Los garajes en la ciudad solo son buen negocio para pocos

Solamente los establecimientos grandes y bien ubicados tienen alta rentabilidad; la suba de costos y la imposibilidad de ajustar los precios a la par de la inflación hizo que cerraran 1200 en dos décadas
Solamente los establecimientos grandes y bien ubicados tienen alta rentabilidad; la suba de costos y la imposibilidad de ajustar los precios a la par de la inflación hizo que cerraran 1200 en dos décadas
Carlos Manzoni
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12 de enero de 2020  

Cualquier automovilista sabe que estacionar en la ciudad de Buenos Aires es, como mínimo, una misión estresante y muchas veces imposible, porque cada vez hay más autos y menos lugares donde dejarlos. Esto hace pensar que el rubro de los garajes y playas de estacionamientos pagos tiene la "vaca atada" y la facturación asegurada, pero esto es así solo en parte: se trata de un negocio para pocos, los grandes y bien ubicados; el resto, tiene una rentabilidad baja que, en muchos casos, los obliga a cerrar sus puertas.

En efecto, según confirman en la Cámara de Garajes, Estacionamientos y Actividades Afines (Cagesra), el número de garajes y playas privados está en caída: en 2000 había 3100, mientras que en la actualidad quedan 1900. "Muchos dueños abandonaron el negocio por falta de rentabilidad y vendieron la propiedad a compradores que luego pusieron supermercados chinos o galpones, entre otras cosas", señala Eduardo Sánchez, presidente de Cagesra.

Es un dato que suena raro si se tiene en cuenta que la demanda diaria supera a la oferta, puesto que en la ciudad hay solo 1.270.000 espacios habilitados para estacionar (cifra que incluye también cocheras de edificios y lugares autorizados en la vía pública) y el número de autos que circula por día es de 1.600.000, según datos de la Secretaría de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad de Buenos Aires.

Pero claro, tal como explica Sánchez, cambia mucho la ecuación de acuerdo al tamaño y la zona en la que funcione el garaje. "Hay 15/20 que tienen buena concurrencia siempre. El resto está golpeado, sobre todo los que trabajan en la zona céntrica en la que se limitó la circulación vehicular", destaca.

Marcelo, que trabaja en un garaje grande en Avenida Corrientes, confirma lo anterior. "Con la cantidad de autos que andan en la ciudad y lo que le gusta a la gente estacionar lo más cerca posible de su oficina, no hay forma de que a los grandes bien ubicados les vaya mal; pero los chicos y los de barrio sí están complicados", comenta.

Se considera grande al garaje que tiene una capacidad de 200/300 espacios, mientras que se llama mediano al que cuenta con 100 y chico al que dispone de 35/50 lugares. Pero, ¿cómo son los números en el primer caso? Según Marcelo, un garaje que trabaja bien, en Recoleta, que es una zona de alto flujo, tiene 100 abonos mensuales de $6000 cada uno, a lo que hay que sumar unos 40.000 por día de lunes a viernes por los que estacionan por hora o por estadía. Todo eso suma $1.400.000 en bruto".

Sánchez, por su parte, afirma que, además de que su estimación es que hoy no hay garaje que facture más de $1 millón, hay que tener en cuenta que a la suma bruta hay que descontarle el 21% de IVA, el resto de los impuestos, el seguro y el sueldo de los empleados. "En 1998 el salario de un empleado equivalía al abono mensual de tres cocheras, mientras que hoy se necesitan 10 de esos abonos. Los chicos no pueden tener menos de 4 empleados, mientras que los grandes llegan a 7".

Todo esto, continua Sánchez, sin contar los casos en los que se debe alquilar la superficie, porque en ese caso la rentabilidad es aun menor. "Al dueño de un garaje con 100 autos hoy le quedan en mano $70.000 mensuales. Si de ahí tiene que pagar el alquiler, directamente sale empatado, no tiene ganancia. Un 20% de los que gerencian garajes, alquilan el lugar", dice.

Otra cosa que pega en el negocio es que no es posible ajustar los precios a la par de la inflación. Según un relevamiento de la Secretaría de Transporte y Obras Públicas, los valores van desde los $70 la hora en barrios como Monserrat o San Cristóbal, hasta $125 en zonas como Palermo o Recoleta. En el sector opinan que debería aumentarse a $200, pero en un contexto económico como el actual eso es imposible.

Algo que podría hacer que aumente la demanda de garajes y playas es el estacionamiento regulado en las calles, cuya instrumentación ya está aprobada por ley (N° 5728). Si bien en la Secretaría de Transporte y Obras Públicas destacan que solo estará tarifado 25% de los lugares donde será permitido estacionar, se supone que el número de autos que podrán estacionar en la calle será menor.

Para Esteban Súcari, director de Ecocheras, con la nueva ley de estacionamiento medido va a haber más gente que se inclinará por dejar el auto en un garaje. "Si te cobran cero por estacionar en la calle, como hasta ahora, elegís la calle , pero si te empiezan a cobrar en la calle, con todos los riesgos que implica y las vueltas que tenés que dar para conseguir lugar, muchas veces vas a elegir pagar el costo del garaje, aunque sea mayor que lo que te cobra el parquímetro", razona. "Es más, para los que van todos los días a trabajar, alquilar una cochera mensual les resultará incluso mucho más económico que dejar el auto en la calle", agrega.

En la Secretaría de Transporte y Obras Públicas dicen que la medida ordenará el tránsito y que el espacio público podrá ser ocupado de manera más democrática. "Las tickeadoras actuales serán reemplazadas por aproximadamente 2000 terminales multipropósito, multiespacio y autónomas; y desde el celular no solo se podrá pagar y renovar el tiempo de estacionamiento, sino encontrar lugar con antelación. El residente podrá estacionar de manera gratuita hasta a 300 metros de su domicilio", afirman.

Mientras tanto, Sánchez, de Cagesra, estima que, mientras la economía no repunte, seguirán cerrando garajes, porque lo primero que recorta la gente cuando le aprieta el cinturón es el estacionamiento pago. Lejos se está, según dice, de los buenos tiempos del sector, que él ubica entre los años 1994 y 1998.

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