En Europa no sienten el fin de la crisis

Pese a los primeros signos de recuperación en Alemania y Francia, los europeos siguen padeciendo las consecuencias de la caída y continúan las dudas sobre cuándo se recuperán las condiciones económicas previas
Luisa Corradini
(0)
25 de agosto de 2009  • 10:14

La recuperación será lenta, los daños son graves y volver a alcanzar las condiciones previas a la crisis económica que sacude al mundo tomará tiempo, según coinciden los economistas. En esa situación se encuentra Europa: ante los primeros signos positivos de algunas de sus principales economías, todas las miradas coinciden en que el repunte será, al menos, un plan a largo plazo.

Mientras tanto, los ciudadanos del Viejo Continente siguen sufriendo las consecuencias de la mayor turbulencia económica desde la Gran Depresión de comienzos de la década del 30.

ESPAÑA

El primero en entrar; el último en salir

España aún no acusa los efectos de la inyección de optimismo que el Banco Central Europeo le aplicó hoy a la golpeada economía continental, al anunciar que la recesión global "ha tocado fondo".

Más allá del esperado repunte del Ibex que llevó a la bolsa a un volumen de operaciones que no tenía desde octubre del año último, los principales analistas económicos prefieren mantenerse cautos sobre la situación española. La economía del país, que poco antes de la debacle financiera internacional debió además soportar los temblores del derrumbe del sector inmobiliario, parece ajustarse todavía con fidelidad a la frase que la definió hace pocos meses dentro y fuera de la península ibérica: "España ha sido el primer país europeo en ingresar en la crisis y será el último en salir".

Si bien cualquier juicio sobre las posibilidades de que esta predicción se cumpla o no en el futuro, los indicios sobre su concreción se muestran fuertemente arraigados en el presente.

La más reciente de estas señales la ha dado el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero al anunciar la entrega de un subsidio de 420 euros mensuales con carácter inmediato y retroactivo para todos los desocupados que hubiesen dejado de cobrar el seguro de desempleo. Este beneficio, que será recibido por 300.000 personas, implica el desembolso de 400 millones de euros y el agravamiento del ya disparado déficit público a límites aún insospechados.

No obstante, lo que más preocupa a los críticos de la política económica oficial no es esta medida en sí misma, sino el contexto en que fue realizada y la posibilidad de que las autoridades continúen incrementando el gasto público. Acorralado por un índice de desocupación del 18,1% , equivalente a 4,14 millones de personas sin empleo, el gobierno español decidió abandonar la mesa de negociaciones con los sindicatos y el empresariado sobre una reforma del sistema laboral, al negarse, junto a las centrales obreras, a rebajar un 5% las cotizaciones sociales (o aportes patronales). De esta manera, y sin el condicionamiento que supone el consenso con la clase empresaria, el gobierno de Rodríguez Zapatero tomó, con la implementación de este subsidio masivo, la primera medida unilateral destinada a compensar la destrucción de 1,76 millones de puestos de trabajo producida entre julio de 2008 y el mismo mes de este año.

Sin embargo, la crisis ha menguado su impacto por estos días en las grandes ciudades españolas, donde, a pesar de la drástica reducción del consumo privado, las calles lucen tan desiertas como siempre ha sucedido en el vacacional mes de agosto.

Pero la huida generalizada de hacia centros de veraneo, que no parece haber sido afectada por la preocupante situación económica, sólo alcanza alcanza a uniformar la razón del porqué de muchas persianas bajas en los comercios. Según estadísticas publicadas recientemente por la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), 500 pequeños negocios han tenido que cerrar por día entre enero y julio de este año, debido a la caída generalizada de la actividad económica. El número adquiere otra dimensión si se considera que 100.510 trabajadores autónomos han quedado sin trabajo, y que la ATA estima que para fin de año ese número trepará hasta los 200.000 desocupados.

Otros indicadores clave, como la caída del 4,1% anual del Producto Bruto Interno que el gobierno informó recientemente, la deflación y la caída del consumo, han conformado un cóctel que postergó el sueño de encontrarse con la luz al final del túnel del desaliento económico recién a finales de 2010. Todo un año que, después de haber padecido ya otro completo de recesión, angustia e incertidumbre, hará que España necesite algo más que una simple inyección de buenos augurios.

ITALIA

Vacaciones "en casa"

Italia está lejos de dejar atrás la recesión. Y en este verano tórrido la crisis económica se palpa no sólo en las playas de la península, no tan llenas como en otras épocas, sino en las ciudades, no tan vacías como en años anteriores.

