Entre palmeras y cursos de agua, opciones para el relax en Entre Ríos

Con alojamiento en vagones de tren adaptados o en un palacio que fue de Urquiza, en la provincia se puede disfrutar de la naturaleza sin perder confort; las termas, una alternativa
Jorge Riani
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22 de febrero de 2015  

PARANÁ.- Paisaje e historia. Las mejores obras que la naturaleza y el hombre han realizado en la zona le dan marco a la oferta turística de alta gama en Entre Ríos. En la provincia -que además de estar enmarcada por ríos, tiene en sus 78.000 kilómetros cuadrados unos 7000 pasos de agua- la oferta de turismo rural satisface las expectativas de los visitantes exigentes.

Entre las opciones, los complejos La Aurora del Palmar, Noha y el Palacio Santa Cándida permiten instalarse en el campo sin privarse de las más excelsas comodidades. Hasta allí llegan visitantes de distintas provincias, además de italianos, españoles, estadounidenses y uruguayos.

La Aurora del Palmar está enclavada en un área natural protegida de 1100 hectáreas y es lindante con el Parque Nacional el Palmar, en el departamento de Colón. "El hotel está instalado en el mismo paisaje del palmar; se puede disfrutar del mismo lugar natural, con la posibilidad de hacer safaris en 4x4, paseos en canoas por el arroyo, cabalgatas, safaris fotográficos, avistaje de aves, caminatas interpretativas, identificación de fauna y flora autóctona y campamentos de naturaleza", cuenta Ariel O. Battista, uno de sus propietarios, junto a María Eugenia Peragallo. "Nos destacamos por los platos preparados sobre la base del fruto de la palmera yatay, muy sabrosos y originales", agrega Peragallo respecto del restaurante del complejo.

La comunidad de palmeras que fueron modelando el paisaje durante tres siglos le da al lugar un toque exótico. La explotación turística no interfiere con el plan de la naturaleza. "Trabajamos dentro del Programa de Refugios de Vida Silvestre de la Fundación Vida Silvestre Argentina, integramos el Sistema de Áreas Naturales Protegidas de Entre Ríos como reserva de uso múltiple, y certificamos Norma IRAM de Servicios Turísticos en Áreas Naturales Protegidas", dicen Ariel y María Eugenia.

En temporada baja, las habitaciones dobles, instaladas en vagones de tren excelentemente adaptados, cuestan $ 900 la noche, con desayuno. Las excursiones cuestan $ 130 (adultos) y $ 70 (menores).

No difieren muchos los precios de Noha, una casa de campo donde se puede disfrutar de la naturaleza con el confort de la urbanidad. Allí ofrecen hacer excursiones, relajarse en las sesiones de masajes o jugar ping--pong, fútbol tenis o futgolf.

"Nos caracterizan nuestras cenas totalmente caseras, con platos al disco, al horno de barro o parrilla; contamos con un servicio de desayuno variado y sin horario", dice el gerente general Sebastián Paternoster. Explica que el lugar es exclusivo para parejas, sin chicos. Pueden hospedarse hasta diez huéspedes a la vez, para no resentir la calidad de la atención. Las tarifas que pagan quienes llegan a este caserón ubicado campo adentro a la altura del kilómetro 6,5 de la ruta provincial 135 van de los 780 a los 985 pesos por noche.

Si las dos mencionadas casas de campo ofrecen confort en medio de la naturaleza, lo que el Palacio Santa Cándida les permite disfrutar a sus huéspedes es la ostentosa belleza arquitectónica que recrea lo que hace años fue: el lujoso saladero del general Justo José de Urquiza, dueño y señor de la región.

En la provincia existe una arquitectura urquicista para lo público; se trata de los edificios de la vieja Confederación Argentina, obra del arquitecto italiano Santiago Danuzio, que pueden verse en Concepción del Uruguay y en Paraná. Pero existe otra arquitectura urquicista, que es la que puede apreciarse en lo que fueron las propiedades de uso particular del primer presidente de la Confederación. La característica central de estas construcciones es el lujo expresado en los ornamentos de columnas y capiteles, en rejas, estatuas de mármol de Carrara, parques abiertos con inmensos árboles, y muebles de estilo imperial o colonial rioplatense. Eso y más puede verse en este suntuoso hotel levantado sobre la memoria de aquel viejo saladero, que supo dar trabajo a más de 300 personas, allá por el siglo XIX.

La oferta del Palacio Santa Cándida -monumento histórico nacional- se completa con jornadas de pesca, paseos en catamarán, deportes acuáticos, cabalgatas, trekking, caza, golf, entre otras actividades. El hotel está a orillas del río Uruguay y del arroyo de La China. LA NACION consultó las tarifas, pero los gerentes y propietarios no las dieron, con el argumento de que "están en modificación".

En la provincia de los ríos, el agua brota también del subsuelo. Por eso, las termas son otra atracción. Los más exigentes preferirán las de Villa Elisa, que en sus más de 40 hectáreas ofrecen su parque acuático, restaurante, confitería, quinchos y bungalows. El día de termas más spa, que incluye entrada al complejo, circuito antiestrés, recorrido por una piscina lúdica, sauna, baño de vapor, ducha escocesa y sala de relax, cuesta $ 340 por día, o $ 290 para los jubilados.

Federación es la ciudad más nueva de Entre Ríos y es la que tiene las termas más antiguas. En el complejo hay piletas de olas, parque acuático, piscina que se extienden entre comodidades y ofertas gastronómicas y recreativas. Pasar el día allí cuesta $ 110 (adultos), $ 60 (jubilados) o $ 50 (niños).

Tierra y agua; naturaleza y arquitectura; árboles y estatuas decimonónicas. En Entre Ríos, el turismo de alta gama tiene también su lugar.

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