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La batalla contra el stress

El agotamiento provoca empleados tristes, inoperantes y más agresivos
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29 de agosto de 2000  

MADRID (ABC).- La lucha contra el stress es la batalla que viene, según los sabios del management. El mensaje va destinado a los empresarios y directivos que piensan que los problemas de los empleados no los afectan. Craso error. Encadenados a una plaga que habría vencido la resistencia del faraón más tozudo, los trabajadores de fin de siglo sufren una especie de tendinitis mental, que los hace más inoperantes, más tristes, más agotados, más agresivos.

El stress no es una moda ni una excusa. Es como un estado civil: el mundo se divide en estresados y no estresados, y los primeros tienen un problema. Los síntomas más citados por los expertos son sudoración, nerviosismo, palpitaciones, temblores musculares, crisis de pánico, mareos, migraña, dolor de espalda, fatiga, alteraciones del sueño, herpes, caída del cabello, indigestión, úlcera, inapetencia sexual, asma, alergia, dolencias cardíacas...

La doctora Adela Alonso, en un trabajo para la Sociedad Castellano Leonesa de Cardiología, explica que "no se puede considerar una enfermedad, sino una respuesta, tanto física como mental, a las adaptaciones y ajustes del ser humano a los diversos acontecimientos vitales. Esa respuesta, que en principio puede ser natural y que surgiría para ayudarnos a afrontar nuevas situaciones, cuando se transforma en una reacción prolongada e intensa es muy posible que desencadene serios problemas físicos y psíquicos".

De la arquitectura al hombre

El término proviene de la ingeniería y la arquitectura, refiriéndose a la fuerza que se aplica a un objeto que puede deformarlo o romperlo. Traducido al estudio humano, señala aquellas situaciones que provocan fuertes demandas para el individuo y pueden agotar sus recursos de afrontamiento.

Adicción al trabajo, ineficacia y ausentismo son los cambios en los hábitos laborales que aparecen con más frecuencia. Algo que debería preocupar, y mucho, a los directivos de las empresas, que suelen no tener en cuenta el stress de sus subordinados.

"Sorprende esta ignorancia" -comenta Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Stress (SEAS)-. No hay datos fiables, pero es evidente que muchas ausencias y accidentes laborales están relacionados con el stress. Lo que sucede es que el trabajador no quiere poner la palabra depresión en su parte de baja, porque puede influir negativamente en su carrera. Abundan las compañías que se jactan de estar vacunadas: al que está estresado, lo mandamos para casa. Pero eso no es una solución. La ley de riesgos laborales lo enfoca de otra manera: prevenir y formar, ésa es la clave."

Jesús Martín, profesor de Psicología Diferencial y del Trabajo de la Universidad Complutense de Madrid, señala que "si bien el tratamiento individualizado está recomendado en algunas situaciones, el stress laboral no puede enfocarse desde esta perspectiva".

Considera, incluso, que "es preciso que exista una comunicación fluida entre los miembros de la empresa; un proceso de selección correcto: que el sujeto desarrolle la función para la que está preparado y que los reciclajes no se hagan de forma brutal (las nuevas tecnologías, por ejemplo, introducen tensión en los empleados más veteranos, que temen que su falta de adaptación los condene a la prejubilación) y un horario de trabajo razonable: las jornadas se estiran de forma injustificada, la permanencia en la oficina se ve como un concurso de méritos. Y no cumple mejor los objetivos quien echa más horas extras".

Para Martín, la gran reivindicación del futuro no será la salarial, sino la de salud laboral.

CAUSAS DE LA CRISIS

  • Desempleo o trabajos precarios o mal pagados.

  • Profesiones de riesgo.

  • Exceso de tareas, poco tiempo o retos muy superiores a la capacidad física o mental del trabajador.

  • Falta de motivación a causa de labores muy por debajo de la calidad del empleado.

  • Jefe muy dominante, mal organizador, injusto o incompetente.

  • Discusiones con compañeros.

  • Competencia brutal con las firmas rivales o dentro de la propia empresa por subir puestos en el escalafón.

  • Mobbing u hostigamiento moral o psicoterror laboral por parte de uno o varios compañeros (casi siempre un clan).

  • Miedo a las sanciones o a perder el empleo por no haber cumplido las expectativas de los superiores.
  • PAUTAS PREVENTIVAS

  • Localice el origen: la mayoría de las personas está más pendiente de asuntos menores que de la tensión de su propio cuerpo. Reconocer y averiguar el origen del stress y cómo está afectando nuestro organismo es imprescindible para luchar contra él.
  • Cuide su alimentación: tabaco, café y alcohol lo potencian, por lo que es necesario limitar su consumo. Los hidratos de carbono complejos (arroz, pasta, papas, pan o maíz) estimulan la producción cerebral de serotonina, que ayuda a paliar el stress.
  • Haga deporte: la actividad física es beneficiosa para la salud, si se practica con moderación.
  • Sea extravertido: no guarde sus sentimientos: son una bomba de tiempo. Y llore si lo necesita. Alivia la presión emocional.
  • Ríase: cultivar el sentido del humor es medicinal para el cuerpo y la mente. Sea optimista y flexible. Rechace los pensamientos negativos.
  • Aprenda a decir no: las responsabilidades excesivas son un lastre. Diseñe un plan de vida realista y piense en los imprevistos.
  • Dese un respiro: relájese. Disfrute de su familia y de sus amigos, salga a divertirse.
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