El lado positivo de las restricciones

Martina Rua
Martina Rua PARA LA NACION
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14 de diciembre de 2019  

Una de las principales razones por las que las personas dicen que no pueden innovar o cambiar algo es porque hay demasiadas trabas para hacerlo. En las compañías globales se suele señalar a la cantidad de controles de legales y normativas que frenan cualquier propuesta, en las pymes muchas veces las trabas son de presupuestos o de personas disponibles para un nuevo proyecto, o en el trabajo independiente puede ser la falta de tiempo o de equipo. Todo el tiempo trabajamos encorsetados por un sinfín de restricciones que limitan nuestros movimientos.

Podríamos inferir entonces que si erradicamos todas las limitaciones y reglas, podrían prosperar nuestras soluciones innovadoras y un pensamiento más creativo. Sin embargo, un grupo de investigadores de las Universidades de Londres demostró lo contrario. De acuerdo al paper "Creatividad e innovación bajo restricciones: una revisión integradora interdisciplinaria" de los profesores Oguz Acar y Murat Tarakci publicado en el Journal of Management, cuando no hay restricciones en el proceso creativo, se genera un estado de complacencia y las personas seguimos lo que los psicólogos nombran como el camino de menos resistencia, es decir que vamos por el camino de las ideas más intuitivas, las que se cruzan por la cabeza de manera fácil, en vez de invertir esfuerzo en desarrollar otras mejores. Las diferentes restricciones, por el contrario, nos obligan a hacer foco y son un desafío creativo que nos mueve hacia la búsqueda de nueva información y a conectar información de distintas fuentes para dar con un producto, servicio o proceso innovador.

Para comprobarlo revisaron 145 estudios sobre los efectos de las restricciones en la creatividad y la innovación y descubrieron que las personas, los equipos y las organizaciones se benefician por igual de una buena dosis de restricciones a la hora de innovar. Es solo cuando las restricciones se vuelven demasiado altas que sofocan a la creatividad y la innovación. Al leerlo pensaba que como argentinos nacemos con un posgrado en trabajar con restricciones de todo tipo. Por eso, para ver qué tanto vivimos la teoría de este paper en nuestra vida laboral, hablé con muchos gerentes de innovación de diferentes organizaciones y, para mi sorpresa, todos identificaron rápidamente soluciones innovadoras con buenos resultados que nacieron y se moldearon a través de las restricciones que tuvieron que superar. Por ejemplo, en la compañía cervecera Quilmes tienen una unidad para desarrollar nuevos negocios para cubrir las necesidades emergentes de los consumidores y para poder anticipar necesidades futuras. Uno de sus proyectos se llama Siempre en Casa y es un servicio de suscripción a bebidas con descuentos y lo lanzaron hace cuatro meses. "Desde un comienzo nos pusimos la restricción de lanzar el proyecto con una sola persona en menos de un mes. De esta forma, una persona sola ofició de 'mini-CEO' y estuvo a cargo de todo. Aplicamos metodologías ágiles y validamos que le estábamos resolviendo un problema al consumidor. Con esta limitación de tiempo, gente y presupuesto, trabajamos con freelancers para el diseño lo que nos permitió ir a otra velocidad y validar rápidamente", explica Federico Espinosa, director de ZX Ventures, la unidad de Innovación de Quilmes.

En el caso de Sofía Geyer, ex consultora de Innovación de BASF y flamante gerenta de Innovación de Olivia Consultoría, las restricciones son parte de su trabajo de todos los días. "Cómo están esquematizados los presupuestos muchas veces son altas restricciones. Algunas pruebas pequeñas requieren aprobaciones de cuatro, cinco o seis niveles o hasta ir a la casa matriz y volver y esto desmotiva a quienes trabajan en los cambios. Me sirvió mucho detectar rápido dos o tres personas inquietas, trabajar con ellos proyectos concretos y luego mostrarlos como ejemplos de 'quick wins' (ganar rápido) para convencer para el próximo proyecto", explica.

Claro que esto también se vive en las dependencias del Estado. Jonatan Ol Beun, fue director para el Desarrollo de Capacidades de Innovación de la Subsecretaría de Innovación Pública y Gobierno Abierto. Para dar distintas capacitaciones de metodologías de trabajo, se encontraron con restricciones de espacio. "No nos alcanzaban los lugares físicos para escalar la capacitación, entonces decidimos hablar con otros ministerios que tenían lugar disponible y usar esos lugares generó que más personas de distintos equipos tomen los cursos, se bajaron las barreras de distancia para asistir y se trabajó con otros equipos que de haber contado con el espacio no lo hubiéramos intentado", describe.

Entender que las restricciones siempre están presentes no significa romantizarlas ni que estas no respeten los derechos básicos para trabajar, pero la próxima que te encuentres con una mirala bien, quizás es un oportunidad para un nuevo desafío creativo.

Sonido recomendado para esta columna: Free Fallin', de Tom Petty

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