Es el resto del mundo, no Brasil, el problema argentino

El máximo negociador de la nación vecina en temas de integración económica recordó que en los últimos cinco años la Argentina acumuló un déficit de 32.000 millones de dólares con EE.UU., Europa y Japón, mientras que con su país registró un superávit de 6000 millones; propuso que los cuatro integrantes del bloque apliquen subsidios no distorsivos, y cree que la solución para los conflictos comerciales es una mayor especialización de la industria
El máximo negociador de la nación vecina en temas de integración económica recordó que en los últimos cinco años la Argentina acumuló un déficit de 32.000 millones de dólares con EE.UU., Europa y Japón, mientras que con su país registró un superávit de 6000 millones; propuso que los cuatro integrantes del bloque apliquen subsidios no distorsivos, y cree que la solución para los conflictos comerciales es una mayor especialización de la industria
(0)
26 de marzo de 2000  

Sin saco ni corbata, y a horas de firmar el acuerdo automotor, el experimentado negociador brasileño para el Mercosur José Botafogo Gonçalves, scotch en mano, conversó con La Nación sobre el presente y el futuro del bloque regional. El cálido ambiente de una de las salas de la residencia del embajador brasileño en Buenos Aires no impidió que el hombre en ocasiones abandone su pacífica oratoria para expresar con dureza algunas de sus convicciones.

-¿Se acabó la etapa de medidas unilaterales?

-Sí. Las decisiones unilaterales pueden dar la sensación de que resuelven los problemas. Pero la realidad es que no resuelven nada. Por ejemplo los cupos en textiles que puso la Argentina fueron condenados en el Mercosur y en la Organización Mundial de Comercio. En el conflicto de calzados, los importadores en la Argentina no aceptan las cuotas que las fábricas de ambos países acordaron. Además de crear un conflicto político y legal, no solucionan el problema de los sectores afectados. La firma del acuerdo automotor abre un camino para decidir los pasos para tratar los conflictos pendientes.

-¿Cuál es la propuesta brasileña para lograr eso?

-No tenemos propuestas, porque el problema no es nuestro, el problema es argentino. Puede que tengamos alguna sugerencia en relación con el ingreso en Brasil de los lácteos o el arroz argentino, pero vamos a escuchar las ideas de la parte argentina. Pero estamos dispuestos a producir de manera operacional lo que ahora se denominó "paraguas". Pero está claro que para Brasil las compensaciones tarifarias no tienen posibilidad.

-¿Y entonces qué clase de medidas aceptaría?

-Si podemos acordar medidas conjuntas para fortalecer la capacidad productiva del sector con problemas, y que además favorezcan la integración, eso sería muy bueno.

-¿Cuál es la solución, entonces?

-Mayor integración. Pensemos en el acero, que es un producto que ya está en vías de integración. Cuando viene un pedazo del auto desde Brasil, se ensambla aquí y luego se vende en Brasil o en cualquier lugar del mundo, la cadena productiva ya está. No hay sentido en decir que el acero argentino debe tener un trato distinto del brasileño. Si el acero acá tiene un problema de competitividad pero el acero que entra en el auto no lo tiene, hay que determinar las acciones que permitan una integración o especialización de ese producto. Eso debe ocurrir para el resto de los productos.

-¿Los gobiernos deben digitar la especialización?

-En el grupo de Industria del Mercosur ya hay un estudio muy avanzado de integración y especialización de la cadena productiva. Entonces vamos a aprovechar todos los estudios que se acumularon para incorporarlos en la resolución de problemas.

-¿Y cómo se soluciona el problema de los subsidios brasileños?

-Uno de los ejes centrales de la reforma tributaria que debe votarse en el Congreso es la sustitución de impuestos estaduales por un sistema de Impuesto al Valor Agregado similar al argentino. Si se aprueba, esto eliminaría el grueso de la preocupación por la guerra de subsidios entre Estados. Pero queda discutir un listado de todos los subsidios e incentivos y buscar una política coordinada. Porque hay incentivos que son buenos y otros que no. Algunos son necesarios y otros son distorsivos. Debemos tener una política común de subsidios o incentivos que no sean negativos, que atraigan inversiones y promuevan el desarrollo regional y el empleo. ¿Por qué no?

-¿Brasil es el problema del Mercosur?

