títulos públicos, obligaciones negociables, cuotapartes de fondos comunes de inversión, títulos de deuda de fideicomisos financieros y contratos similares, bonos y demás valores, en moneda nacional sin cláusula de ajuste; y del 15% para depósitos bancarios, títulos públicos, obligaciones negociables, cuotapartes de fondos comunes de inversión, etcétera, en moneda nacional con cláusula de ajuste

En este marco, y aunque habrá mucho para analizar, podría verse cómo el impuesto podría afectar al instrumento estrella de toda cartera y para cualquier tipo de inversor. ¿A qué nos referimos? A las letras del Banco Central, las Lebacs.

Si se considera, en un ejercicio, que las letras estarán gravadas al 5% y que habrá un monto no imponible de $ 52.000 al año, ¿cuánto tendría que haber pagado el inversor si el impuesto estaba vigente este año, y cuál habría sido la rentabilidad obtenida? (considerando las tasas ofrecidas de corto plazo hasta octubre y estimando las que restan para cerrar el año).

Por un lado, sólo tendría que haber pagado aquel que en enero invirtió más de unos $ 195.000. Por ejemplo, si alguien invirtió $ 200.000 y fue renovando, al final del año tendría un capital de poco más de $ 253.000; lo que descontando el probable monto no imponible, daría que sólo pagaría de impuesto unos $ 70. El retorno directo en el año quedaría muy cerca del 27%, con lo que el atractivo medido contra la devaluación o la inflación, se mantendría intacto.

Otro ejemplo, con un millón de pesos: el impuesto a pagar sería de poco más de $ 10.500, es decir, el 1,1% del capital invertido. El retorno directo sumaría cerca del 26% en el año.

Diferente daría el mismo ejercicio para las colocaciones bancarias –básicamente, por las menores tasas que ofrecen-. Acá la ganancia obtenida, descontada el impuesto, sería menor a los $ 170.000 con un retorno total proyectado menor al 22%. En otras palabras, negativo en términos reales.

Si se proyectan tasas de Lebacs para el año que viene, para una colocación, al iniciarse el año, de un millón de pesos que se van reinvirtiendo, el impuesto se llevaría poco más de $ 10.000, pero el retorno total posible de la inversión sería cercano al 25% en el año. Nuevamente una rentabilidad que estaría por arriba de la estimación de devaluación y de la inflación, al menos, de la que se proyecta entre economistas. Obviamente muchas cosas pueden influir, pero será análisis para otro momento.

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