Planes contra la violencia en el trabajo

Por Diana Scialpi
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31 de octubre de 2000  

Actualmente, la violencia es reconocida por la Organización Panamericana de la Salud como un obstáculo para el desarrollo de las naciones y una amenaza para la salud pública.

El fenómeno de la violencia ha sido objeto de numerosos estudios, pero su abordaje como problema de salud pública es relativamente reciente.

Diversos organismos internacionales de salud promueven la conceptualización, medición y análisis de la conducta violenta en diferentes contextos. Se considera urgente profundizar el conocimiento y la comprensión de la compleja trama de factores asociados con la violencia y se advierte la necesidad de fundamentar un enfoque integrado de prevención.

En el tema de la violencia, como en otros fenómenos sociales, hay un largo camino que va desde el momento en que se identifica una modalidad de violencia como problema social hasta que se elaboran marcos teóricos comprensivos y se toman decisiones para su atención y tratamiento. Así, por ejemplo, hace veinte años, poco o nada hablábamos de violencia familiar. No obstante, el fenómeno existía. Un proceso de construcción social llevó primero a hacer visible el problema, después a instalarlo socialmente, luego, a impulsar prácticas reparadoras.

Una problemática similar es identificable en ámbitos laborales. Por encima de las particularidades observables en cada sector de actividad, la violencia laboral es verificable, aunque no siempre denunciada como ocurrió con la violencia familiar.

Quienes ejercemos la profesión de analistas sociales sabemos que la existencia de ciertas condiciones sociales objetivas, no es condición necesaria y suficiente para su reconocimiento como problema social.

Como comenta Horton, es preciso, además, que esa condición "afecte a un número importante de personas, de un modo considerado inconveniente, y que la gente crea que puede y debe hacer algo para corregirla, mediante la acción social colectiva, en virtud de que es considerada socialmente indeseable".

En la Argentina, hay identificadas distintas modalidades de violencia laboral. Esa condición afecta a un número importante de personas. Los efectos sobre la salud física y mental de los trabajadores permiten afirmar que la violencia laboral los afecta de un modo considerado inconveniente.

Es importante que creamos que podemos y debemos hacer algo para corregirla, mediante prácticas reparadoras similares a las emprendidas para enfrentar la vio-lencia familiar, en virtud de que la violencia laboral también es socialmente indeseable.

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