El Mercosur entra en boxes: la alianza de países debate su futuro

Los socios comerciales de la región admiten que hay dificultades, como las trabas a las importaciones que impone la Argentina, pero afirman que el ámbito del tratado de libre comercio es el mejor lugar para resolver los problemas
Alejandro Rebossio
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6 de mayo de 2012  

El Mercosur batía el año pasado su marca histórica de comercio intrarregional, unos 54.000 millones de dólares, pero el vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, uno de los dirigentes más críticos del bloque, decía que éste se encontraba en su "peor momento". Este año, en el que la Argentina ha añadido más barreras al intercambio con las declaraciones juradas anticipadas de importación (DJAI) y en el que el crecimiento económico del país y de Brasil se desacelera, el comercio está cayendo dentro del Mercosur.

"Es verdad que hay dificultades", reconoció a LA NACION el canciller de Brasil, Antonio de Aguiar Patriota, desde Washington, el pasado miércoles. "Algunas son puntuales y resultan de factores coyunturales. Otras son inherentes a la propia dinámica de integración. Lo importante, sin embargo, es que, frente a todas las dificultades que surgen, la respuesta concertada de los miembros del Mercosur es siempre «más Mercosur»", se esperanzaba Patriota. Ese mismo día, el secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo de Brasil, Alessandro Teixeira, admitía su preocupación por la caída de las exportaciones a la Argentina (23,2% en abril, con lo que acumula una merma del 11,7% en el primer cuatrimestre del año) y señalaba que a mediados de mayo viajarán a su país autoridades de Buenos Aires para desatascar el comercio. La negociación bilateral, muchas veces entre presidentes o ministros, se ha transformado en el método de solución de controversias en el Mercosur, en lugar de los mecanismos establecidos en el bloque, como el adormecido tribunal comunitario de Asunción.

"La causa de las barreras [argentinas al comercio] no es el Mercosur", declaró el canciller de Uruguay, Luis Almagro, a LA NACION antes de su viaje de esta semana a Madrid. El ministro quiere decir con esto que todos los países del mundo están afectados por las trabas argentinas. "El Mercosur es el que permite resolver mejor o peor esos problemas. Hay medidas que nos han complicado, pero se ha avanzado en las soluciones. Las comisiones [bilaterales] de monitoreo que hemos creado permiten un seguimiento [de los conflictos] con la Argentina y Brasil. Trabajamos los temas de integración en el máximo nivel", añadió Almagro. Su presidente, Mujica, ha viajado el mes pasado a Brasilia y Buenos Aires para reunirse con sus pares Dilma Rousseff y Cristina Kirchner para destrabar el ingreso de sus exportaciones a los dos socios grandes del Mercosur. Porque no sólo la Argentina impone trabas: Brasil también tiene las suyas, aunque más puntuales y sin levantar quejas por incumplimientos de las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La apuesta de los líderes del Mercosur consiste en buscar otros lazos que unan a los cuatro países miembro (el quinto, Venezuela, sigue esperando desde hace seis años su incorporación, pero falta que el Parlamento de Paraguay la ratifique). Así es que la ministra de Industria, Débora Giorgi, dijo el jueves a LA NACION que, "para la Argentina, el Mercosur es parte de su identidad y circunscribirlo a su plano comercial es desconocer su alcance social, económico y político". Pasado mañana viajarán ella y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a San Pablo junto con ejecutivos de 400 empresas para promocionar sus productos. "Seguimos trabajando, creando las bases para que los empresarios desarrollen sus actividades de comercio e inversión recíproca -explicó Giorgi-. Aun cuando se lo mira desde esta óptica, el Mercosur es un mercado exitoso. Cuando el comercio intrarregional alcanza los 54.000 millones de dólares es lógico es que aparezcan diferencias, pero nada que opaque al Mercosur como proyecto político y de integración."

El Mercosur del libre comercio que fundaron hace 21 años los entonces presidentes Carlos Menem, Fernando Collor de Melo (Brasil), Luis Alberto Lacalle (Uruguay) y Andrés Rodríguez (Paraguay) ya no corre más. Todos aquellos jefes de Estado conservadores han sido reemplazados por Cristina Kirchner, Rousseff, Mujica y Fernando Lugo. Las reglas de juego son otras. Ninguno de los cuatro presidentes actuales es amante de la liberalización a ultranza y por eso algunos ponen trabas y otros las aceptan.

Tiempo de redefinición

El Mercosur está en tiempo de redefinición, con parches en el comercio y sin un modelo claro hacia donde ir desde que la Unión Europea entró en crisis. "El Mercosur anda mal, pero la UE anda peor", se consolaba Mujica a fines del año pasado. Aún no había caído el comercio. En el primer cuatrimestre de 2012, las exportaciones brasileñas al Mercosur bajaron 10,9%, sobre todo en los rubros de máquinas, aparatos electrónicos, mineral de hierro, plásticos, acero, neumáticos, papel y cartón, productos químicos y calzado. El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado Argentina, Alberto Sellaro, observa: "Cuando surgen dificultades es cuando más se evidencian las asimetrías de tamaño de las economías y del perfil productivo y comercial que cada país prioriza y que muestran que aún queda un gran trabajo pendiente intrabloque". El Gobierno de Brasil también atribuyó la caída de los envíos a la Argentina, tercer destino de sus exportaciones, por el "empeoramiento" de la economía del país. En cambio, el total de las ventas externas de Brasil subió 2%. También crecieron las importaciones (4,8%), pero se redujeron 5,9% las que le llegan desde el Mercosur, sobre todo las de la Argentina (-7,3%). Brasil está importando menos autos, cereales, plásticos, máquinas, harina de trigo, productos hortícolas y neumáticos del bloque.

