El titular del FMI dice que está "decepcionado" con el país

Köhler afirmó que el Gobierno no tiene apuro para reestructurar el sistema financiero
Jorge Rosales
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27 de junio de 2002  

WASHINGTON.- Primero dijo que el aplazamiento de la solución de la crisis argentina lo irritaba. Ahora, el titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Horst Köhler, sostuvo que está "sorprendido y decepcionado" porque "los argentinos no tienen apuro" para discutir con el organismo financiero la reestructuración del sistema bancario.

A horas de la llegada de Lavagna a Washington, donde desde hoy buscará destrabar las negociaciones con el Fondo sobre el programa monetario y acelerar los pasos para un acuerdo, las expresiones de Köhler confirman el clima de escepticismo que hay en el organismo sobre la marcha de las discusiones y la tensión con la que se desarrollarán los encuentros previstos.

"Los argentinos obviamente no tienen apuro para conversar con nosotros sobre la reestructuración del sector bancario´´, dijo Köhler en una entrevista con el diario alemán Handelsblatt, que se publica en la edición de hoy.

Esa situación "me sorprendió y me decepcionó", señaló el director gerente del FMI, refiriéndose a los resultados de la misión técnica que encabezó John Thornton hasta la semana última en Buenos Aires. A principios de mes, Köhler había destacado que la falta de resolución de la crisis argentina lo irritaba. Y en público, cada vez que se le pregunta sobre la situación argentina, no deja de transmitir esa sensación de molestia.

Lavagna tiene previstos para hoy encuentros con la directora gerente del Fondo, Anne Krueger, con el director designado para el Hemisferio Occidental y principal negociador para la Argentina, Anoop Singh, y con el staff técnico. También se reunirá con el secretario del Tesoro, Paul O´Neill. Pero hasta última hora de ayer no se confirmaba en el FMI un encuentro con Köhler, aún pendiente de resolución. Fuentes del organismo, sin embargo, no descartaban la posibilidad de que el ministro lo vea al titular del Fondo antes de regresar mañana a Buenos Aires.

Desánimo

La posición de los miembros del equipo técnico del organismo es de escepticismo y desánimo sobre la marcha de las discusiones, porque consideran que el Gobierno no avanzó lo suficiente en los puntos centrales de discusión, como es la política monetaria y la salida del corralito. Esa cuestión volverá a estar al tope en la agenda de discusión de entre Lavagna, Thornton, Singh y Krueger.

El paso siguiente en las discusiones sería el envío de una misión negociadora a Buenos Aires para cerrar los detalles del acuerdo y redactar la carta de intención de política económica, que debe aprobar el directorio del organismo. Pero para eso el camino debería estar despejado, dijo a LA NACION una fuente del Fondo, y "eso -destacó- no parece ser lo que está ocurriendo con la Argentina".

En Canadá, el presidente del gobierno español, José María Aznar, que ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea, pidió ayer en la cumbre del Grupo de los Ocho que se haga especial mención a la crisis argentina y a la situación de Brasil. Anoche, Aznar les dijo a sus colegas que la Argentina "ha cometido errores pero se están remendando, y en este momento se están cumpliendo las condiciones del FMI", según reveló una fuente cercana a las negociaciones.

Allí mismo, un funcionario de alto rango de la Casa Blanca sostuvo que la economía de Brasil está fuerte y sana. "Los fundamentos económicos permanecen fuertes; las incertidumbres políticas son incertidumbres políticas, pero los fundamentos económicos siguen siendo fuertes", dijo el funcionario estadounidense, que subrayó que el gobierno de Fernando Henrique Cardoso no ha pedido asistencia financiera adicional al FMI.

En esa misma línea, el FMI elogió el manejo de la política económica que ha hecho Brasil. "El compromiso de las autoridades brasileñas con políticas económicas y monetarias sólidas es impresionante", expresó ayer en un comunicado el director de Relaciones Externas del Fondo, Thomas Dawson. "Su historial en los últimos años frente a algunas pruebas duras del mercado ha sido sobresaliente", agregó.

El vocero del Fondo dijo que el organismo da la bienvenida al amplio apoyo en Brasil para mantener "políticas económicas responsables" en los meses anteriores a la elección presidencial de octubre, en las que, según las encuestas, se impondría el candidato de izquierda Inacio Lula Da Silva. "El FMI desea trabajar con cualquier nuevo gobierno comprometido con la implementación de políticas sólidas", sostuvo Dawson sobre un hipotético triunfo de Lula.

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