En un mundo de cambios veloces, el que arriesga poco pierde mucho más

Las empresas admiten que dependen de las disrupciones, pero bajan sus apuestas
Luján Scarpinelli
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30 de noviembre de 2014  

Conscientes de la importancia, pero poco dispuestas a tomar riesgos. La inversión de las empresas en innovación, es decir, en el desarrollo de productos y servicios novedosos capaces de causar transformaciones profundas, resulta escasa en relación al ritmo vertiginoso al que se mueve el mercado.

"La innovación sin riesgo cuesta demasiado cara", sentencia un estudio de la consultora Accenture que analiza la búsqueda de nuevos negocios y disrupciones en las corporaciones. La encuesta revela que, pese a asumir la dependencia de la implementación de cambios para que los negocios perduren en el tiempo, la mayoría de las empresas pone la mira en el corto plazo. "Hay un reconocimiento sin precedentes de que la tecnología, las transformaciones sociales y la volatilidad económica seguirán eclipsando modelos de negocios", indica el informe de Accenture.

La mayoría de los 519 ejecutivos de compañías líderes consultados respondió que a la hora de "innovar", se lleva a cabo una ampliación o avance sobre las líneas de productos existentes. Cada vez más, la apuesta va a lo seguro: el contraste con el mismo estudio realizado dos años antes, muestra una tendencia creciente en ese sentido, y una merma entre las firmas que crean nuevos productos y servicios, transforman procesos o incursionan en nuevos modelos de negocios. Las empresas persiguen resultados financieros inmediatos, en lugar de inversiones que prometan retornos a futuro, exponen las conclusiones del relevamiento.

"Las compañías entienden que el cambio es la nueva norma, y la importancia de la innovación continua. Pero no muchas tienen claro cómo generar mayor valor a partir de sus esfuerzos de innovación", analiza Accenture sobre la base de las opiniones recolectadas en distintos sectores. La consecuencia de los malos resultados es una frustración que pone barreras al riesgo. Al crecer la aversión, aunque puede haber mejoras en el negocio a partir de cambios poco aventurados, el corazón del modelo queda expuesto a que otros, dentro o fuera de la industria, lo hieran de muerte. La visión conservadora que pretende minimizar los riesgos, se advierte, maximizan la posibilidad de caer en "trampas", que suponen altos costos. Sobran los ejemplos de compañías que, como Blockbuster -por dar un caso-, perdieron su espacio.

El desaliento mina la innovación. En los últimos años, la brecha entre las expectativas y los resultados se amplió. Eso puso en duda el efecto como una ventaja competitiva, y hoy hay poca fe en que la firma que invierte en innovación genere una diferencia. Los problemas, arroja el análisis de distintas variables, son las estrategias poco definidas, y el rechazo al riesgo, que conduce a la búsqueda de pequeñas oportunidades, en lugar de creaciones ambiciosas.

Una forma de llevar la innovación a buen puerto, sugiere Accenture, es crear sistemas formales para su gestión, que conviertan a las compañías en maestros, en lugar de víctimas del cambio. Según surge del estudio, las compañías que cuentan con un sistema holístico y formal de innovación son las más conformes con sus resultados. Por tanto, encauzarla con algunas reglas puede condicionar del éxito. Accenture enuncia algunas ineludibles: moverse velozmente, con flexibilidad y controlando riesgos, en busca de nuevos productos y servicios con tecnología y personalización. En esto último, destaca como una de las claves el análisis de datos (Big Data). Todo, concluye, ayudará a predecir tendencias y convertir ideas en bienes y servicios que conquisten el mercado.

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