Las exportaciones de Uruguay a la Argentina, el tercer principal destino de las ventas de ese país, descendieron en los primeros cuatro meses del año un 6,12% (19,6% en abril). En cambio, a Brasil, su mayor comprador, se elevaron 12,8%. A Paraguay, noveno destino, le vendió un 6,5% menos, aunque en este caso la causa de la merma radica en la contracción de la economía de este país por la grave sequía que padece.

El Mercosur no está de parranda, pero tampoco muerto, según sus dirigentes. "Está vivo y activo", opinó Patriota. "Hay un comercio de calidad, de concentración en productos de mayor valor agregado, que favorece una verdadera integración productiva y que, lo que es fundamental, genera empleos en nuestros países", destacó. Las exportaciones industriales de la Argentina se concentran, sobre todo, en Brasil y, a su vez, en el sector automotor, uno de los pocos en los que nunca rigió el libre comercio sino el intercambio compensado. Fuentes de Peugeot Citroën Argentina, que exporta la mitad de su producción, en especial a Brasil, anticipan que el futuro acuerdo automotor tendrá como eje el endurecimiento de las reglas de origen, que determinan qué porcentaje de piezas locales se necesita para que un vehículo sea considerado nacional. Giorgi abogó por un compromiso para que cada país desarrolle "una industria fuerte y pujante, con generación de puestos de trabajo genuinos, que evite la reprimarización de las economías a la que condena el neoliberalismo".

Además de recordar que el Mercosur también tiene su agenda ciudadana y de fortalecimiento de la democracia y de los derechos humanos, Patriota señaló que países como Japón, Canadá, Australia y México han enviado representantes a las cumbres del bloque, que a su vez ha sellado acuerdos de libre comercio sólo con países sudamericanos, Israel y Palestina, mientras sigue negociando con la UE. Precisamente, en las últimas semanas, Brasil y Uruguay han manifestado su rechazo a la propuesta española de negociar un acuerdo birregional sin la Argentina, como represalia por la nacionalización de YPF. El presidente de la Cámara de Importadores Argentina, Diego Pérez Santisteban, considera que la reacción de los vecinos constituyó "un mensaje fuerte de seguir apoyando el bloque, más allá de las tensiones". Recuerda que Brasil, Uruguay y Paraguay se siguen quejando de los límites argentinos a las importaciones, pero menos que otros países. "En las últimas semanas, ha habido una clara flexibilización en el ingreso de insumos, piezas, maquinaria, pero no sé si será una tendencia", aclara el empresario.

El canciller de Uruguay difiere de su vicepresidente: no cree que el Mercosur atraviese su peor momento. "Estuvo peor a fines de los 90 y principios de 2000", recordó Almagro cuando Brasil devaluó el real y cuando la Argentina entró en crisis y contagió a su país. Pero admitió: "Queda mucho trabajo por delante". En concreto, opinó que "el Mercosur tiene que tener otra agenda externa", es decir, sellar más acuerdos comerciales con otros países y regiones, y en particular con la UE. A Almagro le preocupa que otras naciones competidoras estén consiguiendo acceso libre a mercados importantes, mientras que los productos del Mercosur siguen pagando allí aranceles. Giorgi también coincide en la necesidad de unir esfuerzos para negociar puertas afuera: "Una de las principales fortalezas [del bloque] radica en la posibilidad que da a sus miembros de participar activamente en la promoción de intereses comunes en todos los ámbitos de negociación internacional. Debemos perfeccionar dicho accionar para concretar nuestros objetivos de inserción internacional". En concreto, la ministra apunta al resto de América latina, la UE y los mercados "no tradicionales".

A Almagro le preocupa fortalecer las instituciones, un aspecto en el que bloque hace agua. "La solución de controversias potencia las asimetrías, no las atenúa. Los países grandes no cumplen con los fallos arbitrales y no es lo mismo la retaliación de una economía grande que la de una chica." Pero destaca lo positivo del bloque, como los fondos para infraestructura que financiaron la conexión eléctrica y ferroviaria de su país con Brasil o el ingreso de capitales por el turismo y la inversión. Aunque en este aspecto también hay asimetrías: hasta 2010, Brasil era el cuarto inversor extranjero en la Argentina (detrás de Estados Unidos, España y Holanda; China aún no había irrumpido fuerte), mientras que el país no figuraba ni siquiera entre los 20 primeros inversores en el socio mayor del bloque. Allí también hace falta "más Mercosur", como diría Patriota.

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