Empresarios piden un acuerdo con el exterior

Dicen que el Gobierno debe negociar cuanto antes con acreedores, inversores, bancos y organismos
Alejandro Rebossio
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8 de mayo de 2003  

Los hombres de negocios y especialistas reunidos ayer por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) plantearon la agenda internacional que, a su entender, deberá contemplar el presidente de la Nación que sea elegido en diez días. Todos destacaron la necesidad urgente de recuperar las relaciones del país con el mundo, después de las rupturas de contratos producidas el año pasado, en el peor momento de la crisis.

El secretario general del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), Felipe de la Balze, opinó que la prioridad radica en salir de la terapia intensiva y sólo después definir cómo se insertará el país en el mundo. En esa primera etapa, que durará entre 12 y 18 meses, el economista y asesor del ex candidato presidencial Ricardo López Murphy sugirió la normalización de las relaciones externas con tenedores de bonos, inversores directos, bancos y organismos multilaterales de crédito.

De la Balze alertó sobre los juicios de tenedores de bonos y contratistas del Estado y advirtió que las represalias crecerán a partir del 25 de mayo, el día del recambio presidencial. "Si creemos que el crecimiento de este año se mantendrá en 2004 y entonces no hacemos nada, no habrá inversión ni más empleo ni desarrollo sostenido", advirtió.

En cuanto a los acreedores internacionales, De la Balze criticó la designación de un banco extranjero para asesorar al Estado en la negociación: "Nosotros tenemos negociadores capaces". También alertó que los bonistas foráneos rechazarán quitas al pasivo si no se les aplican también a los acreedores nacionales, incluidos quienes recibieron los Boden tras el default. El directivo también pidió colaboración del Gobierno en la renegociación de la deuda externa privada.

En referencia a la negociación con las empresas de servicios públicos privatizados, De la Balze destacó su importancia porque "es más difícil conseguir un inversor que un financista". Recomendó una solución rápida a la reestructuración bancaria porque su postergación "debilita los fundamentos de la economía argentina", en cuanto afecta al crédito. "Si negociamos con los bancos, los servicios y los bonistas, la negociación con el FMI no será una guerra sino un simple desfile militar", aconsejó.

De la Balze, por último, se refirió a la necesidad de un peso devaluado: "Necesitamos un tipo de cambio estable y alto para terminar con el desempleo. No podía ser que una mucama en la Argentina costara lo mismo que en Nueva York". El economista aseguró que cuando se vuelvan a pagar las deudas externas privada y pública el dólar subirá, aunque el peso se apreciará si retorna el crédito para importar bienes de capital y si comienzan a llegar inversiones porque se resuelven los problemas pendientes.

La embajadora de Irlanda en Buenos Aires, Paula Slattery, habló de la experiencia de su país y destacó que, "pese al mercado libre, el Estado tuvo mucho protagonismo en el desarrollo económico" que ese país logró en los últimos 50 años. Mencionó cinco claves: un buen manejo fiscal, los acuerdos entre el gobierno, las empresas y los sindicatos, la integración en Europa, la apuesta por la educación y una política industrial que incentivó el asentamiento de multinacionales informáticas y farmacéuticas con la condición de crear empleo.

En el plano del comercio exterior, Félix Peña (Fundación BankBoston) pidió revertir la "prescindibilidad" de la Argentina en el mundo. El titular de Molinos, Juan Forn, y el vicecanciller Martín Redrado coincidieron en que debe mantenerse la nueva relación cercana entre el sector privado y el Gobierno. El gerente general de Arcor, Guillermo Ortiz de Rosas, llamó a remover barreras internas y externas de las compañías para exportar, mientras que Forn advirtió que las empresas deberán dejar de improvisar, comprometerse con las ventas externas y prepararse para recomendar políticas comerciales.

El ex embajador ante la ONU del gobierno de Carlos Menem, Emilio Cárdenas, reapareció en la escena pública y enfatizó la necesidad de independencia del Poder Judicial. Por su parte, el propietario del diario bahiense La Nueva Provincia, Vicente Massot, indicó que la Argentina tendrá que definir su papel internacional a partir de las nuevas reglas de juego que impuso EE.UU. y que están centradas en la seguridad.

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