Evalúan cambios en la forma de analizar la inversión pública

Avanza la idea de Kirchner y Lula
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26 de abril de 2004  

WASHINGTON (DPA).- Brasil y el Fondo Monetario Internacional (FMI) firmaron ayer un acuerdo para llevar adelante programas piloto para evaluar el impacto que tendría en el resultado fiscal cambiar la forma en que se miden las inversiones en infraestructura en el presupuesto.

El ministro de Finanzas de Brasil, Antonio Palocci, informó durante una conferencia de prensa aquí que Brasil se ofreció para ser uno de los países en los cuales el FMI llevará adelante estos programas piloto. Estos estudiarán el impacto que tendría modificar la contabilidad de las inversiones de recursos fiscales en infraestructura, una idea que fue propuesta por la Argentina y Brasil semanas atrás, a través del Pacto de Copacabana.

Los presidentes de la Argentina, Néstor Kirchner, y de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, impulsan que el FMI modifique la manera en que evalúa las inversiones en infraestructura en el presupuesto del país y su influencia en el déficit fiscal.

El argumento de esta propuesta, contenida en aquel acuerdo bilateral, fue la necesidad de mantener una política fiscal prudente que deje espacio en el presupuesto para liberar recursos que se destinen a inversiones en infraestructura, necesarias para posibilitar el crecimiento económico.

Apoyo en el directorio

La directora gerente interina del FMI, Anne Krueger, informó que la propuesta de llevar adelante programas piloto en varios países de diferentes regiones fue apoyada por "la mayoría de los directores" del organismo, que además coincidieron en la evaluación de que ciertos proyectos de infraestructura estimulan el crecimiento. "Estos estudios piloto deben concentrarse en particular en modificar la convergencia de los indicadores fiscales, y en evaluar las implicancias fiscales de las sociedades público-privadas", explicó Krueger.

Sin embargo, los directores del FMI enfatizaron que no debe olvidarse que estas modificaciones tengan lugar manteniendo la estabilidad macroeconómica y la sustentabilidad de la deuda; es decir, que garanticen que los países sigan siendo capaces de cumplir con sus obligaciones en el pago de los intereses.

"A la luz de estas consideraciones, enfatizaron que la preocupación primaria del análisis fiscal y de los consejos sobre las políticas públicas debe seguir siendo el balance fiscal total y la deuda pública bruta", dijo Krueger. "Sin embargo, en reconocimiento a que los préstamos tomados para poder realizar inversión pública pueden contribuir al crecimiento, (los directores) recomendaron que se le dé más importancia a salvaguardar la inversión pública, especialmente en infraestructura", agregó.

El directorio consideró la idea, sugerida por los especialistas del FMI que hicieron el informe primario sobre el tema, que sugiere prestar "apropiada atención" al balance fiscal corriente, que excluye el gasto de capital y los ingresos, a manera de indicador fiscal suplementario.

El directorio ejecutivo enfatizó que las decisiones sobre estos temas deben ser adoptadas por el gobierno de cada país, y que "recortes en impuestos distorsivos o un aumento en programas sociales eficientes y gasto en capital humano pueden merecer tanta o más prioridad en la política fiscal que la inversión en infraestructura".

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