El liderazgo del Presidente es claro y acorde con los tiempos que corren

Jack Smart
Jack Smart PARA LA NACION
(0)
27 de diciembre de 2015  

"Tremendo contraste entre el crepitar del fuego en su comienzo y la paz de la ceniza", dijo alguna vez el escritor y humorista español José Luis Coll. Resulta inevitable analizar el estilo de liderazgo de Mauricio Macri, durante sus primeros quince días de gobierno, sin compararlo con el estilo de su predecesora.

La abismal distancia entre el fuego y la ceniza; la omnipresencia de sonidos ensordecedores, desde atriles de cadenas nacionales; y una serena calma chicha, de voces repartidas y mensajes breves. Entre la campaña y sus primeros días presidenciale, Macri está sintonizando fino con los deseos y expectativas de una sociedad que, entre otras cosas, parece haber decidido cambiar "jefaturas por liderazgos".

A Cristina Kirchner sus leales seguidores la nombraban como "la Jefa", y solían aludir a órdenes, consultas obligatorias y decisiones centralizadas. Desalinearse implicaba recibir "correctivos", castigos e indiferencia. Salir del círculo de confianza, por el sólo hecho de disentir o cuestionar.

Macri, en cambio, parece comulgar con aquello de que "liderar es tener seguidores", y parece haber mejorado su capacidad de empatizar con los resortes humanos más básicos. Mientras que a los jefes se los obedece, por los líderes las personas se juegan la vida.

Mediante sus dichos y hechos, Macri encarna un modelo de liderazgo más inspirador, y adecuado a los tiempos, al percibírselo –en sus primeros actos como Presidente– cercano, comunicativo, optimista, autocrítico y perseverante.

Parece que algo pasó en su vida en estos años. Un proceso profundo y transformador, que lo hizo crecer y pegar un notable salto de calidad en su forma de ser: se lo percibe maduro en humildad, autoconocimiento, conexión y empatía.

Algunas de sus conductas están haciendo estragos ante la mirada de la gente común: sonríe y se ríe de sí mismo; baila y canta; expone a su pareja y expresa sin pudores su afecto; luce con dulzura su paternidad; mira a los ojos a sus interlocutores, responde desde el sentido común. Un hombre que sabe quién es y, fundamentalmente, quién no es.

Es sabido que un jefe inseguro y acomplejado tiene una enorme capacidad de arruinar la vida de sus equipos. Un líder seguro puede conducir a las personas hacia lo más alto de su potencial, al construir condiciones de autonomía, empoderamiento, creatividad y superación personal.

Desde el primer día, Macri está rodeado por todos lados. Hay muchas personas, diversas, experimentadas y con vocación pública, que están para aportar a su pedido de colaboración. ¡El Presidente pidió ayuda! A sus equipos y a la ciudadanía. Un contundente gesto de humildad.

Respecto de los valores que guiarán su gestión, es una buena síntesis el pedido que hizo a sus ministros al asumir: dedicación, coordinación para el trabajo en equipo, comunicación efectiva y honestidad.

Logró retener funcionarios del gobierno anterior; convocó a personas de diferentes espacios e invitó a los gobernadores a Olivos. Gestos inéditos que le permitieron tener cerca a sus amigos, y a aquellos otros a quienes es mejor tener cerca.

A quienes supongan que un estilo tan "blando" podría entorpecer las decisiones corajudas y firmes, les respondió con medidas fuertes en los diversos campos: cepo, subsidios, retenciones, Corte Suprema, memo con Irán, presos políticos en Venezuela, entre otras.

Con pulso firme, empezó a "marcar la cancha", conciente de que hay diversos sectores que lo vigilan con recelo y sensación de pérdida. Se mantuvo firme, pero sin humillar gratuitamente.

Las palabras más repetidas en sus primeros mensajes fueron "gracias y verdad", y a las 24 horas de ganar el ballotage, no ocultó su emoción al ser entrevistado en televisión.

En síntesis, un liderazgo claro y en fuerte sintonía con los tiempos.

Por: Jack Smart
ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.