El nuevo líder de Shell pone su sello con una reorganización

La gestión de la petrolera será más centralizada para acelerar el desarrollo de proyectos y reducir los costos
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28 de mayo de 2009  

El nuevo presidente ejecutivo de Royal Dutch Shell PLC, Peter Voser, puso su sello en la petrolera anglo-holandesa con una extensa reforma de la estructura de la compañía que podría afectar a miles de empleados.

La reestructuración muestra que Voser, quien reemplazará a Jeroen van der Veer el 1 de julio, ya está tomando medidas para reducir costos en Shell y adaptar la compañía a los bajos precios del crudo que han afectado las ganancias de las grandes petroleras.

El anuncio del miércoles se hizo un día después de que Shell informara que Linda Cook, directora de su división de gas y energía y alguna vez considerada la principal candidata para reemplazar a Van der Veer, dejará la compañía.

En un mensaje al personal, Voser dijo que la organización de Shell era demasiado compleja, su cultura demasiado orientada al consenso y sus costos "simplemente demasiado altos".

Simplificar la estructura podría acelerar la toma de decisiones y asegurar que los proyectos entren en funcionamiento con más rapidez y que se mejore la ejecución. Ese es un objetivo clave para una compañía que ha sido muy criticada por los retrasos y excesos de gastos en algunos de sus proyectos de gas y petróleo más importantes.

La reestructuración llega en un momento crucial para Shell. El programa de inversión de capital de US$ 32.000 millones para este año es uno de los mayores de la industria y Shell ha apostado su futuro en un conjunto de proyectos caros y duraderos en lugares como las arenas petrolíferas de Canadá. Algunos cuestionaron esa estrategia el año pasado cuando la cotización del crudo cayó en picada a cerca de US$ 30 el barril desde un récord de US$ 145. Desde entonces, el precio ha repuntado a alrededor de US$ 60, pero Shell aún ha tenido que endeudarse más para cubrir sus planes de gastos y pagar sus dividendos.

Voser dio a conocer los cambios en una reunión de gerentes de Shell en Berlín, indicando en un comunicado que tendrían un "gran impacto" en la petrolera. Un vocero de la compañía declinó hablar de cuántos empleos serían recortados en la reestructuración, pero aclaró que "miles de trabajadores serían afectados".

Shell informó que fusionará sus divisiones de exploración y producción, de gas y energía, y de arenas petrolíferas en dos nuevas unidades. Upstream Americas, que se encargará de la exploración, desarrollo y producción en Norteamérica y Sudamérica, será dirigida por Marvin Odum, actualmente presidente de Shell Oil en América, mientras que Malcolm Brinded, el actual director de exploración y producción, encabezará Upstream International, que cubrirá el resto del mundo.

Shell también está creando un nuevo negocio, Proyectos y Tecnología, para gestionar el desarrollo de todos sus nuevos proyectos, que anteriormente eran responsabilidad de varias unidades operativas. La compañía espera que al centralizar el segmento de adquisición y contratación pueda ahorrar dinero y mejorar la ejecución de proyectos.

La división que agrupa los segmentos de refinación, químicos y marketing también será ampliada para que incluya las unidades de corretaje y energía alternativa, a excepción de la eólica, que estará a cargo de Upstream Americas.

Los analistas no se mostraron muy entusiasmados ante los cambios, que hacen eco de una reestructuración similar en BP PLC, llevada a cabo después de que su presidente ejecutivo, Tony Hayward, tomara las riendas de la compañía dos años atrás. Señalaron que el negocio de gas, especialmente la producción de gas natural licuado, ya está muy entrelazado con la exploración y producción de petróleo, por lo que fusionarlos tendría sentido.

Jason Kenney, un analista de ING Bank, sin embargo, dice que "la propuesta de un nuevo comienzo... quizás se haya producido demasiado tarde para superar el rendimiento de sus pares".

De alguna manera, los cambios que está implementando Shell refleja un deseo de emular a Exxon Mobil Corp., que es considerada una empresa mucho más centralizada que las grandes petroleras europeas. Esto estuvo reflejado en la carta de Voser a los empleados de Shell, en la que dijo que "menos personas tomarán decisiones estratégicas" y que la compañía buscará estandarizar y simplificar sus procesos de negocios. Hayward hizo una promesa similar cuando presentó el plan de reestructuración de BP hace dos años.

"Es claro que la idea de un sistema de adquisición para todo el grupo ha funcionado bien en Exxon y Chevron Corp., así que es un caso en el que Shell busca alcanzar a sus mayores rivales", dice Christopher Wheaton, gestor de un fondo del sector energético de RCM/Allianz que tiene acciones de Shell. Wheaton agrega que está "cautelosamente optimista" de que la reestructuración generará beneficios y un mejor control de costos en Shell, pero que hay que esperar para ver pruebas de que esté funcionando.

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