En marcha, una nueva revolución industrial 4.0 que cambiará la manera de trabajar

Pablo Bereciartua
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2 de noviembre de 2014  

Hay una nueva revolución industrial en marcha y se abrirán nuevas oportunidades. Cinco son los vectores de cambios que están sucediendo en el mundo: inteligencia, colaboración, bioeconomía, descentralización y valores. Considero a la actual la cuarta revolución; las dos anteriores fueron las industriales clásicas y la informática.

Los vectores combinados permiten pensar en una nueva etapa de industrialización, más inteligente y amigable con el medio ambiente, distribuida en las distintas regiones y en sintonía con nuevos estilos de vida. ¿Será esta una oportunidad para nuestro país y nuestra región? ¿Sabremos aprovecharla?

Con base en la conocida y por ahora sostenida ley de Moore (la capacidad de cálculo operativa de las computadoras se duplica cada 1,5 años), en la abundancia y el abaratamiento de la evitarposibilidad de capturar información, guardarla para su utilización y procesarla con alta eficiencia e incluso en tiempo real, se abrirán posibilidades de conocer e incluso gestionar sistemas complejos, como los industriales y productivos, los ecosistemas naturales hasta en las mismas ciudades.

En este marco hay tres paradigmas tecnológicos que están comenzando a cobrar especial relevancia: BigData, Algorítmica o Inteligencia Artificial, y el Internet de las Cosas (IdC). El BigData es un término aplicado a conjuntos de datos que superan la capacidad del software habitual para ser capturados, gestionados y procesados en un tiempo razonable. Los tamaños del big data se hallan constantemente en aumento.

La Inteligencia Artificial o Computacional es un área multidisciplinaria que, a través de ciencias como la informática, la lógica y la filosofía, estudia la creación y el diseño de entidades capaces de razonar por sí mismas utilizando como paradigma la inteligencia humana. El Internet de las Cosas (IdC), por su parte, es un concepto que se refiere a la interconexión digital de objetos cotidianos con Internet.

Hay una explosión de las redes para las interacciones sociales, el trabajo en equipo, las infraestructuras inteligentes (por ejemplo, las redes inteligentes o smart grids) y los modelos de negocio compartidos, entre otros. Esta colaboración permite nuevos modos de desarrollo y del uso de los sistemas y de las infraestructuras, especialmente orientados al manejo inteligente de la demanda y a la utilización de capacidades ociosas o recursos antes desestimados. La misma es posible gracias a la tecnología, pero también refleja un cambio de valores.

La bioeconomía

Una creciente inversión y atención de varias de las principales economías del mundo hacia la biología aplicada, las ciencias naturales y las ciencias de la vida en general está resultando en logros muy significativos, como la secuenciación del ADN. Estos avances rápidamente tendrán impacto en las industrias de todo tipo. Revolucionarán la salud (por ejemplo, en diagnósticos automatizados o medicina intrusiva), volverán económicamente viables las energías renovables, posibilitarán innovaciones apenas imaginadas, como métodos biológicos para la manufactura (por ejemplo, bioplásticos para el uso en autopartes) e interacciones más inteligentes con el medio ambiente y con los ecosistemas que generen menos residuos. Pensemos que un auto, una vez cumplida su vida útil, podrá ser desarmado, algunas de sus partes reutilizadas y otras serán biogradables. La Argentina tiene, por sus recursos naturales y por su trayectoria en las áreas vinculadas con la producción de biomasa (agroindustrias) y con la biología, oportunidades muy significativas de nueva industrialización en este sentido.

En poco tiempo será posible fabricar piezas y productos de gran calidad fuera de los centros productivos tradicionales del mundo, por ejemplo innovaciones como las impresoras 3D. En un contexto de mercados nuevos en desarrollo, como los Brics y países en la región que muestran un sostenido enriquecimiento como Chile, Perú o Colombia, estas capacidades, sumadas a los elevados costos logísticos, permitirán un desarrollo industrial descentralizado con muchas posibilidades para nuestro país, en el contexto de América latina.

Por último, y tal vez más importante, un factor clave son los cambios en los valores, en las expectativas y en los modos de vida de las nuevas generaciones. Entre otros se pueden notar aspectos como la preferencia por las actividades creativas, por la transparencia en los procesos, por las acciones en sintonía con el medio ambiente y por estilos de vida en general más inteligentes.

Estos cinco vectores de cambio permiten imaginar una nueva revolución industrial, la 4.0. Tomemos por ejemplo el caso de la industria automotriz y pensemos en su impacto. En los próximos años podremos tener autos con piezas biodegradables, que puedan ser producidas en alta calidad, cerca de los mercados de demanda y también con menos costos logísticos y mayores posibilidades de desarrollo local en cada región; nuevos combustibles renovables o con menor impacto en el ambiente y la salud; creciente inteligencia que permita la interacción de los autos entre sí para evitar accidentes en las esquinas; la interacción con la infraestructura de las ciudades, de modo de evitar atascamientos, encontrar espacios para estacionar o ahorrar combustible, tal vez llegando a prescindir de la necesidad de conductores. Se trata de cambios en los estilos de vida, que llevarán a que las personas quieran vivir más cerca de sus lugares de trabajo, usar modos alternativos de transporte o compartir el uso de vehículos con menor impacto sobre el ambiente. Todo hace pensar en una nueva industria o en un conjunto de nuevas industrias, a las que tal vez deba referirse de modo más general como los sistemas de movilidad.

Los mencionados son sólo algunos de principales cambios en curso que permiten pensar en una nueva, más inteligente, ambientalmente amigable y geográficamente distribuida etapa de industrialización de nuestras sociedades, que puede pensarse –por sus consecuencias en términos de los cambios y oportunidades que representa para todos– como la cuarta revolución industrial en la historia de nuestra especie en el planeta. El futuro está lleno de oportunidades.

El mundo que se viene

Inteligencia artificial

Se trata de un área intermultidisciplinaria que estudia la creación y el diseño de máquinas capaces de razonar por sí mismas.

A la distancia

Habrá una interconexión digital de objetos cotidianos con Internet.

La bioeconomía

Las energías renovables finalmente serán sustentables. Habrá interacciones más inteligentes con el medio ambiente.

Impresoras 3D

En poco tiempo va a ser posible fabricar piezas y productos de gran calidad fuera de los centros productivos tradicionales del mundo.

Nuevos estilos de vida

Las nuevas generaciones buscan la creatividad, la transparencia, el respeto por el medio ambiente. Nuevas industrias les darán la razón.

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