La estrategia del regreso

Al volver de las vacaciones suele haber demoras para retomar el ritmo de trabajo
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29 de febrero de 2004  

Sentados frente a la computadora con la vista perdida en la pantalla y una inercia que desalienta cualquier actividad, al regresar de las vacaciones varios trabajadores añoran los días de descanso.

Al retomar el trabajo, por dos o tres días, es usual sentir que cuesta conectarse con la tarea y, por eso, las reacciones de las personas son más lentas que de costumbre. "Se alargan los intervalos como almuerzos y descansos, se incrementa la charla con compañeros y se demoran los reencuentros. Se piden licencias o se toma el día. Se posterga el inicio de los trabajos pendientes o los nuevos, y se ocupa el tiempo en cuestiones personales como envíos de e-mail, llamadas telefónicas y trámites", enumera Noemí Allidiere, profesora titular y coordinadora de la carrera de Psicología de la UADE y profesora titular regular de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

Quienes más sufren estos síntomas son aquellos que lograron realmente descansar durante el receso. Para Alejandro Mascó, director de Recursos Humanos de L´Oréal Argentina, la dificultad reside en asumir que se terminaron las vacaciones. Allidiere brinda otra opinión: "Las vacaciones organizan ciclos vitales. Su conclusión y el regreso a la rutina laboral suelen ser sentidos como el verdadero inicio del año con sus expectativas y temores por lo que vendrá".

La situación no distingue jerarquías. Sin embargo, hay matices. Graciela Filippi, titular de la cátedra de Psicología Laboral de la UBA y consultora, opina: "Es más fácil que suceda en posiciones de poca responsabilidad ya que cuando ésta aumenta es más complicado desengancharse".

"Se hace más difícil si el obrero o empleado no tiene internalizada una cultura de trabajo --agrega Allidiere--. Es sabido que los lunes es el día de la semana con mayor ausencia laboral. Con el regreso de las vacaciones ocurre algo parecido. A mayor jerarquía y responsabilidad menor dificultad para reinsertarse después del receso. En los trabajos manuales y operativos, la baja de la productividad posvacaciones se hace más evidente."

En la vereda opuesta están quienes sí desean olvidarse del trabajo, pero la disminución de los días de receso --que dan las empresas o que las personas pueden dedicarse-- no se los permite. "En las vacaciones cortas la gente no tiene tiempo de relajarse totalmente como cuando se tomaban 15 o 29 días seguidos", dice Filippi. La falta del descanso deseado incrementa el delay laboral.

Algunas ideas

No lograr compenetrarse inmediatamente con la actividad no es grave. El desacostumbramiento se supera como máximo a la semana de la reincorporación. Aun así, algunas acciones pueden ayudar a que la transición sea algo más sencilla.

Parece lógico sugerir no volver del viaje de vacaciones inmediatamente antes de reiniciar el trabajo. "Pero los usos y costumbres argentinos son otros. Una persona que acaba de llegar de la costa un lunes a la madrugada difícilmente resultará productiva para la empresa ese mismo lunes", dice Allidiere.

Miguel Cecaloni, director de RR.HH. del hotel InterContinental de Buenos Aires, dice que los gerentes deben ayudar a desarrollar un buen asistente. "Planificar es una conducta de gestión. Hay que integrar al número dos al equipo de manera que crezca con uno y sea al que se pueda dejar a cargo sin preocupaciones cuando tomamos vacaciones", dice.

Esta acción debería ser promovida también por la empresa. Se trata de designar a una persona que quede encargada de los temas de su compañero y que pueda ponerlo al tanto de lo sucedido y ayudarlo a resolver los pendientes cuando regrese. "Una buena distribución de la actividad en el equipo de trabajo es fundamental", dice Mascó.

En ciertas jerarquías, quienes se reincorporan deben trabajar frente a decisiones que se han tomado cuando estaban ausentes. La función del segundo o reemplazo es en este caso esencial para reducir el estrés.

Mascó recomienda retomar la actividad paulatinamente. "El primer día se debe tener una agenda distinta de los siguientes. No tiene sentido que, recién llegado, alguien tenga siete reuniones", agrega.

Según el ejecutivo, L´Oréal incentiva el equilibrio entre el trabajo y la vida personal y posee una política de vacaciones extendidas como beneficio. "La eficiencia y productividad se logra con el balance emocional dentro y fuera del trabajo", explica.

"Todos los programas de las empresas tienden a lograr más efectividad. En este caso, se debe detectar las necesidades de capacitación. Es importante promover el liderazgo, el manejo de situaciones y la planificación", explica Cecaloni.

Los entrevistados coincidieron en que es beneficioso que los empleados se desentiendan del trabajo durante sus vacaciones. Cuando el receso es demasiado corto, el objetivo no se cumple.

"Por lo menos debe ser de 15 días, porque en la primera semana todavía se está pensando en el trabajo", dice Filippi. Si bien estas transiciones no alteran el ritmo laboral durante mucho tiempo, empleados y empresas pueden colaborar para que el jet lag sea mínimo.

Consejos para el día cero

Según Horacio Bolaños, director de la División de Capital Humano de Managers, representante de Great Place to Work Institute para la Argentina y Uruguay, la mejor manera de encarar el primer día de trabajo después de las vacaciones es:

  • Sentirse bien por haber disfrutado del merecido descanso.
  • Dar prioridad al intercambio para informarse del estado de situación en el lugar de trabajo.
  • Darse tiempo para planificar y priorizar los temas por encarar.
  • Comenzar por lo que resulta más fácil o que más gusta.
  • En lo posible, evitar el primer día todo lo que pueda implicar conflictos con otras áreas o clientes.
  • Si se delegaron temas en colaboradores durante la ausencia no retomarlos. Dejar que ellos los sigan manejando, pero monitorear la tarea.
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