El Tesoro de EE.UU. pidió que se aumente el superávit

Taylor dijo que el crecimiento permite un ahorro mayor; la lupa, en la reestructuración Señaló que el acuerdo con el Fondo prevé un ahorro superior al 3% para los próximos años l Mostró preocupación por la crisis energética Fuertes elogios a la política fiscal y monetaria
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22 de abril de 2004  

El subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Taylor dijo ayer que este año el Gobierno se tendrá que ocupar de aumentar el superávit fiscal primario y de reestructurar su deuda para garantizar el crecimiento de la economía. El mismo mensaje que, por la mañana, emitió el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el capítulo argentino del informe económico mundial, difundido en Washington (de lo que se informa en la Pág. 2).

En las reuniones en Buenos Aires, el enviado de George W. Bush dijo que el nivel de ahorro ya está por encima del 3% comprometido en la carta de intención, y que para el futuro se proyecta un fuerte crecimiento económico. "Debe existir un análisis sensato (...) Tan bien está andando la economía que está excediendo la pauta de superávit, y eso significa que hay más recursos para utilizar en determinadas cosas", consideró.

El visitante calificó como "muy impresionante" el desarrollo de la economía, pero advirtió que el país aún tiene grandes temas por resolver, como la reestructuración de la deuda y, ahora, la crisis energética.

En su tercera visita al país -que concluyó anoche-, el subsecretario del Tesoro cumplió una variada agenda de reuniones que culminó con un encuentro en la Casa Rosada con el presidente Néstor Kirchner y con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Antes, a las 15.45, recibió a la prensa en la sede de la embajada de su país. Allí, dijo que con los distintos interlocutores que estuvo pudo comprobar "la naturaleza de la recuperación económica, que se debe, en gran medida, a la inversión de las pyme en las que se está generando empleo. Por eso el PBI muestra un crecimiento que es muy impresionante", opinó.

Taylor no escatimó elogios por la política fiscal y monetaria aplicada en el último año y medio (que desde el FMI se acompañó con el programa de transición firmado en enero de 2003), tildó como "impresionante" la reducción de la tasa de inflación (sobre eso habló con el titular del Banco Central, Alfonso Prat-Gay) y mostró su satisfacción por el descenso de los índices de pobreza.

Pero si bien en su introducción abundaron elogiosos calificativos, no tardó en poner punto final y marcar cuáles son las incertidumbres que aún tienen el gobierno de Estados Unidos y los países del Grupo de los Siete (G-7) con respecto a la sostenibilidad de esta recuperación que hoy muestra el país.

Entre sus preocupaciones enfatizó en dos temas: la crisis por la escasez de gas, por el impacto que tendría en el PBI, y la negociación de la deuda. "Una buena reestructuración determinará la conexión de la Argentina con la comunidad financiera internacional", subrayó. En tal sentido, sostuvo que en la cena que anteayer compartió con empresarios norteamericanos quedó en evidencia la gran preocupación que existe por la incidencia que podría tener la escasez de energía en el desarrollo.

A tal punto inquieta, dijo, que las empresas determinarán futuras inversiones en base a la resolución que el Estado le dé al problema. "Vemos como promisorio que desde el Estado se esté abordando el tema, porque la crisis podría hacer más lenta la recuperación; la energía es un factor determinante para la producción, y las inversiones se definirán dependiendo de cómo se solucione la crisis", indicó.

El funcionario del Tesoro norteamericano consideró necesario que el sector público y el privado trabajen en forma conjunta "para preparar el camino para un mayor crecimiento".

Con diplomacia, Taylor insistió ante la prensa en la necesidad de que el ahorro fiscal primario se incremente para el futuro y dijo que así figura en el acuerdo firmado entre el FMI y la Argentina. En verdad, la carta no lo plantea en forma directa, sino que expresa que en los años subsiguientes el ahorro deberá asegurar la tendencia iniciada en 2002 de manera de cubrir los pagos netos de la deuda vieja y la que se genere con la reestructuración.

El superávit fue también un tema tratado en la reunión que mantuvo con legisladores nacionales, entre ellos Horacio Pernasetti, Jorge Argüello, Rogelio Frigerio y Jorge Capitanich. Según dijo Frigeri a la agencia Télam, "no hubo un pedido" para que el país incremente el compromiso del 3% de superávit fiscal primario acordado con el FMI, sino que "fue muy comprensivo" al entender la incidencia de los impuestos distorsivos (retenciones y de débitos y créditos bancarios) en los números finales de la recaudación.

El economista, que se desempeña como subsecretario del Tesoro desde junio de 2001, consideró que el país está en condiciones de seguir por la senda de crecimiento, siempre y cuando cumpla con el programa a tres años firmado con el FMI. El acuerdo, dijo, "enfatiza esta política de control fiscal y pone énfasis en la reestructuración de la deuda y del sistema bancario para que el crecimiento sea sustentable".

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