Estabilidad monetaria, la receta de Smith

Para el economista norteamericano, sólo así la Argentina podrá tornarse atractivo para los inversores extranjeros
Hugo Alconada Mon
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12 de mayo de 2003  

Vernon Smith es un economista atípico. Ultimo ganador del Premio Nobel de Economía junto con el profesor de la Universidad de Princeton Daniel Kahneman, en realidad es ingeniero electrónico y desafía las teorías económicas en su laboratorio. En particular, para saber por qué los mercados funcionan como lo hacen.

Crítico del papel que asume el Fondo Monetario Internacional (FMI) en los países emergentes, se basa en sus hallazgos para promover en ellos la disciplina monetaria más estricta posible. Afirma, también, que la Argentina sólo podrá sortear la encrucijada si aplica medidas "complejas y muy específicas" y soporta el "período de transición".

Nacido hace 76 años en Wichita, Kansas (EE.UU.), y con un doctorado de la Universidad de Harvard, dicta clases de Economía y de Derecho en la Universidad George Mason, de Virginia, además de investigar en el Centro Interdisciplinario para las Ciencias Económicas, al que donó los US$ 500.000 que recibió de la Real Academia de Ciencias sueca.

De vacaciones en Anchorage, Alaska, dialogó con LA NACION sobre las opciones para atraer capitales.

-¿Qué principio básico deben aplicar países como la Argentina?

-Los gobiernos que aspiran a competir en un mercado abierto y globalizado deben aplicar una política monetaria estable -sin olvidar un cúmulo de otras políticas-, que haga más atractivas las posibilidades que ofrecen sus países para los inversores extranjeros y sus ahorristas privados, que de otro modo huyen.

-¿Los créditos internacionales pueden complementar los esfuerzos de la Argentina?

-No estoy convencido de que el FMI ayude más de lo que complica, tomando en cuenta el historial de los aportes financieros concedidos. Los países emergentes deben promover el flujo de capitales de los inversores y emprendedores. Estados Unidos no se convirtió en lo que es con préstamos de organismos como el FMI.

-Pero el FMI, el Banco Mundial y otros organismos o foros multilaterales apuntan a...

-(Interrumpe.) Los antecedentes de las ayudas externas no son precisamente brillantes o placenteros. La mayor parte de los fondos terminó en manos de funcionarios públicos corruptos o de regímenes totalitarios, más que en proyectos de infraestructura o en beneficios específicos para los habitantes de esos países. Pienso que no se necesita al FMI para eso y de hecho no creo que sea de gran ayuda en ese sentido.

-¿Cuál es el camino?

-Es algo muy complejo. Es importante que cada país ejecute su propia disciplina en lo que respecta a las políticas estabilizadoras, pero tomando en cuenta lo que ocurre en el foro internacional. Un panelista en una conferencia en Guadalajara sostenía que la meta de inflación mexicana era del 3%. Le pregunté por qué no era del 0%. Cada punto por encima de cualquier índice de EE.UU. conspira contra las posibilidades de atraer inversiones. La globalización lo torna cada día más difícil.

-¿Qué entiende por disciplina? Es un término ambiguo...

-Evitar la tentación de crear dinero para resolver problemas derivados de un déficit presupuestario cuando no se quiere subir los impuestos. Quizá sea mejor elevarlos antes que introducir políticas monetarias que llevan a la muerte de la economía.

-¿Hasta el punto de restringir cualquier margen de emisión?

-Los países deben promover una disciplina que funcione para ellos. Por ejemplo, Nueva Zelanda era una democracia con empresas públicas, subsidios y altos impuestos que terminó en una crisis monetaria. Privatizó las empresas, atravesó un período en el que la tasa de desempleo rozó el 12 por ciento y salió adelante.

-La Argentina también privatizó empresas públicas, su tasa de desempleo es más alta y colapsó...

-Nueva Zelanda salió de la Segunda Guerra Mundial con ventajas casi equiparables a las de Suiza. Pero terminó en una crisis, hizo los profundos cambios que debía, soportó el período de transición y llegó al crecimiento sostenido. Pero esto último no se alcanzó sin las medidas que aplicó antes. Básicamente, y dentro de ciertos límites, dejar que los mercados hagan lo que ellos saben hacer: promover el crecimiento económico.

-¿Es viable cuando la Argentina no accede al financiamiento?

-Por supuesto que hay problemas específicos. Pero si las personas con títulos de propiedad inmueble pueden, por ejemplo, negociarlos libremente en los mercados, eso puede generar un repunte del mercado de créditos para inversión. Por ahí puede venir el crecimiento. Recuerde que eso generó en Estados Unidos un mercado con alta liquidez, sin emisión monetaria. Hernando de Soto (el economista que promueve agilizar los trámites para escriturar propiedades) está en lo correcto en esto.

-¿Es ése el primer paso para resolver la crisis argentina?

-La Argentina requiere medidas complejas y muy específicas. Nueva Zelanda privatizó y redujo el déficit público, ya que el gasto estaba fuera de control. Y enfatizó el principio que siempre debe adoptarse: disciplina monetaria. Los experimentos en nuestro laboratorio muestran que si se imprime dinero porque sí, éste reduce y distorsiona las leyes de mercado sobre consumo y producción.

Testear las teorías

El hombre del laboratorio

  • Con sus pruebas, Smith se convirtió en el estandarte de lo que se llamaría la economía experimental .
  • Recuerda que los países "deben aprender a someterse a la disciplina que impone la globalización".
  • De otro modo, afirma, "el hecho de que el FMI los saque de apuros no soluciona nada".
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