En la apertura a Cuba, es el turno de los negocios

Felicia Schwartz
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9 de noviembre de 2015  

Empresarios estadounidenses visitaron la capital de Cuba la semana pasada para asistir a la Feria internacional de La Habana
Empresarios estadounidenses visitaron la capital de Cuba la semana pasada para asistir a la Feria internacional de La Habana Crédito: Alejandro Ernesto/European Pressphoto Agency

LA HABANA—Casi un año después del descongelamiento de las relaciones con Cuba, el gobierno del presidente Barack Obama está instando a las empresas estadounidenses a establecerse rápidamente en la isla con la esperanza de lograr un cambio irreversible.

A pesar de la restauración de las relaciones diplomáticas y la reapertura de embajadas, el embargo de EE.UU. sigue vigente y los lazos comerciales de este país con Cuba siguen siendo limitados. Nadie espera que el Congreso estadounidense apruebe el levantamiento del embargo antes del final de la gestión de Obama.

La semana pasada, durante un viaje con un grupo de ejecutivos a La Habana, el gobierno insistió en un mensaje: aprovechen la oportunidad que abrimos este año para forjar vínculos con Cuba.

"El presidente Obama y el secretario Kerry están trabajando para el levantamiento del embargo", dijo esta semana David Thorne, asesor del secretario de Estado John Kerry, en una reunión en La Habana entre funcionarios cubanos y ejecutivos estadounidenses en el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba. "Pero mientras tanto, tenemos la oportunidad de cambiar las normas... para poder fomentar el levantamiento de este embargo".

Carlos Gutiérrez, ex secretario de Comercio del gobierno de George W. Bush, dejó de lado este año su apoyo de larga data al embargo y está instando a otros republicanos a imitarlo. Gutiérrez fue parte de la delegación liderada por la Cámara de Comercio de EE.UU. que visitó La Habana.

"Necesitamos cerrar dos o tres o cuatro o cinco negocios importantes... para demostrar que hay un impulso, para demostrar que esto es real", dijo Gutiérrez, un cubano-estadounidense que preside la firma de estrategia Albright Stonebridge Group.

Los ejecutivos de negocios están empezando a asumir esta causa como propia y están instando al gobierno estadounidense a aflojar más las regulaciones. "Hay un entusiasmo genuino", reconoció Bill Lane, director sénior de gobierno global y asuntos corporativos de Caterpillar Inc. y miembro de la junta del Consejo Empresarial Cubano-Estadounidense. "Los baby-boomers [la generación nacida entre 1945-1960] quieren viajar a Cuba, la comunidad empresarial quiere venderle a Cuba y la comu-nidad agrícola está sumamente ansiosa de hacer más negocios on Cuba. Este es el momento de abrir los mercados, no de cerrar los mercados", insistió.

Muchos republicanos se oponen a la profundización de relaciones, citando preocupaciones de derechos humanos. Marco Ru-bio, uno de los postulantes para la nominación presidencial republicana, ha amenazado con poner fin a las relaciones diplomáticas con Cuba si es elegido presidente.

Los cambios introducidos por el gobierno de Obama este año permiten a las empresas estadounidenses hacer algunos acuerdos con Cuba, sobre todo en telecomunicaciones y agricultura. Pero funcionarios y ejecutivos temen que la ventana se cierre si las empresas no hacen nada.

Jodi Bond, uno de los vicepresidentes de la Cámara de Comercio y jefe del Consejo Empresarial Cubano-Estadounidense, dijo que muchas empresas quieren levantar el embargo. "Universalmente, la gente de negocios en Miami y en todo EE.UU. quiere una relación renovada con Cuba, y la relación económica es la clave para transformar eso", observó.

La delegación de la Cámara de Comercio incluyó a más de 60 representantes de 32 empresas, entre ellas American Airlines Group, Amway, Boeing Co., Sprint Corp., Caterpillar y Morgan Stanley. Es el mayor grupo de empresas de EE.UU. que ha viajado a la isla desde la revolución de 1959.

Uno de los objetivos principales de la visita fue participar en la Feria Internacional de La Habana, la primera desde la normalización de las relaciones y un evento que los organizadores cubanos dijeron había sido el mayor de la historia. Además de los representantes de las Cámaras, decenas de otros ejecutivos estadounidenses viajaron a La Habana.

En una señal de los cambios en curso, la Feria de este año fue considerada por las empresas estadounidenses como un evento de asistencia obligatoria, dijeron dos consultores veteranos. El café en el entrepiso del exclusivo Saratoga, en La Habana Vieja, el hotel en el que se hospedaron muchos de los estadounidenses, estuvo lleno toda la semana con encuentros prominentes entre tazas de café cubano durante el día y mojitos y puros en la noche. La embajada de EE.UU. organizó otros eventos durante la semana para que sus connacionales aprovecharan al máximo su estadía en esta ciudad.

A pesar de la fanfarria, persisten los desafíos para las empresas estadounidenses debido al embargo y las leyes cubanas.

Cuba cuenta con un sistema de hecho bimonetario (peso cubano y dólar estadounidense), que las autoridades locales han prometido unificar. Las empresas extranjeras no pueden contratar a su propio personal y deben pagar altos aranceles para importar bienes básicos para sus negocios, tales como automóviles. Las importaciones deben recibir la aprobación del gobierno cubano. Algunas de las actividades permitidas por las nuevas regulaciones de Washington deben ser autorizadas por el gobierno cubano, y realizar acuerdos puede demorar años.

Funcionarios locales dijeron a los representantes de empresas de EE.UU. que dan la bienvenida a la inversión, pero lanzaron advertencias contra los intentos de cambiar el sistema económico cubano.

EE.UU. y Cuba mantienen conversaciones sobre una variedad de temas de diversa complejidad. La prioridad es alcanzar un acuerdo de aviación civil, que se espera para 2016. "Estamos haciendo todo lo que podemos para llegar a un acuerdo de aviación civil", dijo Howard Kass, vicepresidente de asuntos regulatorios de American Airlines, quien agregó que para fo-mentar los cambios económicos y estimular los negocios "hace falta servicio aéreo". Los aviones de la aerolínea se usan para hacer 22 vuelos chárter a Cuba a la semana.

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