Un final insospechado

Por Jorge B. Mosqueira Especial para LA NACION
Por Jorge B. Mosqueira Especial para LA NACION
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29 de enero de 2002  

"Tengo 35 años y hace dos (esto) sucedió en..., escribe ella. Tenía el cargo de Brand Manager Junior; me dan a lanzar varios productos, los cuales debían haber sido lanzados con bastante anterioridad a mi incorporación; los lanzo con éxito, recibo felicitaciones, la empresa me manda a Alemania y a Suiza a trabajar en el departamento central de marketing. En la evaluación anual me dicen que están muy conformes conmigo y me aumentan el sueldo.

Me ofrecen entrar en un programa especial de la compañía llamado Young Management Training Program. Entrar en este programa significa hacer muchísimos esfuerzos y ser catalogado como una persona valiosísima para ocupar cargos directivos en cualquier parte del mundo. El programa consta de capacitación en administración, negocios, idioma, economía, etc., etc. Quedo incluida para la próxima camada de personas, que sólo son dos o tres por filial. El curso se imparte en el nivel mundial.

Comienzo a ser fuerte, a tener opinión escuchada y de pronto un día mi jefe me dice que ya no pertenezco más a la empresa. El golpe ha sido terrible, ya que nunca se me han dado los motivos de mi despido, el cual consideré siempre injustificado y parte de una maniobra de poder de algunos directivos.

Tampoco fui representada por el gran departamento de RR.HH. que esta empresa dice tener. A las pocas horas fui tratada más o menos como una ladrona o conspiradora, ya que casi no me permitieron sacar mis pertenencias de la empresa. Esta experiencia me ha dejado una huella muy amarga y sólo me confirma una vez más que se tiene muy poco cuidado con la psiquis de los empleados y que nadie vale solamente por su buen o mal trabajo, desgraciadamente". Finalmente, la carta concluye: espero que esta historia sea publicada en algún momento. Autorizo a sintetizarla si es necesario, pero de ninguna manera a agregarle ninguna palabra. Y tampoco a publicar mi nombre.

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Una cosa trae la otra y al final, ¡zas!, aparece lo que nadie esperaba. Es un recurso retórico utilizado especialmente en los cuentos cortos ÑEdgar Alan Poe lo recomienda Ñ, ya sean éstos de género policial, de terror o de humor. Produce un efecto desestabilizador, especialmente agradable cuando se participa del juego de una trama cualquiera. El reciente film argentino Nueve reinas , por ejemplo, utiliza este procedimiento con eficacia. Sirva esta relación para entender por completo lo que no se debe hacer en el ámbito de los Recursos Humanos. Los finales sorpresivos, cuyo resultado estético y emocional pueden ser valiosos en la narrativa, suelen ser terriblemente crueles en la realidad. Todo cambio es desgarrador por definición. Implica ruptura. Otro escritor, T. S. Eliot, describía a la primavera como la peor estación del año por esto mismo, por su condición de parto doloroso. Entonces, si alguien sabe que va a provocar un cambio importante sobre una o varias personas, tiene la obligación moral de ser cuidadoso. Las frases últimas de nuestra lectora es una lección significativa. Aquella experiencia ha desarrollado profundos síntomas de desconfianza que serán muy difíciles de revertir, tanto aquí como en la próxima empresa.

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Los lectores interesados en contar anécdotas o situaciones curiosas, buenas o malas, sucedidas en la búsqueda de empleo o en la relación de trabajo, pueden enviar un breve relato a Suplemento Empleos, Historias de pasillo , Bouchard 557, e-mail: historiasdepasillo@lanacion.com.ar

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