Por la crisis, muchísimos italianos han debido sacrificar sus vacaciones, acortándolas, reduciéndolas a los fines de semana, o directamente, eliminándolas, para disgusto del sector hotelero, gastronómico y turístico del país, que se queja de la baja actividad.

Fiel reflejo de esto fue lo que sucedió el sábado pasado, 15 de agosto, el tradicional feriado de Ferragosto (en el cual se celebra el día de la Asunción de la Virgen), una fecha realmente "santa" para las familias italianas, que suelen juntarse en la playa o en la montaña para celebrar un feriado que cae justo en la mitad de las vacaciones de verano. Si bien Roma parecía una ciudad "fantasma", no hubo un éxodo masivo de gente, como en otras épocas, sino que muchísimos romanos se quedaron en casa.

Según un estudio realizado por Ama, la empresa que recolecta la basura en Roma, de hecho, durante el feriado de Ferragosto la ciudad no se despobló tanto: se recolectaron 1.759 toneladas de basura, con un aumento de 746 toneladas de residuos respecto al mismo día del año anterior...

En una tendencia estrechamente relacionada con la crisis, bautizada el año último por el New York Times como "staycation" –contracción entre "stay" y "cation", estar en casa, de vacaciones-, en las principales ciudades italianas se estima que la presencia de habitantes durante el verano 2009 ha crecido en un 20%. "Lo demuestran los datos sobre el incremento de la gran distribución, entre el 5 y el 20%, y el aumento de las presencias en las piletas, de un 20%", dijo Massimo Todisco, director del Observatorio de Milán, confirmando que cuando hay bolsillos flacos, no queda otra que quedarse en casa.

FRANCIA

Sólo se detuvo "el descenso a los infiernos"

Con un raquítico crecimiento de 0,3% del PIB en el segundo trimestre del año, Francia acaba de salir técnicamente de la recesión, pero los efectos devastadores de 12 meses de contracción siguen haciéndose sentir en forma persistente sobre la economía y, sobre todo, en la sociedad.

"En economía, no se sale de una recesión para entrar en un período de crecimiento como se pasa del invierno a la primavera. Se necesitan muchos meses antes de que los efectos resulten visibles", aclaró el economista Jean-Paul Fitoussi. Por eso es que la mayoría de los expertos prevé que la verdadera recuperación recién podría comenzar en la segunda mitad de 2010.

Los resultados del segundo trimestre sólo indican que, por el momento, la economía francesa detuvo su prolongado descenso a los infiernos. Es por eso que políticos, economistas y responsables financieros evitan manifestar un optimismo exagerado, ya que esas cifras deben ser confirmadas por revisiones posteriores y, sobre todo, porque las últimas estadísticas para el conjunto de 2009 dejan prever una caída del PIB de 2% a 2,5%.

En Francia, la recuperación obedeció al despegue de la industria (+1,1%), y más particularmente del sector automotriz (+5,6%, después de una caída de 9,7%), gracias a una prima al reemplazo de los vehículos viejos decidida por el gobierno. Esa tendencia repercutió en las exportaciones, que crecieron 1%.

Pero las proyecciones inmediatas no son optimistas. La capacidad de inversión de las empresas privadas sigue retrocediendo, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos (INSEE), mientras que el mercado laboral no deja de deteriorarse: este año se destruirán 700.000 puestos de trabajo y la tasa de desempleo debería llegar al 10% de la mano de obra activa, según cifras de la Unión Nacional Interprofesional para el Empleo (UNEDIC). El déficit de las finanzas públicas aumentó, por su parte, en forma vertiginosa desde comienzos de año hasta alcanzar 86.600 millones de euros. En la misma época de 2008 esa cifra era de 32.800 millones de euros.

En el terreno del consumo las cosas no son mucho mejores. Es verdad que los hogares franceses resistieron mejor a la crisis que sus homólogos españoles, británicos o estadounidenses, más preocupados en desendeudarse que en gastar. Pero esa actitud positiva podría ser temporaria.

Primero, porque el aumento del precio de las materias primas podría reducir las reservas que aun les quedan. Segundo, porque la acelerada supresión de puestos de trabajo continuará durante mucho tiempo a un ritmo veloz. En ese contexto, el regreso a la actividad a comienzos de septiembre después de dos meses de vacaciones escolares se anuncia decididamente moroso.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.