Enfrascados entre Kirchner y la oposición
Algunos dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) intentaron, sin éxito, comunicarse en estos días con el diputado Ricardo Alfonsín. Querían plantearle algunos de los riesgos que, razonan, conllevará el fogoneo del proyecto que les devolvió las perturbaciones: elevar los haberes jubilatorios al 82% móvil del salario mínimo.
La oposición acorraló al Gobierno por donde más le duele, por la izquierda, y provocó la reacción de Néstor Kirchner: empezaron a proliferar rumores e iniciativas sobre la posibilidad de afrontar ese gasto con aumentos en los aportes patronales que pagan las compañías. A ningún hombre de negocios le sorprendió, en ese fragor, el regreso discursivo de Amado Boudou a sus tiempos del CEMA o las volteretas de Aníbal Fernández, al que sólo le faltó imitar el vozarrón de Miguel Angel Broda para dramatizar una ortodoxia perfecta.
Kirchner siempre sabe dónde golpear. Más si se trata de empresarios a quienes podría imaginar, en el estricto sentido de la palabra, como verdaderos pares. Durante el último verano, mientras tambaleaba el uso de reservas ante la negativa de Martín Redrado, el simple rodaje de un rumor -la posibilidad de un bono compulsivo para los bancos- le alcanzó al diputado santacruceño para convertir rápidamente a Jorge Brito en el primer y único lobbista público de la renuncia del presidente del Banco Central.
El 82% móvil será, por lo tanto, uno de los principales temas de conversación mañana, durante un almuerzo que tendrán, en la Bolsa, los jefes de las entidades corporativas. Entre otros, Héctor Méndez (UIA), Brito (Adeba), Carlos Wagner (Cámara de la Construcción) y el anfitrión, Adelmo Gabbi. Ya pasó el viernes, en el almuerzo con el presidente de Siria, Bashar al-Assad, en el hotel Hilton. "Sin desconocer el derecho adquirido de los jubilados, lo que hay que hacer es ampliar la masa de los que aportan", se adelantó Méndez, uno de los invitados. Dentro de la UIA, la preocupación se expresa en términos bastante más crudos: "Nos quieren enfrentar con los jubilados", se espantan. El tema será discutido pasado mañana en la reunión de comité.
A los empresarios les llevó varias horas asimilar la embestida. Algunos empezaron a hurgar en los números de otras áreas de la economía. Se defenderán hacia adelante, con propuestas directas o insinuaciones, y las primeras estocadas caerán sobre tres sectores concretos: el juego, la renta financiera y los subsidios. De cualquiera de esos rubros podría salir, afirman, el financiamiento de lo que el jefe de Gabinete definió como una idea "demencial".
Algunos estudios privados podrían abonar argumentos e infinitas discusiones. Por ejemplo, los cálculos de Nicolás Bridger, economista de la consultora Prefinex, que fijan en 18.000 millones de pesos anuales lo que el Estado necesitaría para pagarles el 82% móvil sólo a los jubilados que cobran el haber mínimo. "Vivir en la Argentina de hoy con 895 pesos por mes es todo un desafío, algo que vuelve todo esto, a simple vista, un debate razonable", dice Bridger, y agrega que se trata de mucho dinero y que, para colmo, debería extraerse de un flujo sustentable de fondos.
Un ejemplo claro son los subsidios a la energía de los sectores altos y medios, una de las inconsistencias más evidentes de la política tarifaria del Gobierno desde 2003. No hay mucho para discutir: influyentes vecinos de Barrio Parque como Claudio Cirigliano (Grupo Plaza) o Ernesto Gutiérrez (Aeropuertos Argentinas 2000) pagan casi un tercio de las facturas de electricidad que reciben los habitantes del rústico barrio Las Flores, en la entrada de Rosario. Un estudio de la consultora Montamat & Asociados indica que, para el segmento de los consumos de 300 kW, esos mismos rosarinos pagan cuatro veces más que, por ejemplo, quienes viven en la esquina de Av. del Libertador y Ocampo, el barrio del ministro Julio De Vido. Hace cuatro años, alguien de ese edificio quedó sorprendido al ver que la factura del ex arquitecto de Entel superaba largamente los 1200 pesos.
Según Bridger, subsidiar la demanda energética y el transporte de los sectores medios y altos, ciertas empresas de alimentos y la recuperada Aerolíneas Argentinas le cuesta al Estado 15.000 millones de pesos por año. Muy cerca del monto que necesita para el 82% móvil de los haberes mínimos.
Mirando al oráculo
En la intimidad de la UIA, algunas voces empiezan a tomarse revanchas módicas. "Parece que de algo servían las AFJP", soltaron en la junta directiva fabril. Estudios internos de la entidad indican que, bajando el trabajo en negro del actual 38% de la población activa que dice el Indec al 20%, el 82% móvil será un sueño cumplido. "¿Cómo puede ser que hayamos crecido durante siete años al 9 por ciento y no se haya podido solucionar ese problema? -se preguntó otro industrial-. El 38 por ciento es una cifra de país en crisis."
Los empresarios descuentan que, si sale el proyecto, Kirchner jamás asumirá el costo político de vetarlo. Su primer paso de estos días será, casi seguro, enrostrarle a la oposición ajustes del pasado. "Para saber qué piensa Néstor, ayer vi el programa 6, 7, 8 . Y ellos están en esa línea", reforzó un miembro de la UIA.
El segundo movimiento, la posibilidad de subir aportes patronales, es presentido como el más probable por razones ya aprendidas por todos: no hay nada peor para un empresario que Néstor Kirchner ante una encerrona de recursos.
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