El mercado olfatea una mejor oferta

Continúan subiendo los bonos en default
Javier Blanco
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27 de abril de 2004  

A juzgar por la evolución de las cotizaciones, los inversores descuentan que el Gobierno terminará por flexibilizar su oferta de pago a los tenedores de bonos en default.

Tras la fuerte mejora registrada durante los últimos días, los precios de estos títulos volvieron a subir ayer -aunque en forma más leve y menos generalizada que en jornadas anteriores, y acumulan en el mes recuperaciones que llegan al 10 por ciento.

En todo caso, lo que se puede afirmar sin temor a equivocarse es que los precios de estos bonos muestran desde hace dos semanas una firmeza inusual. Además, ahora parecen ser indemnes a cualquier desmentida oficial sobre una posible mejora en la propuesta final de pago. Ni la reciente ratificación de la quita del 75% por parte del ministro Roberto Lavagna en Nueva York, que también insistió en que no se reconocerán los intereses caídos, logró hacer mella en la tendencia a la revalorización que muestran las cotizaciones de estos títulos.

La sostenida mejora permitió que los bonos se ubiquen en niveles similares a los que mostraban antes de que la Argentina presentara los datos preliminares de su propuesta de pago en la asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) celebrada en Dubai, en septiembre del año pasado. La quita allí propuesta, del 75% sobre el valor nominal, y el no reconocimiento de los intereses vencidos, supone que el Gobierno sólo está dispuesto a pagar entre US$ 10 y 12 por cada US$ 100 del bono original.

Si el mercado tomara estos datos como parte de la realidad, ésa es la cotización que deberían tener los bonos que forman parte de la deuda próxima por reestructurar. Sin embargo, en promedio sus precios nunca bajaron de los US$ 21 y, merced a las subas de los últimos días, ahora oscilan entre US$ 32 y US$ 35, según la especie.

Apuesta riesgosa

Las alzas de los últimos días estuvieron vinculadas con toda clase de versiones que tienen una coincidencia básica: sostienen que el Gobierno estaría reformulando su propuesta con vistas a mejorar la oferta final, para elevar las expectativas de aceptación, tal como reclaman los organismos internacionales y los países del G-7. Ese supuesto parte de un dato concreto: con un superávit fiscal récord, el Gobierno logró acumular recursos que le permitirían esmerarse un poco más.

Esa evaluación, que pasa por alto las consideraciones sobre la sustentabilidad de un superávit tan elevado, da espacio para que circulen versiones sobre un pago cash para tentar a los inversores a entrar en el canje, el reconocimiento de una parte de los intereses vencidos o cambios en los bonos por ofrecerse que permitirían valuarlos mejor. Por esa causa, la tasa de riesgo país que mide JP Morgan-Chase y que representa la evolución de la cotización de los bonos viejos retrocedió ayer hasta los 4492 puntos básicos (el menor valor en el año), tras ceder otras 153 unidades, luego que ayer la ola alcista llegara hasta "los bonos que hasta aquí habían quedado más rezagados", indicó el analista Rubén Pasquali.

Desde Economía sospechan que el raid alcista de estos bonos es impulsado por algunos bancos de inversión que sólo buscan arrastrar al mercado con sus especulaciones, para cubrir los riesgos que ellos tomaron en estos papeles. Y mencionan las recomendaciones de compra en ese sentido que hicieron en los últimos días "dos importantes entidades que no integran el comité asesor", según comentó ayer a LA NACION una fuente altata textodel equipo económico.

Fitch sube la nota

  • La agencia crediticia Fitch elevó ayer de "CC" a "B-" la calificación asignada a la deuda soberana argentina de largo plazo en pesos. La segunda suba que Fitch asigna a esos bonos (la primera fue en enero, cuando les quitó la "D" equivalente a default), llegó luego de que evaluara que el perfil financiero del Tesoro argentino "ha mejorado" y que la intención del Gobierno es "mantener estos bonos fuera de la próxima reestructuración".
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