En Brasil coinciden en criticar el Consenso de Washington

Por Luis Esnal Corresponsal en Brasil
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23 de noviembre de 2002  

RIO DE JANEIRO.- Finalizó ayer en Brasil la edición latinoamericana del Foro Económico Mundial, con profundas críticas al conjunto de ideas del liberalismo económico concentradas en el llamado Consenso de Washington. Los cuestionamientos se concentraron en la falta de resultados concretos o satisfactorios que este ideario produjo en América latina y en el rastro de exclusión social que dejó en el continente en la última década.

En el foro que reúne a los principales actores del capitalismo mundial temas como hambre, pobreza, corrupción o falta de acceso a educación estuvieron tan presentes que, por momentos, el encuentro terminó mimetizándose con el Foro Social Mundial, que se realiza en Porto Alegre, como crítica a la globalización económica.

"El Consenso falló porque no se lo aplicó correctamente y porque había fallas en su ideario: los gobiernos dejaron de lado la inversión en lo social y las políticas compensatorias", dijo a LA NACION el ex presidente mundial del BankBoston el brasileño Henrique Meirelles, elegido diputado en las últimas elecciones. "Con excepción de México, las economías latinoamericanas no crecieron lo suficiente durante los últimos 10 años y la distribución de riquezas empeoró", dijo.

Sin consenso

Anteayer, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, había declarado que "el Consenso de Washington está muerto", a causa de la serie de asignaturas sociales pendientes que dejó.

El mensaje de la elección del gobierno de Luiz Inacio Lula Da Silva pareció infiltrarse en todos los debates del evento. El Foro terminó con un gran panel que incluyó, además de algunos representantes de organizaciones multilaterales y empresas, al senador Aloizio Mercadante, una de las figuras clave del gobierno electo de Luiz Inacio Lula Da Silva.

Mercadante, que fue elegido senador con 10 millones de votos, hizo un discurso duro y contundente contra la exclusión social generada en América latina por la aplicación del ideario liberal y contra el proteccionismo norteamericano. A su lado lo escuchaba impávido el subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, Kenneth Dam, segundo de Paul O´Neill.

"La gente pide cosas simples, como comer, llevar a sus hijos a la escuela, ser atendida con dignidad en un hospital. Nuestra expectativa es lograr un shock de confianza para convencerlos a ustedes, a los inversores. Me alegra que en una encuesta que ustedes hicieron en este Foro se comprobó que la mayoría cree que vamos a cumplir nuestros compromisos. Y vamos a cumplirlos todos, y cuando decimos todos son todos, incluso con el Fondo Monetario Internacional (FMI)."

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