Juntos en casa y también en el trabajo

El ingreso de familiares en la empresa es un tema discutido; algunas lo incentivan, otras quieren evitar problemas domésticos
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24 de octubre de 2000  

Comparten la hora del almuerzo, el café de la tarde y las charlas de pasillo. Pero, además, viven en la misma casa o tienen una historia de vida común sellada por lazos de sangre. Se trata de familiares que trabajan dentro de la misma empresa.

Históricamente existió una discusión acerca de la conveniencia de permitir que personas con una relación extralaboral compartan el espacio de trabajo. El resultado fue casi unánime: impedir el ingreso de familiares y la formación de parejas.

Aunque la primera cuestión era fácil de resolver con una política de restricción de parientes directos o cercanos, la segunda era bastante más compleja. La solución que encontraban era pedir que una de ellas abandonara la compañía.

En la actualidad, este tipo de políticas están siendo repensadas. En primer lugar, porque la empresa pierde la posibilidad de contar con un empleado valioso. Y en segundo término, porque hay ciertas ventajas que se traducen en un mejor ambiente de trabajo y en un mayor compromiso con la organización.

Sin embargo, todavía son pocas las compañías que se animan a contratar a padres, hijos, hermanos o sobrinos , y a mirar con buenos ojos las parejas que se forman. El temor a que los problemas domésticos se trasladen a la oficina y el miedo a la reacción del empleado si un familiar es desvinculado de la empresa son las principales trabas. Para evitar este tipo de inconvenientes, la mayoría de las firmas que permiten el ingreso de parientes opta por ubicarlos en sectores diferentes y, en los casos en que la infraestructura lo permita, hasta en distintos edificios.

Compañías en favor del sí

CableVisión comenzó con la política de incorporación de familiares antes de la fusión con VCC, de una manera casi espontánea, como una ayuda hacia los parientes de los empleados que estaban sin trabajo. María Mercedes Pastor, gerente de comunicaciones y beneficios de la empresa, explica que siempre que surge una búsqueda se les da prioridad a los empleados y a sus familiares. "La política que tenemos es primero los de adentro, después los más cercanos y luego los de afuera."

Los hechos avalan esta afirmación. En la compañía es muy común cruzarse en los pasillos con algún pariente. Hay casos de padres que trabajan con sus tres hijos o matrimonios que, a su vez, tienen hermanos o primos como compañeros. Alejandra Giménez conoció a su esposo en CableVisión. Su hermano entró recomendado por ella. La mamá reparte las revistas con la programación del mes en la zona de Don Torcuato. "Que ellos trabajen en la misma empresa no cambia nada, salvo que cada vez que estamos juntos hablamos de la compañía porque tenemos un tema en común. Además, la vida privada se hace más pública".

Gisela Saia, responsable del área Empleos y Relaciones laborales de IBM, explica que la compañía no tiene una política expresa respecto de familiares. "Simplemente estas cosas suceden. Lo único que evitamos es que dos personas que están unidas por un vínculo extralaboral estén en relación de jefe y subordinado. Cuando esto ocurre, se transfiere a una de las dos para evitar cualquier presunción de inequidad o favoritismos", dice.

Silvina Seiguer, coordinadora de prensa del departamento de comunicaciones, trabaja junto con su hermana, que es ejecutiva de telesales. "Entré antes que ella y un beneficio que noté fue que en los momentos en que necesitó entender ciertas cosas yo estaba ahí para explicárselas". "Aunque el contacto laboral es casi nulo, tener a mi hermana facilitó mucho la adaptación en la empresa", confirma Agustina.

Los celos profesionales, presentes en toda organización, pueden potenciarse cuando se trata de un familiar. Sin embargo, esto no sucede en el matrimonio de Marcelo Cabane, ejecutivo de cuentas, y Gabriela Salzano, gerente de marketing. "No existen celos. A lo sumo, se generan bromas sobre cuánto gana cada uno", dice él y agrega: "Como beneficio diría que es importante la contención y comprensión mutua". Argencard, si bien no permite que haya familiares dentro de la compañía, no tiene problema en consentir matrimonios. "Haya una política de aceptación o prohibición, los matrimonios no se pueden evitar. Los empleos son fuertes generadores de parejas y no se puede atentar contra eso", dice Guillermo Orlando, gerente de desarrollo y capacitación.

Liliana Avalo, liquidadora de sueldos de Argencard, está casada con alguien que trabaja en el área de sistemas. "El hecho de trabajar dentro de la misma compañía hace que los temas de trabajo que uno lleva a casa se entiendan más. Es como hablar el mismo idioma." En Philip Morris, el cambio llegó hace diez años y comprobaron que el rendimiento y compromiso de los empleados que tienen familiares trabajando en la tabacalera se sitúan por encima del promedio general. Las dos únicas limitaciones son las de no permitir parientes en puestos que dependan o se controlen unos a otros y evitar el ingreso de parientes de los altos ejecutivos.

Para Juan Carlos Vázquez, director de Recursos Humanos para la región del Cono Sur, el beneficio más importante se da en el caso de los hijos: "Cuando se establece una sólida relación con el empleado, su hijo crece con los valores de la organización. Por lo tanto, al incorporarse en la empresa traerá consigo ese bagaje cultural que se traducirá en una relación más estrecha con la compañía", concluye.

Recomendaciones

Para evitar que la presencia de familiares sea un factor de conflicto, es recomendable:

  • Trabajar en áreas bien diferenciadas para impedir que los roces cotidianos se trasladen a la oficina. Al mismo tiempo, evita que se generen celos profesionales o competencias que obstaculizan el desarrollo laboral.
  • No ser jefe del otro. Si trabajan en la misma área y uno es ascendido, hay que pensar en un traslado. De esta manera se evita cualquier sospecha de parcialidad y se posibilita que el que no fue promovido pueda seguir su carrera en otro lado.
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