Empresas familiares: la receta para tener una sucesión exitosa

Amancio Ortega y su hija Marta lideran Inditex
Amancio Ortega y su hija Marta lideran Inditex Fuente: Archivo
Oportunidades - Debate interno: Grandes fortunas han resuelto cómo se gestionarán sus compañías, pero postergan la transmisión del patrimonio
María Fernández
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12 de octubre de 2019  

Uno de los últimos dramas empresariales de los Estados Unidos tiene como protagonista al multimillonario Sumner Redstone, dueño de CBS y Viacom, empresas que su hija Shari acaba de fusionar tras una dura pelea corporativa. El magnate de 96 años, con una fortuna calculada por Forbes en US$4200 millones, ya declaró con 85 -cuando se escuchaban rumores sobre su salud- que no perdería el control porque, sencillamente, no tenía ninguna intención de morirse. Once años después sigue sin tener un plan para retirarse, y aunque fíe su futuro a la inmortalidad, mal que pese a Redstone, la sucesión de su imperio tendrá lugar en algún momento del futuro próximo.

Lo mismo ocurrirá antes o después en grandes corporaciones familiares. Desde la familia Porsche en Volkswagen a Walmart con los Walton. En España, de Inditex a Mercadona, pasando por Antolín, Gestamp, Puig, Mango, Elecnor, Catalana Occidente, Mahou, Miquel y Costas, Prosegur, El Corte Inglés, Meliá o el Grupo Barceló, por citar algunos ejemplos de multinacionales en manos de sagas familiares conocidas, que incluso en algún caso acaban de hacer esa transición.

"El único consejo que se puede dar a quien quiera planificar ese proceso es el mismo que se le puede hacer a alguien que quiere ordenar su patrimonio", reflexiona desde la cátedra de Empresa Familiar de la Universidad Pública de Navarra, Raquel Luquin. Matiza que hay que tener en cuenta las particularidades del Derecho en cada comunidad autónoma a la hora de un traspaso mortis causa, "que pueden poner obstáculos a una transmisión indivisa, como es el sistema de legítimas", es decir, de los derechos de los descendientes a recibir obligatoriamente una parte de los bienes, en este caso de la empresa.

En el ejemplo de Inditex (la empresa dueña de Zara, entre otras marcas), el propietario, Amancio Ortega (Busdongo, León, 1936) tiene actualmente el 59% de las acciones con un valor de mercado (hipotético, porque sería casi imposible hacerlo líquido de forma inmediata) de 51.000 millones de euros (equivalente a casi el 4% del PIB de España). La empresa gallega ha realizado un gran trabajo al profesionalizar la gestión pilotada por su actual presidente, Pablo Isla, pero nada se sabe de sus planes patrimoniales. Se presupone que el testamento de Ortega, custodiado celosamente en una notaría de A Coruña, según fuentes consultadas, determinará dentro del marco legal que rige en la comunidad autónoma el destino de las dos empresas que custodian sus acciones -Pontegadea Inversiones (que ostenta el 50% de Inditex) y Partler (el 9,2%)-. Ambas son como dos gotas de agua, presididas por Ortega y con el mismo consejo de administración formado por tres personas de confianza del empresario que no son accionistas: Jaime Francisco Carro, Roberto Cibeira y José Arnau. La única diferencia es que, mientras que en el consejo de Pontegadea se sienta además su esposa, Flora Pérez, en Partler figura, según su hija Marta.

Ortega tiene tres hijos: Sandra y Marcos, fruto de su primer matrimonio con Rosalía Mera, ya fallecida, y la citada Marta, fruto de su matrimonio con Flora Pérez. Los dos primeros ya han heredado un paquete del 5% de su madre que está en manos de Sandra, tutora de su hermano. Marta, sin embargo, no declara tener ninguna participación significativa, según el último informe de gobierno corporativo de Inditex. Con la legislación actual en la mano, los tres tendrían derecho a recibir, al menos, la legítima (una cuarta parte de los bienes entre los tres). Pero más allá de eso, su progenitor puede disponer como quiera el destino del 75% de su legado, y podría incluso asignar activos específicos (por ejemplo, inmobiliarios) para cubrir la legítima de uno o varios herederos y dejar las acciones a otros. Así que es prácticamente imposible saber cómo será la mayor sucesión empresarial de España y una de las mayores del mundo porque, por descontado, ni en Inditex ni en Pontegadea responden a ninguna pregunta sobre el tema.

