Más salud, menos costos

Contar con empleados sanos reduce los gastos en las prestaciones médicas y el ausentismo
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18 de diciembre de 2001  

Salud, dinero y... trabajo. Estos tres aspectos nunca antes habían estado tan emparentados. Ante la necesidad de reducir costos, las organizaciones comenzaron a mirar hacia el estado físico y mental de su personal. La ecuación es tan auspiciosa como sencilla: gente más saludable, empresas más productivas y rentables. Una de las estrategias más utilizadas para reducir los costos de salud es cambiar el servicio prestador o encarecer el plan. Pero ninguna de estas iniciativas logran llegar al nudo del problema. Además de pasajeras, generan malestar en los empleados porque perciben una cobertura médica de calidad inferior.

Otra opción es la que iniciaron, en los últimos años, algunas compañías que necesitaban bajar los altos niveles de stress y ansiedad de sus empleados. Los gimnasios, las dietas ricas en fibras y bajas en grasas, y los programas para dejar de fumar y reducir el consumo de alcohol se multiplicaron. Pero al tratarse de acciones aisladas,se perdía continuidad y la gente reincidía en su adicción o volvía a los malos hábitos.

Ahora, las propuestas apuntan a reducir los costos de las prestaciones sin encarecer la calidad del servicio. Pero, además, buscan generar hábitos de vida sanos que perduren en el tiempo y tengan un efecto multiplicador entre el personal y sus familiares.

Cómo funciona

"Quisimos encontrar una solución al problema costos sin encarecer la calidad del servicio. Por medio de un plan de promoción de la salud, que permita en el mediano plazo contar con empleados más sanos, habrá una caída en los consumos de las prestaciones y la compañía podrá sentarse a renegociar con la prepaga los valores de la cobertura", explica Lucas Schiaffino, responsable del área de salud de la consultora internacional William M. Mercer SA.

"Cuando existe una población más sana, se necesitan menos consultas médicas, menos estudios y menos medicamentos. Por lo tanto, el precio que la organización paga por cada empleado -que oscila entre los 60 y 200 pesos- se reduce", completa Liliana Siderac, especialista encargada del programa de Promoción y Prevención de la Salud (PPS) desarrollado por la consultora.

De esta manera, se logra el objetivo de bajar costos sin afectar la calidad del servicio. Pero existe un beneficio adicional, que está ligado al rendimiento y la productividad. Contar con una masa de empleados saludables contribuye, además, a reducir los costos de otras variables como el ausentismo, la rotación de personal, las horas extras y la accidentología.

"Las empresas que realizan desde hace varios años programas de este tipo tienen un retorno de la inversión muy importante. Según experiencias con compañías extranjeras, entre las que se encuentran General Motors, por cada dólar que se gasta se recuperan cinco", afirma Siderac.

Pero para ver resultados concretos es preciso esperar:"En el primer corte, que es al año, ya se ven algunos signos de recupero. Sin embargo, se empiezan a observar muchas diferencias en el segundo y tercer año, cuando el cambio en las conductas está más arraigado", expresa la especialista.

A pesar de que los PPS son moneda corriente en los Estados Unidos y Europa, en la Argentina todavía son una rareza. Una de las pocas empresas que los realizan es la multinacional Perez Companc SA, que trabaja desde 1998 con William M. Mercer en la elaboración de un programa de promoción y prevención a medida.

"Queríamos hacer un relevamiento de cómo estaba la organización en términos de salud, sus necesidades y factores de riesgo que debíamos atacar para darle a los empleados herramientas que permitan modificar hábitos de vida nocivos y administrar su salud", dice Jorge Paladino, gerente del departamento médico de la organización Perez Companc SA.

Paladino explica que por medio de los PPS es posible cambiar el triste destino de la salud:de ser algo que se pierde y se valora con la enfermedad, es un tesoro que se cuida, sobre todo, cuando aún está brillando.

Aplicación

Más de 2300 empleados de distintas compañías del grupo, ubicadas en Chubut, Mendoza, Santa Cruz, Salta, Santa Fe, Neuquén, Tucumán, Buenos Aires, Capital Federal y Venezuela, se prestaron voluntariamente para ser examinados por una tecnología que no sólo les indicaba el estado actual de su salud, sino que también podía predecir cómo estarán en diez años.

"Usamos una herramienta proyectiva para demostrar cómo los malos hábitos afectaron la salud de la persona hasta ahora y cómo la seguirán afectando si no se produce un cambio -explica Siderac-. Todos tenemos una edad cronológica y una de riesgo, que en la mayoría de los casos es superior a la del documento como consecuencia de los malos hábitos de vida."

Para comprender mejor el alcance de la herramienta, Schiaffino ejemplifica: "Tener la edad aumentada significa que potencialmente se perdieron años de vida. Pero estas edades se pueden equiparar e incluso bajar con buenos conductas, aunque algunos daños son irreparables".

