Estudian medidas para facilitar las transferencias bancarias

Las operaciones demoran más de cuatro días, lo que dificulta el pago electrónico
Francisco Olivera
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12 de diciembre de 2001  

Apurado por no convertirse en moroso, Carlos José, un empleado de 32 años que vive en La Horqueta, decidió pagar el resumen de su tarjeta Visa la semana última mediante débito automático. Enterado de las restricciones, intentó transferir 1000 pesos de su caja de ahorro del Citibank a otra del Banco Galicia. Pero el trámite demoró cuatro días. Como se le vencía el plazo, hizo un pago de $ 400, directamente a Visa, con su tarjeta Banelco. ¿Resultado? Hoy tiene saldo a favor con Visa, pero $ 400 menos disponibles en su cuenta.

El caso revela uno de los principales problemas que enfrentan los consumidores en estos días de colas bancarias interminables: las transferencias electrónicas, que los bancos anuncian con una duración de 48 horas, tardan bastante más de lo previsto.

"Es que este sistema de movimiento electrónico de pago estaba pensado para grandes transacciones, pero no para que 7000 tipos se volcaran por semana a hacer operaciones chicas. El sistema está sobrecargado y esperemos que mejore en los próximos días", explicaron en una entidad líder del microcentro.

El Banco Provincia fue ayer el primero en intentar buscar una solución en este sentido: mediante un comunicado, informó que en los pagos por débito automático considerará la fecha de vencimiento sólo en el momento en que ingrese el dinero de la transferencia en la cuenta. Además, postergó 72 horas el plazo para abonar la tarjeta Visa Banco Provincia.

Medidas en estudio

La cuestión es estudiada en estos momentos por el Banco Central, que le propuso esta semana al ministro Domingo Cavallo una solución similar a la adoptada por la entidad que conduce Ricardo Gutiérrez.

El Central impulsó además la posibilidad de que los usuarios hagan transacciones con tarjeta Banelco, en los cajeros automáticos, entre cuentas de distintos bancos. Hasta ahora, este tipo de operación no está disponible en la red Banelco, pero sí en la red Link siempre y cuando se haga entre sus bancos asociados. Desde la próxima semana ya no sería necesario que las entidades integren una misma red.

La jornada de ayer en la City volvió a ser complicada. Desde el mediodía, el sistema de la sucursal de la calle Lavalle del Banco Nación se interrumpió, lo que provocó que muchos usuarios tuvieran que postergar para hoy sus intenciones de abrir una cuenta. "Lo lamento, hasta mañana no pueden sacar cajas de ahorro", se excusó ante LA NACION un empleado.

El horario de atención, que en varias entidades volvió a ser el habitual, también generó desencuentros entre clientes que se habían acostumbrado al cierre a las 16, adoptado por la mayoría de los bancos en los últimos días.

"Llegué tres menos cinco. Me demoraron los tipos de seguridad, revisándome el bolso, y ahora no tengo plata para volverme a casa", explicó Sergio, de 22 años, empleado de la aseguradora Metropolitan Life, al personal del BankBoston.

También fue una proeza conseguir dólares y, en algunos casos, cheques cancelatorios. "No vendemos dólares", anunciaban las empleadas del Citibank. Y en la fila de una sucursal del Banco Sudameris, larga como la Muralla China, varios usuarios mostraron su enojo al toparse con un cartel en la vidriera: "Hasta el lunes 17/12 carecemos, por haberse agotado, de cheques de disposición", decía.

Josefina, de 31 años, una sonriente vecina de San Telmo, intentó por todos los medios que en una filial del Banco Francés le cambiaran 300 dólares por pesos. No hubo caso: tuvo que comprar repuestos para su automóvil en la moneda norteamericana. Naturalmente, se los aceptaron gustosos.

Las sucursales volvieron a estar atestadas. El cabo Mangone Martínez, habitual custodio del Banco Nación, se convirtió en un experto de las medidas de Cavallo ante clientes desesperados por hacer los trámites más sencillos.

"Yo pude depositar plata, pero mucha gente no se dio cuenta de que hoy los bancos cerraban a las tres", señaló Constanza Di Nucci, de 22 años, mientras escuchaba las quejas de un hombre enfurecido, que le contaba por celular a un compañero de trabajo todas sus penurias en la puerta de un Citibank en la calle Florida. Entre tanta tensión, a pocos metros, un grupo de chicos de Caritas pedía colaboraciones cantando villancicos que no alcanzaban para tranquilizar a todos.

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