Fiebre del oro: el plan de las mineras para recuperar el brillo

La suba en la cotización internacional impulsó los precios de las empresas del rubro
The Economist
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15 de febrero de 2020  

Durante gran parte de la década de 2010 las compañías productoras de oro se veían como algo gris. Con un valor de mercado sumado de aproximadamente US$300.000 millones, tenían una cotización menor a la del café Nescafé Gold. Y sin embargo cuando las grandes compañías del rubro se reunieron en Sudáfrica hace una semana para su mayor encuentro de inversiones, brillaban en todo su esplendor. Al subir los precios del oro 19% el año pasado, la mayor tasa de aumento desde 2010, debido a la incertidumbre económica y las bajas tasas de interés, el precio de las acciones de las mineras trepó el doble que los precios.

La extracción de oro es un trabajo ingrato. Las empresas del rubro deben reinvertir constantemente tan solo para sostener la producción; la reserva de oro promedio es más pequeño y se agota más rápidamente que el de otros minerales. Al mismo tiempo deben entregar dinero a los accionistas, pagar impuestos y royalties en los países en los que operan y cerrar con seguridad minas envejecidas que usaban cianuro para separar el oro del mineral. Durante años muchas firmas intentaron equilibrar estas exigencias con la gracia de un bebé llevando una bandeja con copas de champagne. Al presentar en las próximas semanas sus ganancias para todo el año, sus inversores están buscando señales de que finalmente se están afirmando.

La última vez que estuvo en alza el mercado del oro, de 2009 a 2012, las compañías gastaron grandes sumas en acuerdos y se cargaron de deuda. La posterior caída de los precios dejó a la vista la mala administración, dice Josh Wolfson del banco de inversión RBC Capital Market. En los últimos cinco años la ganancia sobre capital de las compañías de oro fue 5% negativa, mientras las compañías del índice S&P 500 tenían una utilidad promedio del 15 por ciento.

Ahora las firmas mineras del oro se están beneficiando por el alza del precio del metal y la baja del petróleo, que es un insumo importante. Pero las mineras también han aprendido de sus errores del pasado. Entre 2003 y 2017 la deuda neta de las 20 principales compañías del oro seguidas por el fondo bursátil GDX cayó un 42%.

La industria se ha concentrado. El año pasado se vieron fusiones, adquisiciones y joint ventures por más de US$33.000 millones. Barrick Gold de Canadá pagó US$7000 millones por Randgold Resources, con minas en todo África. Newmont Mining, una firma estadounidense, compró Goldcorp, otra canadiense, por US$12.000 millones.

Los patrones del oro ahora deben demostrar que acertaron al hacer todos esos acuerdos. El nuevo CEO de Barrick, Mark Bristow, se ganó la confianza de los inversores a la cabeza de Randgold, que superó exitosamente anteriores bajas del precio del oro. Había demasiados administradores mediocres y no había suficientes activos buenos, dice Bristow. Cree que la mayor escala atraerá más inversores no especializados a la industria.

Al mismo tiempo, los inversores, cada vez más atentos a las métricas ambientales, sociales y de gobierno de las firmas, miran con desconfianza los negocios que hacen uso intensivo de la energía y que operan en países con historias de corrupción e inestabilidad o, como los describen los mineros del oro, "jurisdicciones complejas".

Pese a los esfuerzos de las compañías de oro por reducir sus emisiones de carbono y actuar de manera más ética, los inversores aún ven el riesgo de la mala reputación, similar a la del petróleo pero sin sus generosos dividendos.

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