Un estudio de la Universidad de Washington muestra que el 70% de los factores que influyen para que se supere la expectativa media de vida está relacionado con conductas personales y, por lo tanto, modificables. El problema es que al tratarse de cambios culturales llevan tiempo y esfuerzo:"Por eso es necesario contar con herramientas que ayuden durante el proceso. En el caso de un fumador o un obeso, hay que seguirlo y brindarle contención. No todos tienen los mismos tiempos ni responden de la misma manera a un tratamiento", expresa Paladino.

Junto con la información recavada por el PPS empieza una segunda instancia, basada en estudios y chequeos preventivos. "Tenemos mucho conocimiento de nuestra población, por lo tanto es posible ubicar a los empleados en sectores o grupos de riesgo para realizar el tratamiento correcto. Como el chequeo es muy personalizado, nos permite hacer un seguimiento de cada caso particular", cuenta Paladino.

Promoción v. prevención

La mayoría de las empresas centra su política de salud en la instancia secundaria, es decir, en los estudios médicos y los posibles tratamientos. Algunas, comenzaron tímidamente acciones de prevención que incluyen, además de los controles periódicos, cursos para dejar el cigarrillo o controlar el stress, comedores con dietas especiales y gimnasios donde combatir el sedentarismo.

"Estas actividades tienen dos características distintas de las acciones de promoción -dice Siderac-. Están dirigidas a personas que tienen el riesgo aumentado y, además, son aleatorias, no forman parte de un programa integral. En el PPS el objetivo es la gente sana."

"Para que un programa de promoción sea efectivo, hay que involucrar a la mayor cantidad de gente posible. En cambio, las acciones aisladas son individuales y su efectividad depende de la voluntad del individuo", diferencia Paladino. A pesar de que apenas se encuentran en la etapa aprovisionamiento de datos y todavía faltan realizar las acciones específicas reclamadas por los empleados, como programas de entrenamiento físico o tratamientos contra el stress y el tabaquismo, Paladino es optimista.

"La prepaga Docthos del HSBC Salud y Acción Social Empresaria (ASE) se mostraron muy interesadas en lo que estamos haciendo. Por eso, calculamos que en un año lograremos un nivel de recupero de la inversión similar al de las empresas extranjeras", concluye.

Los primeros resultados

Para medir la edad de riesgo se utilizan algunos indicadores que son los mayores causantes de muertes en la población analizada.

La mala alimentación, el colesterol, el sedentarismo, la presión arterial, el sobrepeso, el stress, el manejo automovilístico, el consumo de alcohol y tabaco y el nivel de satisfacción con la vida, son las variables analizadas. En la empresa de energía Pecom el sedentarismo afecta al 80% de los empleados, mientras que el sobrepeso sólo al 20 %. Sin embargo, la falta de actividad física tiene un nivel de riesgo relativamente alto, mientras que el exceso de kilos conlleva un riesgo muy alto. Esto se debe a que el sedentarismo es una conducta fácil de modificar, no así la causante de la obesidad.

Acciones realizadas en Dupont

En Dupont Argentina, el departamento médico consiguió disminuir los gastos en salud en los últimos años, como consecuencia de la implementación de un programa de prevención, promoción y educación de la salud para sus empleados y familiares.

La empresa consiguió que por cada peso invertido en esta área retornaran cinco. Una de las causas de esta reducción fueron las consultas médicas, que disminuyeron de 12 anuales en 1976 a 4 en el último año.

Estos datos fueron proporcionados por Nicolás Santoro, director del departamento médico de DuPont Argentina, en la Cumbre de Salud realizada en noviembre último, que tuvo por objeto brindar herramientas para reducir los costos en salud.

Menos ausentismo

Gracias a la implementación de este programa, se redujo a más de la mitad el porcentaje de ausentismo en los últimos 20 años. En 1980, este porcentaje era de 3,68 y en 2000 disminuyó al 1 por ciento.

El sistema de prevención cuenta con vacunaciones periódicas contra la gripe, lo que permitió reducir a la mitad los casos presentados desde 1994 hasta estos días. "La empresa pasó de tener 1256 días de ausentismo por gripe a un promedio de 230 jornadas lo que significa un ahorro de 350.000 pesos ", afirma Santoro.

También hay un programa de sida y se hacen estudios gineco-mamarios y de próstata para prevenir cáncer y control de la tensión arterial.

Ayuda telefónica

La compañía cuenta desde marzo de este año con un programa de asistencia al empleado denominado Apoyo, al que se puede acceder llamando en forma gratuita por el 0800. Allí se obtiene ayuda psicológica y asesoramiento legal por parte de profesionales contratados por la empresa, que mantienen en completo anonimato al trabajador. Todo esto se encuentra gerenciado, supervisado y administrado por el servicio médico de la compañía.

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