Qué hacer cuando un jefe es de madera

Las herramientas disponibles para evitar la falta de comunicación
Andrés Hatum
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23 de noviembre de 2016  

En la vida laboral hay cambios de empresas y, por ende, de jefes. Y hay que tener suerte para poder decir: "Éste es un jefe que realmente vale la pena, es un formador y mentor". Pero muchas veces ni siquiera sabemos qué es lo que los jefes piensan de nosotros.

Un ejecutivo de una empresa alimentaria recordaba al respecto: "Hace dos años tuve un año increíble en ventas, pero nada de feedback de mi jefe. Esto es más allá de la discusión del bonus: nunca supe si estaba contento con mi trabajo y no tuve ningún reconocimiento de su parte. Lo confronté y no pasó nada. A fin de ese año me fui con la frustración de nunca haberlo entendido."

Boston Beer Company es la segunda empresa en producción de cerveza artesanal del poderoso mercado de los Estados Unidos. Para evitar la frustración por falta de comunicación entre jefes y colaboradores o por tener un jefe insensible, Boston Beer Company ha establecido una regla bastante extrema: la regla del fuck you.

El presidente de la compañía, Jim Koch, lo explica de esta manera: "Tenía un empleado que claramente no era feliz. Yo quería que me dijera «fuck you», así una vez que la persona se libera, se abre y se puede comenzar a hablar de las cosas importantes. La regla del fuck you está aceptada en toda la organización, yo me incluyo. Pero hay que explicar el porqué y escuchar a la otra parte".

Cultura abierta

Boston Beer es un caso extremo de cómo lograr mejorar la comunicación entre jefes y colaboradores. Pero no todas las compañías tienen una cultura tan abierta. Asesorando a un director de una empresa del país, le sugería tener más feedback con la gente que trabajaba con él para mejorar el ambiente de trabajo. Su respuesta fue: "Es algo improductivo y antes me hago una colonoscopía".

¿Cómo trabajar con jefes reticentes entonces? Confrontar directamente puede generar un bloqueo en el jefe, por lo que una sugerencia es reconocer las propias debilidades. Esto puede hacer más fácil al jefe abrirse y sentirse más seguros emocionalmente.

Estas personalidades reticentes y cerradas necesitan sentirse a salvo emocionalmente y seguras de que la persona que tienen enfrente no va a explotar de rabia o desarmarse en lágrimas ante una situación complicada.

En sesiones de feedback sobre el desempeño, hacer preguntas que sugieran que uno está abierto a mejorar: ¿qué harías diferente? ¿Cómo creés que podría hacer esto diferente o mejor? ¿Qué tipo de resultados te permitirían estar satisfecho con el equipo?

Estas preguntas pueden permitir que el jefe se relaje y termine abriéndose a una genuina conversación.

Confrontar y sus riesgos

Los especialistas aseguran que confrontar en ciertos casos puede generar un bloqueo en el jefe. Por esta razón, explican que en determinadas circunstancias la mejor alternativa es reconocer las propias debilidades para lograr así que el interlocutor se termine abriendo y facilite una mejor comunicación con sus subordinados.

El autor es PhD y profesor de la Escuela de Negocios de la UTDT

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