En busca de un puesto de trabajo

La necesidad de ganar un salario es la principal motivación de quienes deciden abandonar su país de origen
La necesidad de ganar un salario es la principal motivación de quienes deciden abandonar su país de origen
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28 de marzo de 2000  

La posibilidad de encontrar un buen empleo y un mejor salario es la principal motivación de quienes deciden abandonar su lugar de origen y emigrar a un país extranjero.

Según un informe difundido recientemente por la OIT, el total de migrantes en todo el mundo sobrepasa hoy los 120 millones, una cifra que desde hace algunos años viene aumentando sin pausa.

En el libro Trabajadores sin fronteras , que se incluye en ese informe, se predice que, en el mediano plazo, los flujos de bienes y capitales entre los países ricos y pobres no serán lo suficientemente amplios como para satisfacer las necesidades de empleo en los países más desfavorecidos.

Por el contrario, es probable que la fractura social causada por la reestructuración desarraigue a un número cada vez mayor de personas y las lleve a buscar trabajo en el extranjero.

"En un mundo de ganadores y perdedores, los perdedores no desaparecen, simplemente buscan un lugar donde ir", afirma Peter Stalker, el autor del libro.

Algunos ejemplos lo explican con claridad. Un estudio realizado en 1996 sobre 496 mexicanos indocumentados instalados en los Estados Unidos, por ejemplo, reveló que en su último empleo estos trabajadores ganaban 31 dólares semanales promedio, frente a los 278 que recibían en los Estados Unidos.

Cambios no definitivos

El estudio de la OIT muestra, además, que la caída de los precios del transporte y la mayor velocidad de las comunicaciones modificaron el carácter de la migración, que se ha convertido en menos permanente.

Según Stalker, "la partida del propio país hacia otro desconocido resulta menos traumática, por eso los flujos migratorios se han vuelto más diversos y complejos".

Un cambio importante, en ese sentido, es que hoy son muchos más los países que se han convertido en emisores de migrantes, receptores o ambas cosas a la vez. Entre 1970 y 1990, el número de naciones clasificadas como receptoras importantes pasó de 39 a 67. Los emisores, por su parte, aumentaron de 29 a 55.

El sentido de las migraciones se explica en muchos casos por las diferencias salariales de las ocupaciones abiertas a los inmigrantes. Estas ocupaciones varían de un país a otro, aunque en casi todas partes los inmigrantes tienden a concentrarse altamente en ciertos sectores.

"En los Estados Unidos, el sector en el que la participación de inmigrantes alcanza las cifras más altas es la agricultura -afirma la OIT-. En Bélgica y los Países Bajos es el de la extracción de minerales;en Dinamarca, Australia, Alemania y Canadá, el sector manufacturero;en Francia es la construcción y la ingeniería civil, y en el Reino Unido, el sector servicios."

Por otra parte, se ha multiplicado en todo el mundo la aparición de una industria de la migración , como denomina la OIT a la actividad comercial que consiste en asistir a los migrantes a conseguir visas, transporte y empleo a cambio de dinero. Esta actividad lleva casi sin escalas al desarrollo del tráfico ilegal de inmigrantes.

El libro mencionado cita un estudio que estima entre 5000 y 7000 millones de dólares el dinero que mueve anualmente el tráfico de migrantes indocumentados.

Sin fronteras

  • Estados Unidos: en 1991, el Departamento de Trabajo norteamericano estimó que el 73% de todos los trabajadores en la producción agrícola del país habían nacido en el extranjero.
  • Los empleos desempeñados por inmigrantes están significativamente más expuestos a la competencia extranjera que los que emplean a nativos del país. Es el caso de la agricultura y la industria textil, en la que trabajan muchos mexicanos, por ejemplo, sectores que afrontan serios riesgos por la penetración de importaciones.

  • América latina: existen flujos importantes de inmigrantes hacia la Argentina, Brasil y México. La OIT calcula que en el país hoy viven y trabajan unos 200.000 inmigrantes indocumentados, provenientes de Bolivia, Paraguay y Perú.
  • Ex Unión Soviética: más de 9 millones de ciudadanos soviéticos se desplazaron luego del colapso del régimen comunista. Unos 2,7 millones de personas se trasladaron a Rusia entre 1993 y 1996. Se calcula que hoy viven en Moscú más de 400.000 extranjeros indocumentados.
  • Golfo Pérsico: la subida del precio del petróleo en 1973 desencadenó una demanda de trabajo, particularmente en la construcción. Hasta la Guerra del Golfo, en 1991, que detuvo en cierta medida los movimientos migratorios hacia la región, la cifra de inmigrantes en los países de la zona pasó de 1,1 a 5,2 millones.
  • Japón: la escasez de mano de obra se agudizó a tal punto a fines de la década del 80 que se permitió la entrada a numerosos inmigrantes con contratos temporales de corta duración. Como resultado, la cifra de residentes extranjeros en ese país alcanzó a representar el 1.1 de la población. Actualmente, hay además unas 300.000 personas que llegan al país como turistas y permanecen en él cuando expiran sus visas.
  • Africa: los flujos de inmigrantes indocumentados llegados a Sudáfrica aumentaron en la era posterior al apartheid. No existen, sin embargo, cifras exactas: las estimaciones van de 3 a 8 millones, en su mayoría provenientes de los vecinos Mozambique, Zimbabwe y Lesotho.
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