Estrategias de ascenso

Por Jorge B. Mosqueira Especial para LA NACION
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4 de mayo de 2003  

"Todo comenzó cuando la señorita Inés llegó a mi oficina", relata Mariana B. Era una repartición pública en época del gobierno de facto (1976-1983). Inés no llegó con buenos antecedentes. Sin embargo, en su nuevo puesto logró progresar. Es evidente que a Mariana no le caía bien, ya que la describe "poseedora de una gran ignorancia y de una enorme perversidad". Pero, además, parece que Inés recurrió a sus atractivos naturales -aún no se hallaba difundido el lifting- para consolidarse en la posición. Por ejemplo, hizo echar a un compañero mediante la complicidad de un militar de rango, con una denuncia infundada.

En una oportunidad, Inés propició una treta dedicada a Mariana. Le pidió que enviara por correo una invitación para el Jefe del Distrito Militar, personaje importante como pocos en la ciudad. Mariana se ofreció a llevarla personalmente, ante la duda de que la carta fuera recibida a tiempo. Inés desechó la idea debido a que, según ella, el coronel en cuestión ya estaba enterado del evento. Un par de días después ese coronel provocó un escándalo por no haber recibido la invitación. Su vínculo íntimo con Inés era por todos conocido.

Mariana agrega: "Mi jefe también había caído bajo los encantos de ella. Una vez, eufórico, me dijo: Yo, como hombre, le digo que es una mujer bárbara. Mariana tenía miedo de ella. Aunque ambas contaban con los mismos estudios, Inés estaba mucho más arriba en el escalafón. Finalmente, Mariana se enfermó y tuvo que irse.

Aquí la historia da un giro. Debido a una mala praxis ("afortunadamente, aunque parezca una paradoja", dice Mariana) cae en estado de coma. Salió sin posibilidades de caminar y con pronóstico de que no podría hacerlo nunca. Superó el problema y a los 55 años inició una carrera universitaria que terminó con importantes calificaciones. "Me recibí hace poco y me está empezando a ir muy bien", nos cuenta.

Hay distintas estrategias para sobrevivir y ascender en una organización y el sexo puede ser una de ellas. Cada empresa se ve en la obligación de definir políticas respecto del tema, ya que es muy común que convivan varios organigramas al mismo tiempo: entre otros, los formales, los informales y los sexuales. Ignorar u ocultar este último es suicida. Hay enormes paquetes de información y decisiones que son tomadas en relación con estos vínculos alternativos, por lo que es fundamental conocer, desde la administración de los recursos humanos, quiénes mantienen relaciones íntimas furtivas para entender los orígenes de algunos movimientos de personal. Estos asuntos suelen descalificarse como chismes, como si no fueran un material importante y natural de la convivencia humana. De hecho, se estudia muy poco la cuestión, aparentando que las empresas -y en particular, sus integrantes- funcionan dentro de un limbo racional y asexuado que, en la realidad, no existe.

La historia de Mariana es un caso interesante en dos aspectos. Como víctima de los manejos de Inés y como superadora de los prejuicios médicos y etarios.

Los lectores interesados en contar anécdotas o situaciones curiosas, buenas o malas, sucedidas en la búsqueda de empleo o en la relación de trabajo, pueden enviar un breve relato a suplemento Empleos, Historias de pasillo , Bouchard 557, e-mail: historiasdepasillo@lanacion.com.ar

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