A jugar a la oficina de papá

El Día del Niño es una oportunidad que aprovechan algunas empresas para realizar acciones destinadas a integrar a los hijos del personal al espacio en el que sus padres pasan buena parte del tiempo
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13 de agosto de 2006  

Con los ojos de la niñez, el lugar de trabajo de los padres tiene otros colores. Mágicamente, el cansancio, las responsabilidades, la rutina y los conflictos propios del mundo profesional de "los grandes" son para los chicos una puerta abierta a los juegos, que los puede llevar a imaginarse como empleados en una oficina, al frente de una fábrica, en algún banco, o en ese mismo ámbito donde mamá y papá pasan muchas horas a diario.

Desde la vereda de los adultos, y especialmente desde el foco corporativo, sumar a los niños -aunque sea por un día- al universo laboral de sus mayores parece también tener sus múltiples ventajas: cada vez más empresas dedican tiempo e ingenio a estrechar vínculos con los empleados a través del festejo en familia de fechas significativas en el calendario como, por ejemplo, el Día del Niño. Deliberada estrategia o simple ánimo celebratorio, cuando se trata de ganar identificación con el personal ésta parecería una de las tendencias en alza.

"¿Por qué las compañías hoy ponen mucha atención en los hijos de sus empleados? Porque buscan volver al modelo en el que la empresa era un segundo hogar, una gran familia", plantea Graciela Filippi, profesora de Psicología del Trabajo y vicedecana de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

"Esto regía en otras épocas, cuando los trabajadores pasaban décadas o quizá toda su vida laboral en la misma compañía, porque casi no existía la posibilidad del despido. Ahora estamos en un paradigma completamente opuesto, el de la movilidad, un modelo en el que a uno ya no le pagan por su tiempo, sino por proyecto, por cumplimiento de objetivos. Con este criterio, un trabajador sirve mientras dé resultados. Esto generó una casi total pérdida de la identificación del empleado con la empresa -argumenta-. Hoy día un profesional se pregunta, ¿para qué me voy a poner la camiseta de la compañía, si ellos no se ponen la mía? Justamente, estas fechas en las que se puede agasajar a las familias son recursos interesantes para intentar volver a ese ayer, en el que se compartía, en el que los compañeros de trabajo eran también amigos, en el que se podían desarrollar vínculos laborales más plenos. Concretamente, el Día del Niño es una gran oportunidad, porque los hijos son lo más preciado para el ser humano."

En los hechos, la conmemoración empresaria de este día ha ido variando, y la más antigua y limitada tradición de enviar juguetes ha sido reemplazada en los últimos años por acciones más participativas (actividades al aire libre, concursos, espectáculos), con las que se refuerza la interacción de padres e hijos y donde resuenan como palabras clave algunos fuertes valores corporativos: compromiso, creatividad y pertenencia". Walter Savaresio, director de Recursos Humanos de Bunge, explica: "Hace tiempo que trabajamos con celebraciones en la compañía. Hemos ido variando, pero siempre mantenemos la del Día del Niño. Más allá del obsequio, tratamos de darle algún otro valor agregado al festejo, que sume en materia de compromiso mutuo entre la empresa y su fuerza de trabajo".

En sintonía con esta idea, Julieta Pantarotto, de Hilton Buenos Aires, argumenta que la pertenencia se incrementa cuando hay contención para la familia. "No se trata sólo de cuidar al empleado, sino también sus vínculos primarios. Hay que pensar que un adulto pasa muchas horas en su trabajo, y su familia tiene que darle apoyo y comprensión -dice la directora de RR.HH. del hotel-. Por eso agasajar a sus hijos es una manera de demostrar que a la compañía le interesa como persona. Es un ida y vuelta. Muchas veces nuestros empleados dan más, por ejemplo cuando tienen que cubrir a un compañero que se enfermó, cuando hay que cambiar un horario. Esa flexibilidad que les pedimos, también la devolvemos con una actitud positiva, de integración."

Pequeños creativos

Además de incentivar el compromiso y la participación, algunos se atreven a mirar la comunicación con los retoños de sus empleados como un interesante soplo de creatividad; por eso es conveniente tenerla en cuenta. "En 3M encaramos para este año un programa llamado Hoy trabajo yo , por intermedio del cual traemos a todos los chicos para que vean adónde trabaja el papá o la mamá, que sepan cómo es su escritorio, quiénes son sus compañeros, quién se sienta al lado -cuenta Diego Meiriño, gerente de Marketing Corporativo de la empresa-. Pero fundamentalmente, lo que buscamos es hacer florecer todo lo que tenga que ver con lo creativo. Nuestro slogan para este Día del Niño es Pequeño con grandes ideas . Como corporación, buscamos mentes abiertas, creativas. Incentivar a los chicos en todo esto es una forma de desarrollar las nuevas generaciones."

Esta original visión, según opina Alfredo Hrepic, psicólogo laboral con más de treinta años de experiencia en Recursos Humanos y ex docente de la Universidad del Salvador, "está bastante ligada a las multinacionales, que suelen poner más atención en su capital humano que las compañías nacionales. Lógicamente, cada empresa tiene que ver qué es lo interesante para su personal, qué es propio del lugar y las características de sus empleados. Una agencia de publicidad seguramente no organiza una celebración familiar de la misma forma que una fábrica, porque los lenguajes son diferentes".

Otra tendencia de los últimos tiempos para muchas grandes corporaciones es festejar puertas afuera, y aprovechar fechas con una fuerte carga emotiva para incentivar el voluntariado entre sus empleados. Bunge, por ejemplo, incluyó este año la campaña interna Comprometidos con una niñez feliz, mediante la cual donará juguetes, ropa y leche. Hilton, conforme explicó Pantarotto, "organiza en algún comedor o entidad infantil un festejo similar al que hacemos en el hotel. Nuestros chefs cocinan para los chicos, llevamos regalos y hacemos actividades recreativas".

Más allá de las características específicas con las que cada empresa encara este día, el objetivo apunta a construir felicidad, para chicos y grandes. "Así se crean relaciones laborales más sanas -refuerza Hrepic-. Cuando uno trabaja y sólo recibe como contrapartida un salario, todo es muy frío." Filippi coincide, hablando de calidez: "Antes las empresas mandaban el regalo porque no estaban involucradas sentimentalmente con su personal. Ahora te invitan a su fiesta, que es lo que uno hace con la gente que quiere".

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