En las empresas necesitadas de acción, el coaching permite crear vínculos

Por Liliana Zamora Para LA NACION
Por Liliana Zamora Para LA NACION
(0)
27 de enero de 2002  

Parece una paradoja, pero en las empresas, cuyo vector fundamental es la acción, "el ser operativo", "el ser ejecutivo", uno de los principales problemas -si no el principal- es la seria dificultad de implementar, ejecutar, "bajar" la visión a acciones concretas en cada uno de los integrantes de la organización.

Los procesos de negocio son ciclos de coordinación de acciones entre departamentos, entre divisiones, entre equipos y entre personas.

Las claves que marcan la diferencia entre la acción y la inacción son, en primer lugar, la gente y cómo los involucramos, cómo los motivamos, cómo hacemos para que cada persona dé lo mejor de sí y sienta pasión por los resultados, y en segundo lugar los procesos de coordinación de acciones, entre marketing y producción, entre ventas e ingeniería, entre el equipo de diseño y el de contenido. En síntesis, entre los diferentes grupos que integran una compañía.

Aquí es donde fracasan los grandes proyectos, los programas de cambio, de calidad, de reingeniería, y es aquí donde la productividad y los resultados de una organización tienen su punto de quiebre.

Más de lo mismo

La pregunta entonces es: ¿qué hacemos cuando los resultados que conseguimos no nos satisfacen, cuando lisa y llanamente no conseguimos resultados, o cuando en la empresa, paradigma mismo de la acción, no logramos accionar?

Habitualmente, es en este punto donde decidimos cambiar, aquí es donde muchas veces, en nuestro afán por hacer algo, seguimos haciendo más de lo mismo esperando tener resultados diferentes.

La propuesta es que, para mejorar nuestros resultados y lograr cambios cualitativos, modifiquemos nuestra forma de observar los proyectos, nuestras acciones, nuestros problemas. Porque nuestra forma de observar el mundo, como dijo Chris Argyris, constituye el límite de nuestra capacidad de acción efectiva.

Y es aquí donde aparece el coaching como un proceso de aprendizaje, cuyo propósito es ayudar a personas o equipos a superar los límites de su desempeño.

El coach asiste a una persona o a un equipo a:

  • cuestionar su forma de observar el mundo.
  • Identificar los obstáculos que le impiden cambiar.
  • Resolver esos obstáculos para ver aquello que, inmerso en su propia situación, no logra ver.
  • Identificar, implementar y sostener las nuevas acciones en pos del resultado que busca.
  • Los principios del coach

    Asimismo, el coach actúa a partir de un conjunto de principios propuestos por la ontología del lenguaje.

    En primer lugar: "No sabemos cómo son las cosas". Sólo sabemos cómo las observamos o cómo las interpretamos. Es decir: cada uno observa a partir de sus propias lentes, desde "su observador", particular y único.

    Y luego "no sólo actuamos de acuerdo a cómo somos, también somos de acuerdo a cómo actuamos". La acción genera ser. Es a través de las acciones que las personas, los equipos y las empresas tienen la posibilidad de transformarse a sí mismos y de elegir ser efectivos y competitivos.

    El coaching no tiene razón de ser si no logra ayudar a modificar al observador y generar nuevas acciones, diferentes y efectivas.

    Volviendo al dilema, el coaching se compromete con aquello que los equipos y las empresas están necesitando. Esta es una posibilidad por explorar, un eslabón que vincula el sueño con la ejecución, el "pensar diferente al otro" con el "hacer juntos".

    En síntesis, vincula la visión con la acción.

    La autora es coach empresarial y especialista en procesos de cambio.

    ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.