El personal de casas particulares tiene cada vez más derechos

Analía Arzeno
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29 de junio de 2014  

La contratación del personal doméstico generalmente se realiza de manera informal en la creencia de que no existe un deber de inscripción. Esta creencia, aunque equivocada, encuentra su origen en el mismo desconocimiento de la normativa vigente y se sustenta, muchas veces, en el hecho de que al desarrollarse en el seno del hogar no requiere de ninguna formalidad.

Sin embargo y al contrario, toda persona que preste servicios domésticos debe ser registrada como tal. Ya no importa que lo haga con o sin retiro. Tampoco importa que trabaje uno o más días por semana ni que lo haga por menos o más de cuatro horas diarias.

Es que a partir de abril de 2013 fue promulgado el nuevo régimen especial de contrato de trabajo para el personal de casas particulares (recientemente reglamentado) y en el mismo –a contrario de su anterior– no se prevé ninguna exclusión.

Corresponde inscribir como empleados de casas particulares a todos los trabajadores que prestan tareas en nuestros hogares o en el ámbito de la vida familiar en la medida que su trabajo no nos genere ganancia. Esta inscripción debe realizarse sin importar la cantidad de horas diarias o de jornadas semanales que sean ocupadas en su labor y aunque la labor misma no se ciña a tareas específicas de mantenimiento del hogar. Así corresponde inscribir a todas aquellas personas que se ocupan de la limpieza, del mantenimiento y de cualquier otra actividad típica del seno familiar, como a aquellas que asisten personalmente, acompañan o prestan cuidados no terapéuticos a uno o más miembros del grupo familiar o de quienes convivan en el mismo domicilio.

Hay que tener presente que no se puede contratar a personas menores de 16 años y que si la persona contratada (mayor de 16) no supera los 18 tendrá que presentar un certificado médico que acredite su aptitud para el trabajo.

La jornada de trabajo no debe superar las 48 semanales, con un descanso dominical de 35 horas a contar de las 13 del sábado.

Ya contratado el personal hay que pagar, además de la remuneración (cuyo mínimo se encuentra establecido por la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares), aguinaldo proporcional (medio mes de sueldo en junio y diciembre de cada año) y vacaciones.

También realizar los aportes correspondientes a la Anses, otorgar las licencias pagas que reconoce la ley (nacimiento de hijo, maternidad, matrimonio, fallecimiento del cónyuge o conviviente, fallecimiento de hermano y

o para rendir examen) y abonar –en el momento del producirse el despido sin causa– la indemnización por antigüedad (equivalente a un mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor de tres meses).

Existe entonces una mayor protección para el trabajador, que está equiparado en derechos al resto de los trabajadores y un beneficio para el empleador, quien con la inscripción, pago de aportes y cumplimiento de las obligaciones a su cargo (detalladas en la ley 26844) reducirá la posibilidad de cualquier reclamo judicial o administrativo a promoverse en su contra, y estará eximido del agravamiento o multa que corresponda por falta o indebida registración.

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