Un plan que busca incentivar el empleo de los más vulnerables

Mediante descuentos de aportes y contribuciones, apuestan a crear más trabajo privado y formal
Paula Urien
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26 de abril de 2016  

Altos costos laborales, alta inflación y alto nivel de litigiosidad son los tres problemas que enfrenta hoy la creación de empleo formal y privado. Tras los anuncios en materia de primer empleo, los costos laborales fueron el foco del nuevo proyecto.

Para incentivar la creación de trabajo formal en el sector privado, que dejó de crecer en 2012, se buscó ayudar a diferentes poblaciones vulnerables. La primera, los jóvenes de entre 18 y 24 años, que son quienes tienen más dificultades para insertarse en el mercado laboral por su falta de experiencia, una situación que aumenta especialmente en tiempos de elevada desocupación. Son 750.000 los llamados "ni-ni", es decir, que no estudian ni trabajan. En los próximos cuatro años se van a sumar 1.200.000, por lo que se espera con este programa que se incorporen 230.000 jóvenes por año al mercado de trabajo formal.

El segundo objetivo es asistir de manera adicional a las provincias del Norte comprendidas en el Plan Belgrano, que son las que tienen más necesidad de promoción a la hora de generar empleo. El NOA y el NEA tienen la menor proporción en el empleo privado formal con relación al resto del país. Por eso el beneficio llega a personas de más de 24 años, con el objetivo de que aumente la formalidad, ya que si en los últimos cinco años una persona no tuvo aportes ni contribuciones puede incluirse en este programa. "Hay mucha gente que está desde hace mucho tiempo en la informalidad y esto la ayuda a tener un trabajo de calidad", dicen fuentes del Ministerio de Trabajo.

El beneficiario máximo de esta región obtiene una disminución del 34 por ciento del costo laboral al tener una merma de aportes y contribuciones (casi su totalidad), que, por su parte, compensará el Estado para que siga teniendo los beneficios de un trabajo registrado, como jubilación, por ejemplo.

Por otro lado, hay una mirada en la situación de las pymes. Hace unos días, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), informó que enfrentan una presión fiscal inédita, además de las consecuencias de la alta inflación, la falta de crédito para la producción, el aumento de las tarifas y la retracción del consumo. El plan primer empleo, entonces, busca que, a través de la disminución de las contribuciones patronales, puedan aumentar su personal o formalizar el que ya tienen. Por eso, quienes tienen menos de 200 trabajadores gozan de un beneficio mayor que las empresas más grandes.

Por último, se incorporó como grupo vulnerable a las personas con discapacidad.

El programa, que tiene un año para llevarse adelante, mantiene los beneficios durante tres años, aunque gradualmente van disminuyendo. Después de los 36 meses se entra en el régimen convencional. Además, el presidente tiene la posibilidad de establecer prórrogas de los plazos. "Invitamos también a las obras sociales y a los sindicatos que adhieran para generar el mismo incentivo", dicen desde la cartera laboral.

A contramano de entidades como CAME, que informan que hubo más de 120.000 despidos en los últimos meses, desde la cartera laboral sostienen que no disminuyó el empleo privado formal. Se apoya en datos de la Encuesta de Indicadores laborales (EIL) realizada en el Ministerio de Trabajo y también en datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Aseguran también que el trabajo informal es un espejo del formal, por lo que no consideran que haya habido despidos fuera del ámbito de la construcción -porque en agosto se dejó de pagar la obra pública- y de algunas industrias puntuales relacionadas con Brasil. "No tendremos datos certeros hasta que tengamos los de la EPH, aunque el último dato de desempleo del año pasado, de 6,9, lo tomamos con pinzas", dicen en el ministerio de Jorge Triaca.

"La insistencia por facilitar el primer empleo es inequívoca en los foros mundiales", dijo el titular de Copal, Daniel Funes de Rioja. Y agregó: "El ingreso de los jóvenes al mercado de trabajo constituye una prioridad. Si no tienen una oportunidad, se acentúa el desempleo juvenil con todas las consecuencias sociales que de ello deriva".

Como antecedente, en Córdoba unos 150.000 jóvenes de entre 16 y 25 años, pasaron desde 2000 por el programa Primer Paso, aunque desde Ieral, Marcelo Capello señala que "sería más efectiva una reducción temporal de contribuciones sobre trabajadores existentes con el compromiso de mantener los puestos".

Claves del nuevo proyecto

  • De aprobarse el plan Primer Empleo, se harán descuentos sobre aportes y contribuciones en salarios de alrededor de $ 9000. Se trata del básico, que varía según los diferentes convenios
  • La población más vulnerable en materia social y laboral está en las provincias del Norte, que presentan los índices de empleo formal más bajos del país. En ellas no habrá límite de edad para aplicar a los beneficios del plan
  • En la Argentina, por cada cinco empleados registrados hay tres que están en la informalidad

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