"En lugar de viento de cola habrá una brisa de frente"

Gabriela Nudel
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19 de julio de 2015  

-¿El viento de cola se terminó o se transformará en otra cosa?

-Más bien en una brisa de frente. El próximo gobierno deberá tener una buena lectura del entorno internacional porque se va a encontrar con otro contexto. No será un ámbito necesariamente hostil, pero tampoco tan benévolo, porque operarán otros elementos: el inicio de suba de tasas de la FED, un dólar más fortalecido, materias primas con precios más bajos, y China más volátil y menos pujante. América latina es sensible a este combo y ya lo vemos en monedas más debilitadas y mayor presión inflacionaria en varios vecinos con algo más de déficit en sus cuentas corrientes. Más allá de la coyuntura, la ventana de oportunidad no está cerrada y seguirá habiendo una disponibilidad de capitales más que interesante. Pero para que retornen los dólares voluntarios en cantidad hay que hacer la tarea, ¿no?

-¿Sorprende la reciente volatilidad cambiaria o la relacionás con el ciclo electoral?

-La tensión cambiaria se despertó antes y eso está relacionado con factores presentes y futuros. Lo político pudo haber sido detonante, pero objetivamente hubo un salto en la emisión de dinero desde principios de junio. La trayectoria de pesos será creciente por las necesidades del Tesoro y las reservas brutas, decrecientes hacia fin de año y con una calidad más que cuestionable. Además, estaba descontada una reunificación del mercado cambiario y ahora no queda tan claro si operará un cambio y si, en tal caso, será lento o rápido. Así, la ecuación hacia delante se modificó y creo que la presión también se explica por eso.

-¿Sorprende la dinámica del gasto?

-Las cuentas públicas tienen problemas de volumen, eficacia del gasto y financiamiento. El rojo financiero superará holgadamente el 6% del PBI este año, un número significativo incluso respecto de los 80 y al cual ni siquiera le resté los 2,5 puntos porcentuales en concepto de rentas de capital que le va a pasar el Banco Central y el fondo de garantía previsional. Es una trayectoria insostenible. Hay problemas de eficiencia, porque más allá del gasto en jubilaciones y subsidios sociales atados a una movilidad definida, hay enormes bolsones de erogaciones mal direccionadas y discrecionales que no repercuten en una mejor provisión de bienes públicos y que habría que reformular. Respecto de su financiamiento, hay que sacar el pie del acelerador en cuanto a la emisión y emprender una trayectoria más normal: financiar gastos corrientes con ingresos corrientes (recaudación) y recurrir a crédito para los gastos de capital (deuda). Corregir el estado de las finanzas públicas es una tarea ineludible si queremos bajar la inflación de manera persistente.

La autora es economista jefede la Fundación Capital y Magisteren Estudios Internacionales

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