El volumen de fusiones y adquisiciones en EE.UU. podría ser una señal de que la economía repunta

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16 de diciembre de 2009  

La compra el lunes por parte de Exxon Mobil Corp. de la firma de exploración de gas natural XTO Energy Inc. por US$ 31.000 millones es otra señal inconfundible de que la actividad de fusiones y adquisiciones en Estados Unidos se está recuperando. Normalmente eso es un buen indicador también para la economía en general.

Los dos últimos meses han sido el período más activo de acuerdos desde el tercer trimestre de 2008. El valor en dólares de los pactos entre noviembre y diciembre es cuatro veces la cantidad del mismo período de hace un año.

El lapso incluye la apuesta de US$ 26.000 millones por parte de Warren Buffett en ferrocarriles, su mayor adquisición hasta la fecha, y la fusión de US$ 4600 millones de los fabricantes de herramientas icónicos Stanley Works y Black & Decker. Comcast Corp. también compró NBC Universal en un acuerdo valorado en US$ 30.000 millones.

Si la historia reciente es un referente, una recuperación de las fusiones y adquisiciones (F+A) también es prueba de que la economía en general ha empezado a recuperarse. Estudios de las últimas dos décadas muestran que los acuerdos suelen ser un indicador tardío del crecimiento económico, que suelen presentarse unos trimestres después de que la economía toca fondo, y aumentan a medida que las bolsas se recuperan y el crecimiento del Producto Interno Bruto y el consumo repuntan.

Una gran cantidad de acuerdos importantes suele ser la prueba más tangible de que los presidentes ejecutivos y las juntas han recuperado su confianza. Llegar a un acuerdo requiere creer en muchas cosas: el futuro de la economía, los pronósticos internos de ventas o la capacidad de tomar dinero prestado.

"Hay una correlación absoluta entre la economía y las fusiones y adquisiciones", dijo Jimmy Elliott, director global de F+A de J.P. Morgan Chase. En las dos crisis anteriores de EE.UU., la actividad de F+A alcanzó su tope poco antes del inicio de la recesión y su mínimo unos dos años más tarde. En la recesión de 1990-91 y después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, los acuerdos cayeron 50% o más antes de empezar a recuperarse lentamente. En ambos casos, la actividad de F+A iba primero por detrás de la economía y luego saltó a la cabeza.

Las F+A en el ciclo actual alcanzaron su tope en 2006 y 2007, con acuerdos por unos US$ 1,39 billones (millón de millones) ambos años. Y alcanzará unos US$ 750.000 millones en 2009, según Dealogic.

Cualquier recuperación actual en los acuerdos empresariales es frágil y recién empieza. Incluso con el reciente incremento en la actividad, los últimos dos meses han sido modestos comparados con las cifras de los pactos a mediados de la década. Y lo que podría ser una señal de fortaleza por parte de compradores también podría ser muestra de debilidad por parte de los que venden, que ya han reducido costos, eliminado empleos y conservado efectivo. Además, los pactos suelen conllevar a reducciones de personal, una preocupación en EE.UU., donde la tasa de desempleo se ubica en 10%. Stanley Works, por ejemplo, ha estimado que podría eliminar unos 4000 empleos, o 10% de su fuerza laboral combinada tras la fusión.

Sin embargo, para muchos ejecutivos, los temores del pasado han disminuido. En una nueva encuesta de Ernst & Young a presidentes ejecutivos, 33% dijo que era probable o muy probable que hicieran una adquisición el próximo año, comparado con 16% en un sondeo similar a principios de 2009.

Según Ernst & Young, las compañías del Fortune 1000 tienen más de US$ 1,8 billones en efectivo, US$ 271.000 millones más que el año pasado. Un reciente estudio de The Wall Street Journal de documentos financieros de grandes empresas indicaba que tenían su mayor nivel de efectivo de los últimos 40 años, que muchas podrían usar para hacer importantes adquisiciones o inversiones.

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