-Brasil participa en un 0,8% del comercio mundial, la Argentina, el 0,4%. Es una vergüenza. Brasil está entre las diez economías más productivas del mundo. Producimos de todo, no es posible que la participación sea tan baja. Somos insignificantes. Y por eso sufrimos mucho. De 1994 a 1999, la Argentina tuvo un déficit con EE.UU., la Unión Europea y Japón de 32.000 millones de dólares. Y con Brasil en ese mismo período tuvo un superávit de 6000 millones de dólares. Esto no lo digo para dar a entender que somos los buenos y que ustedes son los malos. Quiero decir Brasil que no es el problema de la Argentina. Una pelea bilateral es una señal de miopía, el problema es el resto del mundo.

Agenda externa

Tras la devaluación del real, Brasil se puso como objetivo inamovible conquistar nuevos mercados. Así salió a negociar independientemente con otros países y regiones. Tras el reclamo político de sus socios del Mercosur, la explicación brasileña es que están preparando el terreno para un acuerdo del bloque con el nuevo mercado por ganar.

-Respecto de la agenda externa brasileña, ya han negociado con la Comunidad Andina, con Sudáfrica y con México, ¿qué sigue?

-... No es así... Nosotros... Si estamos hablando de entendimientos bilaterales... Como tenemos una agenda de integración con la Argentina, también tenemos una agenda con Venezuela en términos de integración energética, o con Bolivia con los gasoductos. Esas agendas bilaterales siguen normalmente. Ahora hace pocos días el canciller Luiz Felipe Lampreia estuvo en Sudáfrica. Y el ministro de Industria de ese país propuso un acuerdo Sudáfrica-Mercosur. Lampreia estuvo interesado en la propuesta y se la transmitió al canciller argentino. No es un agenda bilateral, es del Mercosur.

-¿Y con México cuál es el plan?

-La idea no es multiplicar estos acuerdos individuales. Queremos actualizar los viejos acuerdos del Area Latinoamericana de Integración para en seguida iniciar una nueva rueda de negociaciones del Mercosur con quien sea.

-¿La firma del acuerdo automotor con la Argentina se aceleró por el hecho de que Brasil ya tiene casi cerrado un acuerdo con México que incluye autos?

-No. Estamos en tratativas para lograr un acuerdo con México, aún no hay acuerdo.

-Si fuese Machinea, ¿cómo solucionaría el problema de competitividad argentina?

-Voy a hablar como coordinador del Mercosur. Creo que estamos a punto de modificar la percepción que hemos tenido hasta ahora de que si hay un problema argentino, hay un problema brasileño. La Argentina tiene una dificultad competitiva que puede ser por problemas externos, por la inflación, por los costos elevados, por la devaluación del real. Y del lado brasileño también hay un listado de problemas. Estamos a punto de cambiar el enfoque. Y el nuevo enfoque es que no vamos más a considerar en nuestras relaciones bilaterales que los intereses de la Argentina son conflictivos con los intereses de Brasil.

-¿Cree que habrá acuerdos entre empresas?

-Sí. La visión del empresario es muy pragmática. Si tiene un mercado del otro lado de la calle, pero no se entiende con su comprador, perderá ese mercado. Si existe un acuerdo del gobierno que le da al vendedor acceso a un mercado, pero el cliente no quiere comprarle, no hay negocio. Los gobiernos hablan de acuerdos, de instituciones, de compromisos, pero el empresario quiere saber que el otro va a comprar y va a pagar. Entonces la disposición para acuerdos pragmáticos es muy fuerte, mucho más que entre los gobiernos.

Fallo

Antes de volver a Brasil, Botafogo Gonçalves dejó en claro que no aceptará una demora en el cumplimiento del fallo del tribunal arbitral del Mercosur, que falló contra los cupos a los textiles fijados por la Argentina.

-¿Cómo ve que la Argentina pida más tiempo para cumplir el fallo?

-Lo veo muy mal. Usted recordará que hubo una percepción de que Brasil aplicaba con mucha libertad medidas no tarifarias, maniobras que creaban las famosas trabas. Y en consecuencia, se decía que era necesario crear un sistema más eficiente de solución de controversias. Si en el momento en que nosotros afirmamos que estamos preparados para mejorar el tribunal de controversias, para institucionalizarlo, la Argentina dice que no está en condiciones de cumplir, creo que es un tiro en el pie para los intereses argentinos.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.