Títulos en subasta

Por Jorge B. Mosqueira Especial para LA NACION
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11 de mayo de 2003  

Un día aparece en la casilla de correo electrónico una oferta, entre muchas otras, que se relaciona con los temas de este suplemento. Como se verá, la invitación a comprar no podría ser publicada en los medios tradicionales y opta por esta vía alternativa. La versión original está en inglés y la traduciremos tan literalmente como nos sea posible, sin agregar ni restar prejuicio alguno. Dice así:

"¿Se siente enfermo y cansado de que los inútiles de sus amigos sigan recibiendo grandes sueldos sólo porque tienen una profesión?

"La perspectiva de tener que estudiar duramente, desperdiciar muchos años de su vida y miles de dólares solamente porque usted debe completar una carrera, ¿no le parece una estupidez?

"Nosotros ofrecemos bachilleratos, MBA, doctorados, y todos los diplomas que desee!

"Aumente su poder adquisitivo en cientos de miles de dólares por año! ¡Es fácil!

"Llame al xxx-xxx-xxxx ya. Lo atendemos las 24 horas del día.

"Sin libros, sin clases ni exámenes, ni entrevistas. Sólo tiene que llamar a ese número para obtener una clara ventaja sobre sus amigos y compañeros de trabajo.

"Nuestros diplomas provienen de prestigiosas universidades no oficiales y lucirán maravillosamente en su oficina, estudio o currículum.

"Avance ya. Hágalo como en un auto nuevo.

"Llame al xxx-xxx-xxxx ahora mismo, sin compromiso!"

El tema es más grave de lo que parece. El texto del aviso es la traducción gráfica del discurso interno de miles o millones de alumnos de grado y de posgrado y, lo que es peor, de algunas instituciones seudoeducativas.

Las claves de seducción son claras. Apuntan a un mercado constituido por desplazados, necesitados y también trepadores que, estimulados por la fórmula del éxito -entendido éste como acopio de dinero-, podrían acceder sin esfuerzo a un diploma que acredite su sapiencia.

El diploma es lo importante y las otras obligaciones como libros, exámenes, clases, entrevistas, son molestas barreras burocráticas, recursos envejecidos y ajenos a la vertiginosa dinámica del mundo actual.

No es casual que haya aparecido un nuevo héroe en una serie televisiva, recién estrenada. Se trata de un personaje, John Doe, que acumula en su cabeza todos los conocimientos y habilidades disponibles, desde conducir un helicóptero hasta saber el número de habitantes en Perú en 1853. Parece que es producto de un experimento: lo enchufaron a una gigantesca computadora y le cargaron todos los bytes. ¿No es lo mejor que le puede pasar a cualquier sujeto apurado por llegar a la cima?

Mientras tanto, la asimilación y generación de conocimientos reales pasan a un triste y empobrecedor segundo plano.

Lamentamos informar, sin embargo, que por ahora los verdaderos procesos educativos seguirán exigiendo grandes esfuerzos intelectuales. Esto es bueno para las empresas y la sociedad en general. Lo demás es estafa.

Los lectores interesados en contar anécdotas o situaciones curiosas, buenas o malas, sucedidas en la búsqueda de empleo o en la relación de trabajo, pueden enviar un breve relato a Suplemento Empleos, Historias de pasillo , Bouchard 557, e-mail: historiasdepasillo@lanacion.com.ar

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