Fuentes próximas al grupo mencionan que "por su manera de pensar [de Amancio Ortega], su primer interés va a ser no generar incertidumbre, porque durante toda su vida ha tomado decisiones marcadas por el sentido común".

Anticipación

Para Juan Luis Falcón, socio de Garrigues y experto en el campo de las empresas familiares, las grandes corporaciones hacen casi siempre la reflexión sobre el traspaso, "otra cosa es que se acuerde con cierta anticipación". El asunto tiene dos efectos básicos que impactan en la propiedad y en el control interno de la compañía. "Pero cada caso es un mundo: puedo tener descendientes a quienes me gustaría dejar determinados derechos económicos pero que, por mil circunstancias, decida que no tengan el control de la compañía. En general, cuando intervenimos los profesionales ponemos todas las opciones encima de la mesa". Ocurrió, por ejemplo, cuando el industrial catalán Alberto Palatchi decidió vender hace dos años su firma Pronovias al fondo de capital riesgo BC Partners porque no veía un relevo claro en la familia.

Normalmente los padres intentan encontrar un equilibrio al testar, pero eso puede querer decir muchas cosas: ¿que los hijos reciban todos lo mismo?, ¿que reciban cosas distintas con valor parecido? "Son reflexiones importantes, en especial para saber cómo inciden en los órganos de dirección de la empresa", dice Falcón. Tampoco es lo mismo estar en primera que en segunda generación o sucesivas, o que la firma cotice en Bolsa. "Hay situaciones que buscan que la dispersión accionarial no afecte a las decisiones y otras que haya cierta sindicación para mantener la concentración de las acciones en manos de la familia", añade.

Cristina Cruz, profesora de IE University y experta en la materia, recuerda que a veces las decisiones aparentemente más equitativas no son las mejores. "Lo más importante que tienen que hacer es pensar en cuál es la estructura de propiedad que viene mejor a la empresa y cuál la mejor estructura patrimonial para la familia. En ocasiones se abre el testamento y nos encontramos con que se ha partido la empresa como si fuera un chorizo, y quizá la mejor opción no sea una división a partes iguales, sino hacer lotes. Hay hijos, por ejemplo, para los que heredar el 25% de una empresa es un problema, prefieren tener liquidez, y al revés". Cruz recomienda encarar el cambio para transitar "de una empresa familiar a una familia empresarial", donde los miembros que se van incorporando asimilen que serán accionistas y, por tanto, se les puedan pedir responsabilidades -como aportar capital en una ampliación-, amén de que también puedan recibir dividendos cuando las cosas vayan bien. Ignacio Rivera, presidente de Estrella Galicia y miembro de la cuarta generación lo llama "san dividendo: es un santo que nos ayuda mucho a las empresas familiares", sonríe.

También es importante que los ejecutivos de la familia empresaria tengan más protagonismo a la hora de tomar decisiones, y que éstos respeten a sus hermanos o primos si solo quieren tener un papel en el consejo como propietarios. Sobre este aspecto Juan Roig, presidente de la cadena de supermercados Mercadona, ha dicho en alguna ocasión que "el capital se hereda, la gestión no". Roig preside una firma que cuenta en el equipo directo de gestión con 13 personas, ninguna perteneciente a su familia. En sus manos y en las de su mujer, Hortensia María Herrero, vicepresidenta, está el 80% de la compañía. En el consejo de administración se sientan sus cuatro hijas, Carolina, Hortensia, Amparo y Juana, así como un hermano, Fernando, también accionista. Solo Carolina y Juana, trabajan en la compañía, un grupo que actualmente factura 22.235 millones de euros con una plantilla que supera los 85.000 trabajadores.

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