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Nuevas jerarquías

Por Mario Kutnowski
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29 de agosto de 2000  

En nuestro tiempo el riesgo de obsolescencia veloz afecta a la mayor parte de los sectores y los actores del proceso económico. La sustentabilidad de los negocios se relaciona con la capacidad de innovar, que depende del talento, sus formas de interacción y la habilidad institucional para retenerlo.

El paradigma lo constituye tal vez la economía de Internet, cuyo crecimiento exponencial ha transformado o sustituido actividades y sectores económicos en un escenario global e interconectado. El hijo dilecto es el comercio electrónico, que propone integrar todos los confines y los habitantes del planeta en un circuito unificado de transacciones. Ante estas nuevas realidades, se modifican profundamente las estructuras de las organizaciones, para ubicarse muy lejos de las antiguas jerarquías. Las corporaciones se desagregan en moléculas e individuos, tal vez ante todo porque los jefes no saben más ni tienen mejor información que los subordinados.

El trabajador del conocimiento, autosustentable y autosuficiente, es una unidad de negocios en sí mismo. Las moléculas y los individuos se reúnen en equipos o se movilizan en forma más libre todavía. La capacidad y la necesidad de generar nuevas relaciones se incrementan. Los límites de una empresa son ahora permeables y fluidos. Las compatibilidades y los consensos tal vez existan entre moléculas de distintas empresas. Al mismo tiempo, estas moléculas pueden diferenciarse hasta el extremo de volverse irreconocibles para su estructura madre.

¿Cómo hacer para que las iniciativas funcionen en conjunto? ¿Es posible el soporte desde las cúspides, para proporcionar la confianza y la coherencia que se necesitan? En algunas escuelas de negocios predomina el criterio de impulsar una renovación del pensamiento estratégico, para dar cabida a una serie de paradigmas heterodoxos. Entre ellos, la construcción de grupos virtuales y redes de actividades interculturales e interdisciplinarias; la presencia útil de exigencias irrazonables de crecimiento; la captura, convalidación e implementación de ideas propias y ajenas como prioridad esencial.

La subordinación del análisis a las urgencias de las oportunidades; el gerenciamiento de opciones internegocios, como respuesta a la dilución de las barreras entre las diferentes empresas; la obsolescencia definitiva del concepto negocio básico de la compañía, y la admisión de que las mejores ideas para el crecimiento se localizan hoy fuera de los límites de la empresa. Se agrega que, tal vez, en un futuro cercano desaparezca el formato tradicional de los negocios, y la actividad económica quede a cargo de conjuntos dinámicos e inestables de moléculas e individuos.

Peter Drucker ha escrito hace poco que carece de sentido hablar del fin de las jerarquías. Deberemos esperar un tiempo para ver el desenlace. Tal vez se detenga el desprendimiento de individuos y moléculas, y las estructuras tradicionales se vuelvan más fuertes que nunca. Tal vez suceda lo contrario.

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